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Del perenne Villar al singular Casanueva: ¿quién es quién entre los presidentes del deporte español?

Los organismos nacionales viven una época de transición en el que se han puesto fin a gobiernos de varias décadas y las nuevas juntas directivas, aún formadas por una mayoría de hombres, fijan la transparencia como un elemento clave.

18 Abr 2017 — 04:57
Jabier Izquierdo
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Por todos son conocidos Ángel María Villar o Jorge Garbajosa. Los deportes a los que representan copan horas de televisión y sus figuras, además de como exdeportistas profesionales, son reconocidas por ser presidentes de las federaciones españolas de fútbol y baloncesto, respectivamente. La gestión de sus acaudalados organismos es analizada con lupa por público y prensa y, en los últimos tiempos, no son pocas las polémicas que el presunto mal uso del dinero federativo ha apuntado a estos dos dirigentes. Sin embargo, el deporte español es mucho más que fútbol y baloncesto, como demuestra la serie de reportajes de Palco23 sobre la situación del mundo federativo.

 

 

Los ciclos olímpicos marcan la vigencia de la mayoría de los mandatos federativos. Justamente los Juegos son el gran escaparate para estos deportes en su búsqueda de la profesionalización y la progresión económica de sus disciplinas. En 2016, las diversas elecciones marcaron una tónica relevista que pretende condicionar la próxima década del deporte español. Hubo hasta ocho cambios de presidencia el pasado año, en algunos casos dando carpetazo a gobiernos de varias décadas.

 

 

Es el caso de la Federación Española de automovilismo, que en diciembre dijo adiós a Carlos Gracia, tras 32 años como presidente. De 75 años de edad, se hizo cargo de este organismo en 1984, lo que le colocaba como el mandatario federativo más longevo. Su gestión, no obstante, no ha estado exenta de altibajos y, a pesar de presentarse a la reelección, perdió los comicios ante Manuel Aviñó. El nuevo presidente, en plena carrera por el volante de la Federación, acusó a su predecesor de haber ofrecido prebendas a los asambleístas para conseguir los votos suficientes para continuar en el cargo. Más tranquila fue la transición en el atletismo español. José María Odriozola, presidente de la RFEA desde 1989, cedió el testigo en noviembre del pasado año a Raúl Chapado.

 

 

 

El otro perenne dirigente del deporte español es Villar. Nacido en Bilbao en 1950, el vasco dirige el fútbol del país desde 1988 y opta a seguir en el puesto otros cuatro años en las elecciones a celebrar el próximo 22 de mayo. Villar se presentará a la reelección después de un último año convulso por su tensa relación con el Gobierno y La Liga, así como los escándalos que han salpicado a la Fifa. Enfrente, tendrá la oposición de su antigua mano derecha, Jorge Pérez. Cesado del cargo de secretario general de la federación en octubre del pasado año, el exdirectivo ha dirigido su candidatura en busca del apoyo fuera del fútbol de la élite.

 

 

Bajo la canasta, Garbajosa trata de refugiarse de las críticas y las investigaciones que rodean a la Federación Española de Baloncesto por la gestión de su antecesor en la presidencia, José Luis Sáez. El exjugador cumplirá el próximo mes de julio su primer aniversario como máximo dirigente de la FEB con el objetivo de mejorar la imagen del ente tras prometer que implantaría medidas de transparencia y control del dinero de la federación. Una lacra, la mala gobernanza, que también salpica a la raqueta. Miguel Díaz Román preside desde el pasado año la RFET, iniciando una nueva era para el tenis español tras la salida de José Luis Escañuela, inhabilitado inicialmente por el TAD después de que el CSD le denunciara por no rendir cuentas en 2014 con la Subdirección General de Alta Competición. No obstante, la Audiencia Nacional falló a su favor hacer un mes y lo rehabilitó para poder ocupar cargos nuevamente.

 

 

En total, de las 25 federaciones más importantes del país, 14 han renovado su Junta Directiva en esta década. Y de todas ellas, sólo la de fútbol y la de triatlón, con José Hidalgo (1998), no han cambiado de dirigentes en este nuevo siglo. Datos que refrendan la entrada de aire fresco en la gestión de disciplinas notablemente arraigadas a nuestro deporte: Francisco Blázquez se hizo con las riendas del balonmano en 2013; Fernando Carpena dirige la natación desde 2008; y Carmelo Paniagua, presidente de la federación de hockey patines desde 2005, fue nombrado este pasado mes de marzo presidente del Comité Internacional de Hockey Patines (CIRH, por sus siglas en inglés). A ellos se suman Santiago Deó, al frente del hockey hierba español desde 2008, José Luis López Cerrón, cinco años ya dirigiendo el transcurrir del ciclismo nacional, o el doble campeón del mundo de barras Jesús Carballo, que preside desde 2010 la federación de gimnasia.

 

 

 

 

También han sido reelegidos en los últimos meses Antonio Moreno para que continúe capitaneando la federación de karate, igual que Juan José Román con la de piragüismo, Javier Revuelta, en el ente ecuestre, y Gonzalo Escauriaza, que el próximo año alcanzará la decena de años en la presidencia de la Real Federación Española de Golf.

 

 

Casualidad o no, deportes que en la actualidad viven un gran momento en el aspecto deportivo han realizado variaciones en sus presidencias en 2016. Las federaciones de disciplinas como el rugby o el pádel, que han firmado suculentos acuerdos comerciales en las últimas fechas, son ahora gobernadas por savia nueva. Alfonso Feijoo empuja en el avance del oval en el país y ya ha brindado, desde que accediera el pasado verano a la presidencia, por dos hitos para su organismo: la segunda clasificación mundialista de la selección femenina o la designación de San Mamés como escenario de la final de la Champions Cup de 2018. Mientras, con el World Padel Tour acelerando su auge en el país, ahora televisado por GOL, Alfredo Garbisu, el nuevo presidente de la federación, deberá seguir generando iniciativas que aumenten el número de fichas federativas de este deporte con profundo acento hispano.

 

 

Mediapro, a través de su canal en abierto GOL, también da cada madrugada una gran cobertura al boxeo, cuya federación española la controla desde diciembre Felipe Martínez. La de remo, donde Luis Miguel Oliver puso fin hace cuatro meses a los 23 años de gobierno de Fernando Climent, y la de deportes de invierno, que vive una segunda edad dorada con los éxitos de Lucas Egibar y los Mundiales de Sierra Nevada bajo la dirección de José María Peus, son otras dos federaciones que han iniciado una nueva era en pos de escalar posiciones en el panorama internacional de sus deportes.

 

 

 

 

Pero si los Juegos Olímpicos son el mejor escaparate para la promoción de los deportes minoritarios en España, sobre todo si se logran medallas, también pueden convertirse en una losa desconocida para el gran público. Los metales dorados, a veces, terminan con denuncias y marejada interna en las federaciones. Así ocurre en la de Taekwondo, una de las disciplinas que más oros ha dado en los últimos años al COE, donde Jesús Castellanos, al frente de la misma desde 2005, fue detenido un mes antes de los Juegos de Río por un presunto fraude en subvenciones. Incluso una de las mayores figuras del actual equipo olímpico español, Carolina Marín, ha denunciado una mala gestión de la junta directiva de su federación, la de bádminton. Su presidente, David Cabello ha sido protagonista de varios escándalos por plagios de tesis universitarias y por, presuntamente, pedir a Marín compartir los beneficios que le dispendía uno de sus patrocinadores, la aceitera Carbonell. Y en las motos, Ángel Viladoms, en el cargo de la RFEM desde 2012, ha sido acusado de tratar de encontrar argucias en el reglamento federativo para no convocar elecciones, fijarse sueldos desproporcionados y está imputado por Hacienda por falsedad documental y fraude.

 

 

 

Una mujer navegando a contracorriente


 

En un país en el que las mujeres dominaron el medallero nacional en los últimos Juegos Olímpicos, sorprende que las cúpulas de las federaciones sigan siendo terreno de hombres. Lugares prácticamente impenetrables para una mujer en pleno siglo XXI. La única mujer que gobierna un deporte en España es la cántabra Julia Casanueva. La vela navega desde 2015 bajo su dirección, aunque no ha sido hasta hace pocos días que ha ganado su primeras elecciones con las que ha dado inicio a su primer mandato para los próximos cuatro años. En un primer momento ascendió a la presidencia tras fructificar una moción de censura presentada contra su antecesor, José Ángel Rodríguez Santos. Casanueva es una singular isla en un océano federativo aún varonil pero de clave progresista.

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