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El ticket medio del ecommerce deportivo cae por primera vez en tres años, hasta 56,7 euros

La media de gasto por operaciones de compra en actividades, espectáculos y artículos de deporte a través de Internet cayó un 2,44% en 2018 y se situó en 56,70 euros. 

Álvaro Carretero

16 jul 2019 - 05:00

La media de gasto por operaciones de compra en actividades, espectáculos y artículos de deporte a través de Internet cayó un 2,44% en 2018 y se situó en 56,70 euros.

 

 

¿Cuánto se invierte de media en España en la compra de entradas para eventos deportivos a través de Internet? ¿Y en artículos para practicar deporte? Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (Cnmc), menos que hace un año. El precio del ticket medio deportivo procedente del ecommerce deportivo se contrajo un 2,44% en 2018, hasta 56,70 euros por transacción. Esta es la primera vez en los últimos tres años que cae el precio de la cesta media digital en España, que en 2017 tocó su techo histórico. Ahora bien, ¿a qué se debe esta caída?

 

La evolución negativa del gasto medio por compra se explica, principalmente, por la caída del ticketing experimentada durante el primer semestre de 2018. Esta línea de negocio aporta dos tercios del total del ecommerce deportivo y, aunque en los últimos seis meses la venta de entradas remontó considerablemente, cerró el año con un retroceso del 4%, hasta 1.274 millones de euros. Todo ello pese a que hubo un mayor número de transacciones que en 2017.

 

¿La razón? Un entorno competitivo cada vez más amplio, en la que las disciplinas deportivas ya no compiten únicamente entre sí, sino con toda la industria del entretenimiento. Frente este nuevo campo de juego, los clubes y las competiciones han acelerado en materia de promociones que seduzcan a los espectadores con un componente más familiar y precios más competitivos.

 

 

 

 

Esta tendencia, de hecho, también la han seguido los operadores propios del entretenimiento, como los cines o los teatros, que también se incluyen en este apartado junto al deporte. Los  grandes recintos de ocio han jugado con el factor promocional para llenar sus butacas y minimizar el impacto que ha tenido la caída en el precio medio de las entradas. En 2018 disminuyó tres euros, hasta 53,18 euros, y es la categoría en la que menos invirtieron los españoles en su cesta digital.

 

La práctica de actividades deportivas y recreativas, por el contrario, mantuvo su precio estable en 65,83 euros de media por transacción, mientras que la compra de artículos para la actividad física aumentó un 4,1%, hasta 66,42 euros. Es decir, en ambas categorías se invierten doce euros más que en los espectáculos en directo, pese a que apenas representan un 30% del total de transacciones e ingresos.

 

Los nuevos hábitos dentro del deporte giran en torno a la práctica del mismo, aupado por las pruebas de running y las cicloturistas, entre otras, aunque también destacan otras actividades al aire libre que, aun sin ser estrictamente deportivas, también ejercen como palanca tractora para impulsar el sector. Otras disciplinas como el esquí, el golf y el senderismo, aparte de ser algunas de las que mayor peso en la oferta turística española, se encuentran entre los cinco primeros puestos en número de federados a nivel nacional, contribuyendo a que aumente el ticket medio por la compra de unos productos que, por la dificultad en su transporte, se acogen a la venta online.

 

 

 

 

El papel que juegan las tres categorías es aún más pronunciado en las ventas online que se producen únicamente dentro del territorio nacional, que representan el 70% del ecommerce deportivo; es decir, sin contar la comercialización con el exterior. La compra de entradas a espectáculos a través de plataformas digitales cayó hasta 46 euros de media, un euro menos que en 2017, a diferencia de la inversión realizada en actividades y artículos para la actividad física y recreativa, que mantuvieron precios similares, entre los 64 euros y los 68 euros, respectivamente.

 

El gran reto, por tanto, pasa por continuar incentivando al turista activo y al deportista habitual, de forma que sigan ganando peso dentro de volumen de ventas generado a través del comercio electrónico. Pero teniendo en cuenta que el 70% proviene de los espectáculos, el desafío pasa por captar la atención del aficionado local.

 

Para ello, tanto los clubes como las grandes ligas compiten ahora en un nuevo terreno de juego en el que los smartphones y las smart tv son la principal competencia a la hora de atraer la atención de un aficionado cada vez más disperso. Quizá no puedan equipararse a la emoción de ir a los recintos deportivos, pero sí pueden hacerlo en cuanto a precios y comodidad, en busca de nuevos perfiles de usuarios.