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José Luis Pérez Triviño (UPF): “El deporte vive en la cultura del silencio y la omertá”

El presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte considera que el sector goza de impunidad judicial y diluye los valores positivos de la práctica deportiva, en beneficio de objetivos económicos o de poder.

José Luis Pérez Triviño (UPF): “El deporte vive en la cultura del silencio y la omertá”
“Hay un lado muy oscuro del deporte, que usa la práctica deportiva para la consecución de objetivos económicos o de poder”

Albert Martínez

19 may 2022 - 05:00

El presidente de la Asociación Española de Filosofía del Deporte y profesor titular de Filosofía del derecho en la Universidad Pompeu Fabra (UPF) considera que hay una parte oscura en el deporte, que está diluyendo los valores positivos a cambio de la consecución de objetivos económicos o de poder. “El deporte tiene una importancia social enorme, lo cual provoca que los poderes públicos se lo piensen dos veces a la hora de afectar a sus intereses”, declara el experto en derecho deportivo.

 

Pregunta: ¿Qué instrumentos de la filosofía puede usar el deporte?

Respuesta: Desde el punto de vista de la filosofía analítica, ofrece un mayor grado de precisión a los juristas cuando tratan de definir qué es el deporte. Por ejemplo, actualmente hay mucho debate respecto a si los eSports son o no un deporte, y eso presupone tener una definición del deporte que los filósofos llevamos muchos años intentando acotar.

 

P.: En uno de sus artículos afirmaba que el deporte desprecia a aquellos que no logran la excelencia. ¿Hoy en día, el modelo deportivo es elitista?

R.: El deporte se focaliza en aquellos que logran las victorias y se olvida de los que sufren las derrotas. Desde una perspectiva moral, esto es extraño y contradictorio respecto a otros valores que sí tiene el deporte: solidaridad, lealtad… Es consecuencia de la profesionalización del juego y de las derivadas recompensas económicas de la competición, pero debería repensarse.

 

P.: ¿Todos los valores del deporte son positivos?

R.: En absoluto. Hay un lado muy oscuro del deporte. Actualmente se está usando la práctica deportiva para la consecución de otros objetivos: económicos o de poder, que están diluyendo los valores positivos.

 

P.: ¿Cuáles son los principales conflictos que hay en el deporte español?

R.: En primer lugar, el deporte está perdiendo el papel preponderante que tenía en el ocio de las sociedades y eso puede provocar que el ecosistema deportivo se resienta, tal y como dijo Florentino Pérez cuando presentó el proyecto de la Superliga. Otro conflicto actual es que no estamos garantizando que la seguridad jurídica de los profesionales deportivos quede resguardada, así como su derecho a la intimidad o a la libertad de expresión. Por otro lado, también está el conflicto de que muchas federaciones ya no sólo se conforman con ser organizadores de las competiciones, también quieren convertirse en reguladores de la actividad económica subyacente.

 

 

 

 

P.: ¿Cuál es el deporte que genera mayor conflictividad hoy en día?

R.: El fútbol, porque es el deporte más popular. Al concentrar la atención, concentra las transacciones económicas y eso siempre genera conflicto. A los inevitables conflictos deportivos se le suman los intereses económicos, que pudren todo el ecosistema futbolístico, afectando a futbolistas, clubes, agentes… Todos reclaman tener un trozo más grande en el reparto del pastel.

 

P.: ¿Cuál es el referente internacional en normativa deportiva?

R.: Ninguna normativa es perfecta. Pero sí hay normativas rescatables. Por ejemplo, en Alemania se regula el papel de los clubes en cuanto a sociedades mercantiles, de forma que el 50% de los equipos debe de estar en manos de los aficionados. En Estados Unidos, a pesar de que los clubes están en manos privadas, existe un mayor preocupación por el equilibrio competitivo, porque la igualdad beneficia a las competiciones y genera mayor interés. Yo también reclamaría copiar a otras normativas en materia de control económico de las federaciones: si consideramos al deporte un bien de interés general, los poderes públicos deben tener un papel más vigilante.

 

P.: ¿El deporte es transparente?

R.: El deporte tiene dos actores: los clubes y las federaciones. Los clubes son entes privados, aunque reciban financiación, por lo que reciben mucha menos vigilancia que si fueran órganos públicos, y aunque reciban financiación institucional, el control que reciben es ínfimo. Lo mismo pasa con las federaciones deportivas.

 

P.: ¿Jurídicamente tienen solvencia las sanciones a los equipos rusos?

R.: La aplicación de sanciones a deportistas individuales por no mostrar disidencia es injustificada. Afecta a los derechos fundamentales de los deportistas rusos. Hay que ser consciente de que ellos tampoco viven en un régimen totalmente libre, donde se puedan expresar sin temor a sanciones. La falta de libertad de expresión en Rusia debería ser tomada como eximente en cuanto a sanciones individuales.

 

 

 

 

P.: La Supercopa desató un terremoto en la Rfef. ¿Cómo puede la Rfef limpiar su imagen?

R.: Yo fui miembro del Comité de Ética de la Real Federación Española de Fútbol cuando la Supercopa se trasladó a Arabia Saudí y presenté mi dimisión tras estudiar la situación. La actuación de la Federación es mejorable en lo que respecta a tomarse en serio los valores del deporte y la lucha contra los elementos que dificultan el buen gobierno en las organizaciones.

 

P.: ¿El deporte es más impune que otras disciplinas?

R.: Los agentes del deporte son entes privados y el nivel de control por parte de poderes públicos es difuso e incierto. Además, ha vivido mucho tiempo en una burbuja autorregulatoria, que le ha llevado a que las normas jurídicas no afectaran a su gestión. Tiene una importancia social enorme, lo cual provoca que los poderes públicos se lo piensen dos veces a la hora de afectar a sus intereses. Por poner un ejemplo, en el 2008 España debía participar en la Eurocopa, pero en ese momento se celebraban elecciones en la federación. El CSD quería llevar a cabo la votación en unas fechas que no interesaban a la Fifa, que intervino para doblegar el interés del CSD. Es decir, una entidad privada externa tuvo mayor peso que un órgano del gobierno, por miedo a que la Fifa prohibiera a España participar en la Eurocopa.

 

P.: ¿No es una anomalía que casi todos los deportistas sean heterosexuales?

R.: El porcentaje de homosexuales en España ronda el 15%, y aunque no hay ninguna estadística que lo confirme, el deporte debe tener un porcentaje similar. No hay libertad de expresión de la sexualidad, porque el deporte vive en la cultura del silencio y la omertá. Es complicado que los deportistas expresen de manera libre su orientación sexual, porque la cultura predominante es machista. El deporte se ha elaborado sobre patrones clásicamente masculinos: garra, fuerza… Por lo que esa absurda relación entre homosexualidad y valores físicos distintos dificulta la manifestación libre de las orientaciones sexuales.

 

 

 

 

P.: ¿Cuanto más negocio genera un deporte, más conflictos tiene?

R.: Los beneficios económicos siempre generan oposición entre las partes implicadas. Lo cual no quiere decir que en los deportes con menor atención mediática no haya conflictos, porque también hay otros elementos en juego, como simplemente el poder o el prestigio.

 

P.: El deporte nació como un juego, pero también como parte de la guerra. ¿Actualmente, a qué se parece más?

R.: Aunque tiene modalidades deportivas de contacto, el deporte tiene ya poco que ver con la guerra. De hecho, hay instintos sociales que mitigamos a través del deporte, para eliminar parte de la violencia en nuestras sociedades. Por lo tanto, el deporte tiene una función civilizatoria.