Entorno

La diplomacia del ping-pong, una partida que tumbó muros entre China y EEUU

El Campeonato Mundial de Tenis de Mesa en Nagoya fue el preámbulo en el que comenzó el acercamiento entre China y Estados Unidos en plena Guerra Fría. El estadounidense Glenn Cowan y el chino Zhuang Zedong iniciaron el cambio.

La diplomacia del ping-pong, una partida que tumbó muros entre China y EEUU
La diplomacia del ping-pong, una partida que tumbó muros entre China y EEUU
En 1971, el combinado nacional estadounidense visitó China tras más de veinte años.

David García Martínez

11 jun 2024 - 05:00

A lo largo de la historia, el deporte ha jugado su propio papel en la geopolítica mundial. Partidas de ping-pong, de ajedrez o incluso Juegos Olímpicos han sido determinantes en conflictos bélicos y movimientos civiles. Palco23 analiza los momentos en los que el deporte ha tomado un papel fundamental en el panorama político mundial.

 

 

Cuando el ping-pong cambio el devenir del mundo. El siglo XX está repleto de episodios en los que el deporte ha jugado un papel fundamental en la geopolítica mundial. El ping-pong se sumó al fútbol, al ajedrez o al tenis, protagonizando uno de los capítulos más notables y menos convencionales en las relaciones entre Estados Unidos y China.

 

En 1971, en pleno apogeo de la Guerra Fría, que enfrentaba a Estados Unidos y a la Unión Soviética, el mundo presenció un momento irrepetible en la historia de la diplomacia que comenzó con el acercamiento amistoso de dos jugadores de tenis de mesa. La República Popular China, aislada del escenario internacional y enfrentada a la Unión Soviética, se acercó a Estados Unidos en una decisión estratégica que figura en la historia de las relaciones internacionales.

 

El Campeonato Mundial de Tenis de Mesa en Nagoya (Japón) fue el preámbulo en el que comenzó el acercamiento entre China y Estados Unidos en plena Guerra Fría. Tras participar en la cita mundialista, el equipo estadounidense de ping-pong recibió una inesperada oferta para visitar el país asiático tras un encuentro entre el jugador de tenis de mesa estadounidense Glenn Cowan y el chino Zhuang Zedong.

 

 

 

 

Estos se conocieron en un autobús y, tras varios encuentros, se forjó una gran amistad. El deportista chino, Zedong, le regaló al estadounidense Cowan una pintura tradicional China, algo que trascendió a los medios de comunicación, que hicieron una gran cobertura del hecho y fue el primer paso para la posterior invitación formal. Por su parte, Cowan le devolvió el gesto regalando a Zhuang una camiseta con el símbolo de la paz y la frase Let It Be, de los Beatles.

 

El combinado nacional americano aceptó la propuesta china y, en 1971, se puso fin a más de veinte años de diferencias diplomáticas. De hecho, desde 1949, cuando el Partido Comunista chino tomó el poder, ninguna delegación estadounidense había vuelto a pisar territorio chino.

 

Los jugadores de ping-pong fueron recibidos con gran entusiasmo y la visita fue ampliamente difundida por los medios de comunicación chinos, que la presentaron como un gesto de buena voluntad y apertura hacia el mundo.

 

Ese clima amigable entre dos superpotencias hizo que el presidente estadounidense del momento, Richard Nixon, y su asesor de seguridad nacional, Henry Kissinger, vieran en esta apertura una oportunidad estratégica para contrarrestar la influencia soviética y reconfigurar el equilibrio de poder global.

 

 

 

 

Un año después, en 1972, el presidente estadounidense visitó China y este viaje marcó el inicio de una nueva era en las relaciones entre China y Estados Unidos. La imagen de Nixon estrechando la mano del presidente chino Mao Zedong se convirtió en un símbolo potente de reconciliación y cooperación.

 

Tal fue el impacto de la visita de Nixon que varios aliados estadounidenses, como Gran Bretaña, Japón y Alemania rompieron sus relaciones internacionales con Taiwán para poder establecer lazos diplomáticos con China.

 

Este acercamiento entre las superpotencias no sólo tuvo un impacto político, sino también económico. La apertura de China al mundo y el establecimiento de relaciones diplomáticas formales con Estados Unidos en 1979, bajo la presidencia de Jimmy Carter, desencadenaron un periodo de reformas y modernización en el país asiático que transformaron su economía y su papel a escala internacional.

 

Cincuenta años después de ese acercamiento entre Estados Unidos y China, la relación vuelve a estar tan tirante como entonces, tras las restricciones comerciales impuestas en 2018 por el expresidente americano Donald Trump. La visita de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi a Taiwán y la política de Joe Biden han agravado aún más las desavenencias entre las partes.