Entorno

China, punto de inflexión

China corona a su príncipe en un congreso histórico mientras la economía se tambalea

La élite de la élite china se reunirá en Pekín a partir del próximo domingo durante siete días en los que reconfigurarán las prioridades de la política china, que se enfrenta a la inestabilidad dentro y fuera del hogar. 

China corona a su príncipe en un congreso histórico mientras la economía se tambalea
“Es muy probable que el congreso se centre en problemas internos, en un momento altamente delicado para el país”, apunta Arco.

M. Tamayo

14 oct 2022 - 05:00

Mientras la política de Covid Cero y la crisis inmobiliaria ponen en jaque el modelo agotado de la economía china, el Partido Comunista Chino celebra un nuevo congreso que ha de apuntalar otro mandato de Xi Jinping, una decisión histórica que le hará encadenar tres mandatos.

 

 

El Covid Cero y la crisis inmobiliaria roban el último aliento al modelo económico chino

 

 

El domingo, en Pekín, dará inicio el XX Congreso Nacional del Partido Comunista China y, con él, se abrirá otro momento histórico de la política china. La cita, a la que todo el mundo estará atento, congregará en la capital a más de 2.000 miembros del partido, que harán balance sobre los últimos cinco años de gestión y trazarán las bases de las nuevas políticas. Una medida que no suscitará un gran debate será la renovación de Xi Jinping, que encara su tercer mandato al frente del partido, una acción sin precedentes el China post-Mao.

 

La segunda mayor potencia del mundo sentará a la mesa a sus mandatarios para trazar la estrategia que los llevará a “la construcción integral de un país socialista moderno”, según recoge las agencias de noticias estatales, que subrayan que el país se encuentra en un “momento crucial”. El congreso ha de servir para trazar las líneas maestras en temas prioritarios para el país como la economía y la seguridad en un contexto adverso.

 

El gran titular de la reunión es el nombramiento de Xi Jinping como líder de la República Popular China, que desafía dos mandatos que habían regido hasta ahora la elección de los mandatarios chinos: que no encadenarán más de dos secretarías consecutivas y que no superarán los 68 años de edad.

 

Sin embargo, el político chino ya se ha preparado el terreno y, en 2018, un año después del último congreso, modificó la constitución para tumbar las barreras. Ya en el congreso que tuvo lugar hace cinco años, Xi Jinping debía haber ensalzado a su sucesor y encadenado un traspaso suave del poder, como habían hecho sus sucesores desde Deng Xiaoping, pero esta acción no se produjo.

 

 

Donde sí se espera una renovación es en el Politburó, un órgano de 25 personas que a su vez cuenta con un comité permanente de unas seis personas que componen la élite del poder en China junto al presidente. De este órgano del partido emanan los que más tarde ocuparan las principales sillas del gobierno. Todo este (no) cambio se verá reflejado en marzo, cuando se pacten las modificaciones en el Ejecutivo chino, y no el partido.

 

Uno de los hombres fuertes del partido, con un gran control sobre la economía del país, ya ha anunciado su jubilación de la primera línea. Se trata del primer ministro chino Li Keqiang. “Cuenta con un posicionamiento más similar al de Deng Xiaoping”, afirma Inés Arco, investigadora del Cidob.

 

“Es muy probable que el congreso se centre en problemas internos, en un momento altamente delicado para el país, apunta Arco. Además, la investigadora señala que se discutirán estrategias para rebajar la desigualdad y medidas económicas que modifiquen el modelo de crecimiento. Aunque también se debatirán las relaciones con Rusia y la política que deben ejercer con Taiwán. Se podrán saber las líneas maestras el último día del congreso, cuando se publique la resolución.

 

Por ahora, lo que más se desprende de la cita más importante de China en los últimos años son interrogantes. Queda por ver si la no renovación del máximo representante del partido y el país, que anticipa un mayor personalismo en el régimen, llevará a un endurecimiento del régimen y le dará la vuelta al gatopardismo: de cambiarlo todo para que nadie cambie a que nada cambie para cambiarlo todo.