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El salario mínimo se hace ley en Europa en medio de una crisis de poder adquisitivo

En medio del debate de un pacto de rentas y con las negociaciones colectivas cogiendo fuerza en Europa, la maquinaria europea ha aprobado una directiva sobre los salarios mínimos adecuados. Alemania ya lo ha subido esta semana. 

El salario mínimo se hace ley en Europa en medio de una crisis de poder adquisitivo
Según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), se prevé que el valor real de los salarios caiga durante 2022 con la subida generalizada de precios.

M. Tamayo

06 oct 2022 - 05:00

Europa se fija en los sueldos. Mientras el poder adquisitivo de los trabajadores se va encogiendo con la subida de precios de la energía y la creciente inflación generalizada, la maquinaria europea ha finalizado los pasos para aprobar una nueva directiva que fija nuevas condiciones para los salarios mínimos, siguiendo el consejo del Banco Central Europeo inmerso en su estrategia de subida de tipos.

 

Actualmente, en quince de los 19 países del euro existe una regulación para controlar los salarios mínimos de los trabajadores y, aunque se fijan a través de distintos métodos, el BCE señalaba en un informe publicado en abril que el importe suele fijarse a discreción por los gobiernos. Además, tampoco existe un plazo obligatorio de revisión del informe, aunque suele producirse cada dos años.

 

Desde el pasado martes, existe una nueva regulación europea para unificar criterios. La directiva fue aprobada por el Consejo de la Unión Europea, el último paso que la quedaba tras ser propuesta por la Comisión y aprobada en el Parlamento Europeo. Ahora es el turno de los estados, que tendrán dos años para incorporar las disposiciones de la directiva a su ordenamiento jurídico interno.

 

La legislación dio sus primeros pasos en octubre de 2020 y ha visto la luz en una de las mayores crisis de pérdida de poder adquisitivo del continente. Según los cálculos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), se prevé que el valor real de los salarios caiga durante 2022 con la subida generalizada de precios.

 

 

 

 

De hecho, España es el segundo país parte del organismo donde más han poder adquisitivo han perdido los trabajadores a causa de la inflación. En concreto, la Ocde calcula que perderán un 4,5% de la capacidad de compra en 2022, una cifra sólo superada por los griegos, que se dejarán un 6,9%. En su ultimo informe sobre el empleo, la organización ya apuntaba que debía aumentar la negociación colectiva y vigilar aquellos trabajadores con las rentas más bajas, quienes van a llevarse la peor parte de la crisis.

 

“Esta directiva es un mensaje de esperanza para aquellos que se ven obligados a contar cada céntimo debido a la crisis energética”, alardeó el vicepresidente del Gobierno y ministro de Trabajo y Asuntos sociales de la República Checa, actual país que ostenta la presidencia del Consejo de la UE.

 

Con la nueva directiva, los estados miembro deberán establecer un marco de procedimiento para fijarlos y actualizarlos de acuerdo un criterio claro y las actualizaciones deberán realizarse al menos cada dos años. Aun así, la directiva no prescribe un nivel específico que han de alcanzar los salarios mínimos.

 

Otro de los deberes que llega desde Bruselas a los estados es promocionar la negociación colectiva. En algunos sectores con pocos trabajadores cubiertos por la negociación colectiva, los gobiernos deberán establecer un plan de acción para promoverla, con un calendario claro y medidas específicas.

 

 

 

 

El texto también establece que los estados miembro adoptarán medidas para mejorar el acceso efectivos de los trabajadores al salario mínimo, como las inspecciones de trabajo.

 

“El aumento del salario mínimo puede, especialmente en el caso de grandes subidas, hacer que aumente la proporción de beneficiarios”, argumenta el BCE, que también añadía que estos cambios pueden provocar un impacto indirecto en otros salarios superiores, ya que el salario mínimo suele usarse como base en las negociaciones salariales.

 

“No hay excusa para que los estados miembro esperen dos años para ofrecer un salario decente, la crisis del coste de vida exige que los gobiernos ayuden a los trabajadores peor pagados inmediatamente”, demandó en un comunicado le Confederación Europea de Sindicatos.

 

Por ahora, Alemania ha aumentado su salario mínimo de 10,45 euros la hora a doce euros la hora y el BCE pronostica una subida “sustancial” en gran parte de los países de la zona euro hasta el próximo año. En España, el salario mínimo aumentó un 22% en 2019 y subió hasta mil euros mensuales en catorce pagas desde inicios de año.