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El Circuito de Barcelona encarga a Kpmg la reordenación de su accionariado

La consultora deberá definir la fórmula para que instituciones como Fira y Turismo de Barcelona, Cámara de Comercio e incluso el Estado puedan entrar en el capital y dar estabilidad al proyecto, al igual que sucede con la Mobile World Capital.
05 Feb 2019 — 05:00
Marc Menchén
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El Circuito de Barcelona encarga a Kpmg la reordenación de su accionariado

 

 

El Circuito de Barcelona-Catalunya quiere eliminar del imaginario la idea de que cada año cuesta dinero a la Administración, para pasar a ser considerado un activo estratégico para la generación de marca y negocio dentro de la comunidad autónoma. “Somos un generador de negocio para terceros y hay que valorar el coste de oportunidad de no tener pruebas como la Fórmula 1 o MotoGP; el ejemplo en el que nos fijamos es la Mobile World Capital (MWC)”, explica el director general del trazado, Joan Fontseré, a Palco23. Y por eso han encargado a Kpmg que diseñe un plan estratégico 2020-2025 que gire en torno a una reordenación del accionariado para dar estabilidad al proyecto.

 

La Generalitat es actualmente el máximo accionista, con el 76,38% entre participación directa e indirecta (tiene un 20% a través de Avançsa, su hólding industrial). Al Ejecutivo autonómico le acompañan el Reial Automòbil Club de Catalunya (Racc), único socio privado y que ostenta el 15,75% de la propiedad, y el Ayuntamiento de Montmeló, municipio donde se ubica la infraestructura y que posee el 7,87% restante. Y la ambición de la gestora es abrir el capital a más agentes económicos clave en el territorio, como son Fira de Barcelona, Turismo de Barcelona, Cámara de Comercio e incluso el propio Estado, según avanza el directivo.

 

“El plan estratégico no sólo debe analizar la explotación comercial, sino que sobre todo debe definir la arquitectura financiera que necesitamos para poder seguir desarrollando nuestra actividad”, apunta Fontseré. En su opinión, dar entrada a socios que se benefician de su actividad, sean del sector turístico o de la automoción, permitiría “generar un ecosistema que ponga el foco en las operaciones” y no tanto en la gestión de la tesorería o el importe de las aportaciones anuales para cumplir con sus objetivos.

 

 

 

 

El negocio ordinario se ha complementado históricamente con las subvenciones, que en los próximos meses también deberán renegociarse tras vencer los convenios actuales. En 2017, la Generalitat aportó 6,5 millones de euros en concepto de promoción turística (una parte sale de la tasa que el Ejecutivo cobra a todos los visitantes), por los tres millones de euros que abonó el Ayuntamiento de Barcelona, a cambio de la visibilidad que recibe como capital deportiva, y el millón de euros de la Diputación de Barcelona por la misma razón.

 

En el caso del consistorio, el acuerdo firmado en 2017 establece una reducción progresiva de la subvención por decisión del actual gobierno municipal. El equipo de Ada Colau, que inicialmente quiso cortar de raíz su apoyo al proyecto, se avino a aportar 3 millones en 2017, bajar a 2,5 millones en 2018 y pagar 1,5 millones en 2019. A partir de aquí, todo dependerá de los resultados de las elecciones previstas para mayo.

 

El directivo, que antes fue director del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, defiende que la cuenta de resultados de Circuits de Catalunya no refleja la realidad de su potencial. Si bien las pérdidas del trazado se sitúan en torno a siete millones de euros anuales, los estudios de impacto económico que periódicamente elaboran cifran en 300 millones de euros por año el negocio que genera de forma directa e indirecta.

 

Dos de los sectores que más se benefician son el turístico, el de la automoción y el de la restauración, si bien la empresa pública propone abrir el foco y analizar a fondo “qué agentes hay que reciben retorno y pueden contribuir al proyecto; esto profesionalizaría la estructura societaria y ayudaría a pensar más en cómo maximizamos los ingresos”, defiende. De ahí que propongan ser vistos como un dinamizador de negocio al igual que sucede con las distintas ferias que se celebran en Cataluña y que, como es el caso del Mobile World Congress (MWC), exige una aportación anual tanto de instituciones públicas como privadas.

 

 

 

 

Sólo así, opinan, podría desarrollarse también un plan de inversiones que ahonde en la transformación del circuito en equipamiento de espectáculos, como una mejora de los servicios de hospitality o la incorporación de nuevos servicios. Pero también permitiría desencallar inversiones que permitan incrementar su apuesta por el medio ambiente, como por ejemplo con la instalación de más puntos de carga eléctrica o la instalación de placas solares en las tribunas que permitan autoabastecerse al trazado y reducir su huella medioambiental.

 

La ecuación debe resolverse en un 2019 que Fontseré califica de “trascendental”, pues a la reordenación accionarial y del proyecto se le suman las negociaciones para retener la Fórmula 1 a partir de 2020. La obligación de sentarse en la mesa llega en un momento complicado para Liberty Media, que la semana pasada vio cómo la asociación que reúne a los organizadores de grandes premios ponía en cuestión su proyecto. 

 

Los circuitos tienen reivindicaciones específicas, pero el consenso es general en torno a la exigencia de empezar a recibir una parte de los ingresos por televisión. El creciente consumo audiovisual ha dañado a la asistencia en directo a las carreras, pero sobre todo duele la pérdida de visibilidad que ha provocado el paso de las retransmisiones en abierto al pago. Ello, pese a que los cánones que pagan no han bajado, y en el caso de Cataluña supone el pago de 20 millones anuales entre F-1 y MotoGP.

 

El ejecutivo confía en que se podrá alcanzar un acuerdo satisfactorio tras renovar en su día hasta 2021 con MotoGP; además, desde este año son sede de la tercera prueba de las European Le Mans Series, que se celebrará tras los entrenamientos oficiales del FIA World Endurance Championship (WEC). “Las pruebas de resistencia tienen un gran potencial de crecimiento”, confía Fontseré.

 

 

 

 

“El circuito se hizo pensando para albergar este tipo de carreras que te convierten en referencia”, argumenta, sobre la importancia que tienen para después captar otros campeonatos o pruebas como los test de Fórmula 1. “Esto tiene más importancia de lo que parece, porque son los constructores los que nos eligen por el nivel de nuestras infraestructuras”, añade.

 

El Circuito de Barcelona-Catalunya está activo durante 320 días al año, con un margen de recorrido limitado ante la necesidad de varias jornadas libres para trabajos de mantenimiento o preparación previa de las competiciones. De ahí que Fontseré proponga que ese giro estratégico también suponga “cambiar la percepción de que somos un circuito de carreras y pasar a vernos como un recinto de entretenimiento”.

 

A las catorce pruebas puras de motor, entre motociclismo y automovilismo, se le añaden otras actividades deportivas. El trazado alberga varias carreras de running durante el año, y cada martes y jueves abren sus puertas para que ciclistas y triatletas puedan entrenar sobre el asfalto. “Cada año pasan más de 6.000 usuarios de este perfil”, asegura. A ello se le suman un festival de música electrónica Daydream que reunió a 50.000personas en su primera edición de 2018, planes de incentivos de empresas y pruebas de coches eléctricos, entre otros.

 

En total, el trazado recibió a 558.404 asistentes durante 2018. El pico más elevado de asistencia se produjo durante el Gran Premio de España de F-1, con 172.144 personas entre los cuatro días de evento; sólo el domingo, 91.896 personas visitaron la pista catalana. El segundo evento deportivo con más afluencia fue Gran Premi Monster Energy de Catalunya de MotoGP,con 155.401 espectadores en tres días, 90.537 aficionados el domingo.

 

Circuits de Catalunya consiguió aumentar en un 10% sus ingresos ordinarios en 2017, hasta 24,84 millones de euros, según los últimos datos disponibles. La venta de entradas para carreras se disparó un 22,2%, hasta 15,19 millones de euros, y la ambición de Fontseré es que la cifra vaya a más gracias a la captación de nuevos públicos. Difícilmente podrán repetirse las cifras récord de la mejor época de Fernando Alonso, pero en los últimos meses se han lanzado proyectos como Pelouse Joven o un torneo de SIM Racing en paralelo a las carreras para captar a la generación millennial.

 

La taquilla se complementa con una base de socios que se ha estabilizado en torno a 4.500 personas que disponen de un pase para todas las actividades, y que en conjunto abonaron 664.598 euros en 2017. Los cambios en la gestión del hospitality y las concesiones explican la caída del 11,9% en este segmento entre 2016 y 2017, hasta 4,74 millones de euros, mientras que el alquiler de espacios generó un 5% más, hasta 5,02 millones.

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