Líder en información económica del deporte

Entorno

De Oslo a Sofía: el mapa de la incertidumbre revela una Europa entre la niebla

El World Uncertainty Index, un indicador que realiza un recuento total de la palabra “incertidumbre” en los informes económicos de los países del mundo, empuja a gran parte del Viejo Continente a un 2023 marcado por la zozobra.

De Oslo a Sofía: el mapa de la incertidumbre revela una Europa entre la niebla
El Viejo Continente es el que acumula un mayor número de países con perspectivas inciertas.

A. Martínez / M. Tamayo

15 nov 2022 - 05:00

La incertidumbre, en boca de todos. El inicio de la guerra en Ucrania, la inflación o los terremotos geopolíticos han colocado una palabra en el centro del análisis: la incertidumbre. ¿Pero cuánto pesa alrededor del globo? El World Uncertainty Index (WUI), un indicador que realiza un recuento total de la palabra “incertidumbre” en los informes económicos de todos los países del mundo, usado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para orientar sus previsiones, dibuja un mapa en el que Europa del Este y los países nórdicos se llevan la peor parte, empujados por la guerra

 

El Viejo Continente es el que acumula un mayor número de países con perspectivas inciertas. Entre las economías del euro, la inflación en octubre escaló hasta el 10,7% y los mercados se han resentido debido a su cercanía con Kiev. Las cifras más elevadas se registran cerca del epicentro desestabilizador, Ucrania. El dato más alarmante lo recoge Bulgaria, el estado más pobre de la Unión Europea y que ha de incorporarse a la moneda única en 2024.

 

Sin embargo, las voces disonantes empiezan a hacerse fuertes en Sofía. El partido pro-ruso Revival ha ganado fuerza los últimos meses y la sociedad está dividida conforme a incorporar la moneda única, algo que, según los economistas, debería atraer más inversión extranjera y conseguir mejoras en la calificación crediticia que pueden reducir costes de financiación. Otro factor que ha aumentado la incertidumbre del país balcánico los últimos meses han estado las elecciones generales, que se celebraron el pasado 2 de octubre.

 

En los Balcanes, Albania, Bosnia y Herzegovina y Macedonia del Norte registran también altas tasas de incertidumbre. Los tres países, en negociaciones para entrar en la Unión Europea, aquejan una inflación persistente. Desde Tirana, el banco central está aumentando los tipos de interés hasta los 2,75 puntos tras registrar su dato más elevado en veinte años, hasta el 7,9%. En Macedonia, la subida interanual de precios ha escalado hasta el 19,8% en octubre, mientras que en Bosnia la cifra alcanza el 16,8%.

 

 

 

 

 

 

Fuera de la península mediterránea, los países geográficamente cercanos a Rusia son los más acechados por la incertidumbre: los tres bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, y los nórdicos, Finlandia, Dinamarca, Noruega y Suecia, quienes, como en La semilla del diablo, han empezado a desconfiar de su vecino. Estonia, Letonia y Lituania, anotan las mayores cifras de inflación de la UE, con un 22,4%, un 21,8% y un 22%, respectivamente, y sus bancos centrales alertan de que la subida de precio puede arraigarse.

 

Los países del Báltico cuentan con una mayor dependencia del gas ruso que el resto de las economías de la UE y son pequeñas y abiertas; además, la renta per cápita es menor a la de otros estados miembros, razones que esgrime el banco de Riga para justificar los datos pesimistas. Con todo, el ente regulador no espera que los precios vuelvan a niveles prepandemia, por lo menos, en dos años.

 

En el caso de sus vecinos del norte, Finlandia lidera el ránking. El país finés colinda con Rusia en su frontera del este a lo largo de más de 1.300 kilómetros y su solicitud de entrada en la Otan ha despertado el recelo del país presidido por Vladimir Putin, que ha cerrado el grifo del gas debido a que los escandinavos se negaron a pagar en rublos. Además, en septiembre Finlandia ha registrado la mayor tasa de inflación de los últimos cuarenta años.

 

Dinamarca, Noruega y Suecia presentan cifras de incertidumbre parecidas a las finesas, debido a las altas tasas de inflación y a la dependencia del gas ruso. En octubre, la inflación noruega alcanzó el 7,5%, su mayor alza desde 1987, mientras que los precios aumentaron en Dinamarca hasta el 10,1%, el mayor ascenso en cuarenta años y en Suecia escalaron un 10,8%, el máximo en tres décadas. Esta semana, el Skandinaviska Enskilda Banken, una entidad financiera que opera en el norte de Europa, aseguró que las economías suecas y danesas entrarán en recesión el próximo año.

 

 

En los países europeos del G7, las cifras son inferiores a las registradas en los nórdicos, mientras que Japón, Estados Unidos y Canadá registran una vacilación cercana a cero. Por su parte, en China la incertidumbre también se sitúa al alza, debido a las políticas de Covid cero y la crisis inmobiliaria que asola al país. Sin embargo, el gigante asiático ha superado expectativas en el tercer trimestre con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,9% respecto al mismo periodo del año anterior.

 

En el podio, acompañando a Bulgaria, se encuentran Portugal y Chile. El país luso anotó un alza en los precios del 9,3% en septiembre y, según Caixabank, registrará un retroceso del PIB en el cuarto trimestre y “una desaceleración significativa en 2023”.

 

Chile, con la inflación escalando por encima del 13% y un desplome de las ventas minoristas, ha estado sumido en un proceso de votación sobre una nueva constitución. La incertidumbre política y económica han condenado al país americano, que prevé recesión en los próximos dos trimestres.

 

España, aunque lejos de sus vecinos portugueses, mantiene cifras elevadas. El pasado viernes, la Comisión Europea (CE) recortó a la mitad el crecimiento de la economía española en 2023, hasta el 1%. Pese a la rebaja, el organismo sostiene que España será de los países de la Unión Europea (UE) que más crezca el próximo año, siete décimas por encima de la media.

 

Por último, los países subdesarrollados no sufren altas cifras de incertidumbre, debido a que el índice mide la relación entre posibilidades económicas y expectativas de crecimiento. Por tanto, en casos como África o zonas en conflicto bélico como Ucrania, la incertidumbre es nula: nadie duda cómo terminarán el año estas economías.