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‘Insourcing’ y desglobalización: cómo será el mundo después del Covid-19

Desglobalización, insourcing, robotización o incremento de la deuda son algunas de las claves a las que apunta Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano, analiza en una ponencia sobre cuáles serán los efectos de la pandemia en la economía global.

C. Juárez

17 abr 2020 - 04:57

‘Insourcing’ y desglobalización: cómo será el mundo después del Covid-19

 

 

“El coronavirus no causará tantas muertes como otras pandemias, pero esto no significa que cause un menor impacto económico”. Ignacio de la Torre, economista jefe de Arcano, ha analizado en un webinar cómo será la economía mundial cuando se recupere del Covid-19 y “haya pasado lo peor”. Desglobalización, insourcing, robotización o incremento de la deuda son algunas de las claves a las que apunta el experto.

 

“La primera idea de cómo será el mundo tras la pandemia es obvia, se desacelerará la globalización”, señala De la Torre. Como consecuencia de esta situación, el experto señala que el planeta acelerará la tendencia insourcing: llevar las fábricas al país de origen.

 

“Todo el mundo dependía de China”, subraya De la Torre. “Tras esta crisis, las empresas han aprendido a que depender sólo de un país es muy complicado, por lo que ha llevado a muchas compañías a cambiar sus centros fabriles”. El experto ejemplifica esta tendencia en Japón, donde el Gobierno ha creado un estímulo fiscal que contempla 2.000 millones de dólares en préstamos blandos para aquellos que quieran trasladar sus fábricas al país.

 

 

 

 

“Llevar las plantas de producción al país de origen es más caro, pero también más productivo”, aclara el economista jefe de Arcano. “Existen menos riesgos de transporte, por lo tanto, también menos problemas arancelarios”, apunta.

 

Una de las consecuencias derivadas de la relocalización de la producción será el incremento de los costes del trabajo, que “reducirá a medio plazo la desigualdad de ingresos”. “En general, cuando hay una pandemia, por diferentes motivos, suben los precios del trabajo”, señala De la Torre.

 

En cuanto al riesgo de inflación, el experto opina que no será dramática. “No es como una guerra, porque las fábricas no están consignadas todas a hacer mascarillas, por lo que tendrán la capacidad intacta, con lo cual lo más razonable es que haya un retorno gradual de la demanda y de la oferta, por lo que no observaremos inflaciones peligrosas”, aclara.

 

“El desconfinamiento parcial equivaldrá al racionamiento de después de una guerra”, afirma De la Torre. El experto añade que la inflación en China ha bajado del 5% al 4,3% y en general, “inflaciones de entre el 2% y el 3% serán toleradas”.

 

 

 

 

Por otro lado, otros de los efectos que el coronavirus tendrá sobre la economía mundial será un aumento de la robotización, “ya que los robots corren menos riesgos de cara a una posible plaga”, explica De la Torre.

 

Además, el experto prevé que el teletrabajo se consolidará tras el confinamiento, “lo que repercutirá inevitablemente en el mercado de oficinas”. En paralelo, De la Torre apunta a un incremento del comercio electrónico, ya que como el Sars en China, “será un catalizador para que el ecommerce tenga subidas interesantes”.

 

 

Cómo está el mundo ahora

“Entendiendo la reacción médica podemos ver cómo será la reacción económica”, analiza De la Torre. El experto apunta que las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) experimentarán caídas intertrimestrales del Producto Interior Bruto (PIB) de entre el 12% y el 25%. “Variará en función de las políticas fiscales y cómo se llevarán a cabo las estrategias de salida del confinamiento”, sugiere De la Torre.

 

 

 

 

Los países que ya han levantado el confinamiento, Austria, República Checa o Noruega, registran menos de 250 nuevos casos diarios, mientras que otros países como Japón o Singapur han vuelto a decretar el estado de alarma después de que los contagios repuntaran en más de sesenta casos diarios tras aliviar las medidas de restricción.

 

El sector más penalizado por la crisis, según De la Torre, será el de servicios, “por lo que aquellas economías más dependientes de este sector serán las más penalizadas”, indica el economista jefe de Arcano. El experto revela que en Europa, el sector servicios pesa cuatro veces más que la industria. En opinión de De la Torre, la recuperación será en forma de U en la mayoría de los países, “aunque se verán las mayores contracciones económicas desde la Segunda Guerra Mundial”.

 

En cuanto al empleo, De la Torre destaca que en Europa uno de cuatro trabajadores del sector privado perderá su puesto de trabajo, mientras que en Estados Unidos será uno de cada diez, lo que se traduce en treinta millones de empleos perdidos. “En la Gran Recesión se perdieron nueve millones de puestos de trabajo”, recuerda.

 

 

 

 

A pesar de las mejoras que se han visto en China desde que el país salió del confinamiento, como la recuperación de la producción, “mejoras no quiere decir que los datos sean buenos, no hay que dejarse llevar por lo relativo, sino por los datos absolutos”, añade el economista.

 

Para los países emergentes, la situación es “una tormenta perfecta”, ya que se está produciendo la peor contracción mundial del comercio y las mayores caídas de los precios de las materias primas desde los años treinta, “y muchos emergentes viven de ellas”, añade De la Torre.

 

La solución para estos mercados, según el economista, será la salida de capitales, “ya que si estos países no tienen reservas no pueden hacer frente a la deuda, y tienen que pedir ayudas al fondo monetario”. “Tendrá que mirar qué déficit tienen en su cuenta corriente y cuándo vence la deuda para ver las necesidades de refinanciación”, aclara De la Torre. “Si está por debajo de las reservas, como es el caso de Argentina, Pakistán, Sudáfrica, México o Turquía, tendrán grandes problemas”, sostiene el economista.

 

Otros indicadores que reflejan la situación actual también han sufrido variaciones notables, según De la Torre, como la reducción de diez millones de la producción de petróleo por parte de los países de la Opep; el máximo histórico en el ratio oro cobre, que se traduce en que el mercado de commodities no ve una reactivación; la caída del coste de emitir dióxido de carbono, que se desplomó hasta los quince euros, o el desplome de la bolsa, que descendió un 35% marcando mínimos históricos. Aunque el mercado de valores ya se haya recuperado un 20%, “no está en múltiplos que sean gangas”, enfatiza De la Torre.