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David Guerrero: “Si el fútbol no deja los petrodólares, se retirarán marcas”

El activista defiende que mientras el fútbol siga captando capital de países como Arabia Saudí o Qatar, que no respetan Derechos Humanos, no evolucionará y avanzará en diversidad, por lo que “peligra constantemente su decencia”.

David Guerrero: “Si el fútbol no deja los petrodólares, se retirarán marcas”
“No puedes hacer campañas a favor del sector y aceptar dinero que llegan de países que no cumplen con los derechos humanos”

M. L-E

23 jun 2022 - 04:59

Mientras el fútbol siga captando capital de países como Arabia Saudí o Qatar, no evolucionará y avanzará en diversidad, por lo que “peligra constantemente su decencia”, afectando al patrocinio. Esta es una de las premisas que defiende David Guerrero, activista social, periodista, presidente de la Asociación Deporte y Diversidad, asesor de la Real Federación Española de Atletismo e impulsor y expresidente de Madrid Titanes, el primer club de rugby Lgtbi inclusivo de España. El activista, que participará en la jornada organizada por la Red Empresarial por la Diversidad y la Inclusividad (Redi), bajo el nombre el Deporte inclusivo y diversidad, 30 años después de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, sostiene que la administración debe ser el garante de los derechos de este colectivo frente a los reguladores del deporte.

 

 

Pregunta.: ¿Por qué no hay homosexuales en el fútbol?

 

R.: Los hay. En 1990, el futbolista inglés Justin Fashanu se declaró gay y posteriormente se suicidó por la presión del rechazo. Ahora, han pasado 32 años y el jugador del Blackpool, Jake Daniels, ha salido del armario. En España no hay ningún caso.

 

 

P.: ¿Dónde está la causa? ¿Depende de la masa social o de que es un sector arcaico en derechos civiles y sociales?

 

R.: Primero de todo en la propia violencia en los campos de fútbol, con los insultos de maricón. Hay una sanción por insultos racistas, pero no contra la lgtbfobia. El fútbol es arcaico en derechos para los propios futbolistas, que tienen miedo de perder a los patrocinadores. Pero, actualmente, ningún patrocinador se retiraría por esto. Es más por la presión social y por cómo los clubes gestionan sus propios valores de derechos humanos. Pero hay que recordar que el Mundial se celebra en Qatar y la Supercopa de España en Arabia Saudí, donde la homosexualidad está castigada con pena de muerte y hay grandes equipos que tienen a patrocinadores como Qatar Airlines. Para un jugador gay es complicado salir del armario. El australiano Josh Cavallo, que se declaró gay, y Daniels, van a tener problemas si van al Mundial porque su seguridad no está garantizada.

 

 

P.: ¿Por qué es tabú hablar de este tema en el sector del fútbol y del deporte, mientras ya no lo es en muchos otros estamentos de la sociedad?

 

R.: Es curioso, sobre todo porque España está más avanzada en legislación frente a otros países europeos. Y estamos en pleno debate de la ley trans. Pero el deporte continúa siendo uno de los espacios más complicados para la diversidad, donde hay más violencia y exclusión. El deporte está cargado, históricamente, de estereotipos. Y todo empieza porque hay deportes que han sido catalogados como masculinos y otros, como femeninos. Hay más gais visibles en deportes como la gimnasia rítmica o la natación sincronizada, pero ningún gay es visible en fútbol o rugby. Por otro lado, hay más lesbianas visibles en fútbol y rugby, pero menos en los deportes creativos. Lo que ocurre en el deporte es que llevamos siglos de discriminación hacia la mujer porque los reguladores han creído que sólo los hombres heterosexuales son buenos en deporte.

 

 

 

 

P.: Los derechos civiles avanzan a escala social, pero no lo hacen en el fútbol. ¿Es una debilidad?

 

R.: Sí, porque es el deporte socialmente más influyente. Pero ha dejado de ser un deporte para ser un espectáculo y negocio. Todo se vende y da igual el postor. Hay países que están limpiando su imagen con el fútbol pese a no cumplir los derechos humanos. Lo importante está en el resto del deporte no profesional. Allí es donde hay que volcar los esfuerzos. Pero el fútbol profesional influye en la base: los insultos en un Madrid-Barça, se repiten en un partido infantil de liga.

 

 

P.: El Mundial se celebra en Qatar y la Supercopa en Arabia Saudí, algo que también tiene sus connotaciones negativas, sobre todo en términos de diversidad. ¿Qué debe hacer el fútbol para cambiar esta imagen?

 

R.: Tiene que dejar de venderse, dejar de ser sportwashing. Y lo deben hacer todas las disciplinas e incluso los Juegos Olímpicos. Todo el deporte tiene que creerse los valores de los que tanto habla. También hay que abordar el problema dentro de los campos de fútbol y reflexionar sobre qué se puede escuchar ahí y apostar por el fútbol femenino e inclusivo.

 

 

P.: ¿El deporte perdería el patrocinio si sale del armario?

 

R.: No. Cualquier marca que tenga un deportista Lgbti no solo no se va a retirar, sino que probablemente aprovechará esos valores y su figura.

 

 

 

 

P.: ¿Y los perderá si no cambia?

 

R.: Mientras el fútbol de élite siga aceptando petrodólares, no peligra. Pero peligra constantemente su decencia. Ha ocurrido en otros espacios donde empresas han retirado su financiación a eventos o personales por escándalos de otro tipo cuando han percibido una respuesta social de rechazo. Ojalá esto fuera así con el Mundial de Catar y las marcas se retiraran si no perciben unas claves mínimas de derechos humanos. Pero a los reguladores les da igual mientras ingreses. Si el fútbol no deja los petrodólares, se retirarán marcas.

 

 

P.: Entonces, ¿afecta al patrocinio que el sector sea, en apariencia, totalmente heterosexual? ¿Demuestra poca diversidad y es una debilidad?

 

R.: En general, las marcas están tendiendo a patrocinar eventos que no sean heterosexuales normativos. De hecho, muchas se fijan en el deporte femenino. Y el éxito del incremento del deporte femenino tiene que ver con esto. Este es un primer paso para romper la hegemonía heterosexual y patriarcal del deporte.

 

 

 

 

P.: ¿Puede dejar de ser interesante patrocinar un sector donde no hay diversidad?

 

R.: Sí. Las empresas y marcas se están dando cuenta de que la sociedad es cada vez más crítica con estos eventos. Si el fútbol no cambia, se retirarán marcas y dejarán de apoyar ciertos eventos porque hay una parte de la sociedad que empieza a querer que se cambien ciertas cosas del deporte tradicional.

 

 

P.: ¿Es suficiente con vestir la camiseta o ponerse los cordones arcoíris?

 

R.: Para nada. Algunas marcas están lanzando anuncios con los colores Lgbti pero con esto no basta, tienen que trabajar internamente.

 

 

P.: Tradicionalmente, el fútbol ha sido de hombres. ¿Se está cambiando esta imagen?

 

R.: Poco a poco. Alexia Putellas es la mejor jugadora del mundo y no se la ha reconocido socialmente ni en los medios de comunicación. Hay que reflexionar. Por suerte, las empresas están haciendo un buen trabajo y las colocan como parte de su imagen.

 

 

 

 

P.: ¿Qué deportes están más avanzados en diversidad?

 

R.: Es un momento complicado en visibilidad Lgtbi. Los no mediáticos lo tienen más sencillo porque su foco mediático es menor. En waterpolo se produjo la primera sanción por un insulto lgbtifóbico.  

 

 

P.: Un deportista rinde menos si no es él mismo. ¿Qué repercusión económica tiene para un club que un deportista no salga del armario?

 

R.: Mucha. El judoca Marc Fortuny vio frustrada su carrera por su orientación sexual, con una carga pesada que impacta en su realidad como persona. Se ha demostrado que es una realidad.

 

 

P.: ¿Qué debe hacer el club deportivo para revertir esta situación?

 

R.: Recoger en sus estatutos el respeto hacia la diversidad Lgbti. También deben apostar por el deporte femenino porque es diversidad y abrirá espacios. Pero no puedes hacer campañas a favor del sector y aceptar dinero que llegan de países que no cumplen con los derechos humanos.

 

 

 

 

P.: ¿El apoyo a la diversidad debe ser un eje de trabajo de LaLiga, Consejo Superior de Deportes y Rfef?

 

R.: Sí. Hay un proyecto de Ley del Deporte que por fin incorpora al colectivo y su protección. Pero la ley no es suficientemente contundente en cuanto a multas y sanciones por posibles agresiones contra el colectivo. Por otro lado, los clubes miran más al negocio que los valores y las federaciones están en sintonía de que lo que importa es el dinero. La clave está en los reguladores. Debe ser el Gobierno el que incorpore las normativas.

 

 

P.: El ministro de deportes es gay. ¿Faltan directivos Lgbti en los estamentos de poder del deporte?

 

R.: Sí, y mujeres. En todas las federaciones. De hecho, ni la federación de gimnasia, que tiene más niñas federadas que niños, tiene un presidente masculino. Esto demuestra la representatividad de la diversidad en el sector.

 

 

P.: ¿Se ve condenado el colectivo a crear sus propios entornos deportivos?

 

R.: Sí. Y es una realidad. Por este motivo existen equipos como las Panteres Grogues de Barcelona, que generan espacios seguros donde la diversidad es visible y forma parte de su bandera y reivindicación. Son clubes que dan un espacio de seguridad, incluso de mujeres heterosexuales que buscan espacios de seguridad frente a entornos donde hay un machismo preponderante. Espero que estos clubes existan de manera temporal y en un futuro no hagan falta.