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Francisco Roca: la crónica de una dimisión forzada por la falta de apoyos en la ACB

El directivo abandona la patronal tras no culminar la reducción de equipos y no lograr el apoyo suficiente para afrontar los cambios que la competición debe acometer.

Patricia López

23 ago 2017 - 04:57

Francisco Roca ha cesado de su cargo como presidente de la ACB tras estar al frente de la competición durante tres años. El máximo directivo abandona a falta de un año de que finalice contrato y tras haber pilotado la operativa de la organización durante tres temporadas marcadas por el colapso, la reestructuración y los cambios de la cartera de patrocinadores. El primer ejecutivo, que llegó al cargo en 2014 con el apoyo unánime de los clubes, se marcha por no haber conseguido prolongar la unidad que provocó su desembarco en la presidencia. Pero, ¿qué motivos han forzado a Roca a presentar su dimisión?

 

El desencadenante ha sido la falta de acuerdo de los clubes para aprobar la reducción de clubes, una iniciativa que contaba con el apoyo expreso del Consejo Superior de Deportes (CSD). Este órgano propuso la idea para aplacar las amenazas de Real Madrid, FC Barcelona, Saski Baskonia y Unicaja Málaga, dispuestos a salir de la ACB y crear una liga privada si no se limitaba el número de clubes. ¿El objetivo? Tener un calendario más liviano que les permitiera competir en la Euroliga en mejores condiciones. Fuentes cercanas a la liga admiten que Roca entendía el apoyo del CSD y la Federación Española de Baloncesto (FEB) como una oportunidad única para acometer la reducción de clubes. De ahí que asumiera la falta de acuerdo con decepción.

 

El segundo desencadenante ha sido la permanencia del Real Betis. El club perdió la categoría la pasada temporada y logró recuperarla no sólo por la vía judicial, sino también con el apoyo unánime de los clubes, que votaron en contra de interponer un escrito de oposición a las medidas cautelares dictaminadas por la justicia. Por segunda vez en un mes, Roca no contaba con el apoyo de quienes propiciaron su llegada a la presidencia.

 

 

 

Pero la operativa de Roca al frente del organismo no sólo ha estado marcada por los pretextos que han conducido a su dimisión. Bajo su batuta, la patronal aprobó una profunda reforma de las condiciones de acceso, reduciendo sus exigencias económicas a los clubes ascendidos de casi 4,7 millones a 1,6 millones de euros, un acuerdo que Roca calificó como “buena noticia para el baloncesto español” y que puso punto y final a la crisis de la ACB.

 

Otro de los objetivos que la ACB ha llevado a buen puerto bajo su liderazgo ha sido la culminación de la venta de los derechos televisivos a Movistar. El acuerdo no estuvo exento de polémica después de que Orange demandara a la patronal al considerar que incumplía el contrato firmado con la telecos francesa. De modo que, si bien es cierto que el acuerdo ACB-Movistar supuso una notable mejoría en el producto televisivo que desde hacía años reclamaban los aficionados, supuso el fin de las emisiones del baloncesto español en abierto y provocó una compensación económica a Orange, que la pasada temporada dejó de patrocinar a la ACB. Con todo, en virtud de este acuerdo los clubes aumentaron su media de ingresos televisivos de 200.000 euros a 600.000 euros, un hito del que Roca se sintió satisfecho, tal y como admitió en una entrevista concedida a este diario.

 

 

 

La salida de Orange vino precedida por la de Plátano de Canarias en 2015 y Bifrutas, pero paliada con la entrada de Sportium, la renovación de CaixaBank y el regreso de El Corte Inglés tras una década de ausencia en la máxima competición española de baloncesto. Además, también se renovó a Endesa como patrocinador principal, aunque las negociaciones peligraron precisamente por las conversaciones que Roca mantenía con Movistar a espaldas de los clubes y de la compañía eléctrica, que advirtió de que tomaría medidas legales por incumplimiento del contrato si la ACB negociaba la venta de los naming rights con otra empresa.

 

Finalmente, Endesa renovó el convenio por cuatro temporadas a razón de menos de 4,25 millones de euros fijos por campaña, una cifra que está lejos del objetivo inicial de la ACB, que giraba en torno a 11,5 millones de euros, según la compañía. A cambio, la patronal se aseguró la continuidad de un patrocinador, Endesa, que ha invertido 30,5 millones en la liga en las últimas seis temporadas.

 

Y, todo ello, en un momento en que el baloncesto europeo gana peso en el Viejo Continente tras la profunda reestructuración de su sistema de competición y que generaba inquietud en el directivo por el efecto negativo que el avance de la Euroliga puede tener en las competiciones nacionales.

 

De ahí que Roca haya decidido abandonar una ACB que “deberá tomar decisiones importantes de cara a definir su futuro a corto y medio plazo”, según ha admitido. No será hasta dentro de tres meses cuando la patronal decida qué figura toma el testigo. En el horizonte, la batalla por seducir a una afición cada vez más encandilada por la competición europea, la reactivación de la oficina comercial para mejorar los ingresos de la ACB y el reto de la reducción de equipos que Roca no logró concretar.