Entorno

La Mano de Dios, Maradona y la venganza por las Islas Malvinas

En el Mundial de Fútbol de 1986, que se celebró en México, el combinado nacional argentino se enfrentó al inglés en los cuartos. El ambiente entre ambos países era muy tenso sólo cuatro años después de la Guerra de las Malvinas.

La Mano de Dios, Maradona y la venganza por las Islas Malvinas
La Mano de Dios, Maradona y la venganza por las Islas Malvinas
Maradona fue el protagonista de dos goles que pasaron a la historia: la Mano de Dios y el Gol del Siglo.

David García Martínez

9 jul 2024 - 05:00

A lo largo de la historia, el deporte ha jugado su propio papel en la geopolítica mundial. Partidas de ping-pong, de ajedrez o incluso Juegos Olímpicos han sido determinantes en conflictos bélicos y movimientos civiles. Palco23 analiza los momentos en los que el deporte ha tomado un papel fundamental en el panorama político mundial.

 

 

Un gol que vengó cien años de guerra. En 1883, las tropas de Gran Bretaña irrumpieron en las Islas Malvinas, entonces bajo en control de Argentina, comenzando una guerra por el control de un territorio de poco más de 12.000 kilómetros cuadrados que duraría cien años y se llevaron los británicos. La venganza no se dio en el campo de batalla, sino que tuvo a Diego Armando Maradona como principal protagonista en el Mundial de Fútbol de México 1986.

 

Casi cien años después, en 1982, la guerra entre Gran Bretaña y Argentina alcanzó su punto álgido, con el país sudamericano reavivando los bombardeos y los enfrentamientos armados para recuperar el territorio que había estado bajo su poder. El despliegue inglés fue el mayor desde la Segunda Guerra Mundial y el balance fue de casi 650 soldados argentinos y 255 británicos fallecidos, así como fin a las relaciones diplomáticas entre ambas naciones durante los siguientes ocho años.

 

Tras cuatro años de batalla con una clara superioridad británica, pocos habrían imaginado que los veintidós futbolistas del combinado nacional le darían la alegría al pueblo argentino que el ejército nunca logró.

 

Durante el transcurso del Mundial de México, en cada uno de los encuentros, los seguidores argentinos mostraban pancartas en las que se leía “las Islas Malvinas son argentinas”, además de entonar cánticos en contra de los espectadores ingleses. El ambiente previo a los partidos se iba tensando entre las dos aficiones, con peleas constantes entre los hooligans de cada uno de los bandos.

 

 

 

 

El 22 de junio de 1986, la Selección Argentina, encabezada por Diego Armando Maradona, se enfrentó al combinado nacional de Inglaterra, con futbolistas de la talla de Gary Lineker o Bryan Robson, entre otros. Ese partido era más que un choque para decidir qué selección avanzaba hacia las semifinales del torneo intercontinental; era un campo de batalla en el que estaba en juego el orgullo nacional.

 

Años después, Maradona admitió que “nosotros, como argentinos, no sabíamos lo que estaban haciendo los militares; nos dijeron que estábamos ganando la guerra, pero en realidad Inglaterra estaba ganando veinte a cero”.

 

Días antes del enfrentamiento entre ambas naciones, Jorge Valdano, futbolista por aquel entonces de la Selección Argentina, estalló contra Inglaterra, exclamando que tomarían la bandera argentina como si fuesen soldados de aquella guerra y que iban a ver a los ingleses como si fuese el ejercito contrario.

 

 

 

 

El árbitro Rudolf Kreitlein pitó el inicio de un encuentro que encumbraría a Maradona. Este fue el protagonista de dos goles que pasaron a la historia: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Esas dos dianas le dieron la victoria a la Selección Argentina y se convirtieron en una motivación extra para el combinado dirigido por Carlos Salvador Bilardo se alzase con su segundo Mundial.

 

Sabía que era mi mano; no era mi plan, pero la acción sucedió tan rápido que el juez de línea no me vio y el árbitro me miró y pitó gol”, explicó Maradona una vez finalizado en partido.

 

Al día siguiente, los rotativos del país sudamericano amanecieron titulando las portadas con un “No llores por mí, Inglaterra”, con un texto que agradecía a Maradona y al resto de futbolistas de la selección la victoria con la que vengaron a los cientos de muertos en la batalla de las Islas Malvinas.

 

Cuarenta años después, Argentina continúa reivindicando su soberanía sobre las Islas Malvinas. Sin embargo, en un referéndum celebrado en 2013, el 99,8% de los habitantes de la región, unas 2.800 personas, optó por seguir bajo el control británico.