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Año en blanco para el esquí: de la no apertura de Aramón a las restricciones de movilidad

Las estaciones sufrirán un golpe crítico en sus cuentas y mantienen el foco en poder salvar una mínima parte de la temporada si se aligeran las restricciones. El 76% de las instalaciones españolas están en manos públicas.

Miquel López-Egea

18 feb 2021 - 04:57

Año en blanco para el esquí: de la no apertura de Aramón a las restricciones de movilidad

 

 

El esquí afronta su peor temporada. Si en 2020 las estaciones pudieron salvar los papeles ya que el estado de alarma se decretó al final del curso de invierno, este año las estaciones se quedarán prácticamente en blanco. Los ingresos de todas las estaciones de España sufrirán un duro golpe e, incluso, en algunos casos el negocio será cero, como el de Aramón, que ha anunciado que no abrirá porque las actuales restricciones de movilidad por la pandemia “hacen que la apertura no sea económicamente viable”.

 

En este contexto, la estación considera que “además de que dicha apertura tan tardía no sería factible operativamente, agravaría el fuerte impacto económico que la pandemia ya ha causado en el grupo porque los inciertos y posibles ingresos que podrían generarse no llegarían a cubrir siquiera los costes derivados de dicha apertura”. Por lo tanto, Aramón, participado al 50% por el Gobierno de Aragón e Ibercaja y que tuvo un negocio de 47,37 millones de euros en 2018, se centra en la preparación de la temporada de verano y de la próxima campaña, “respetando los proyectos de inversión que tiene proyectados”.

 

En este contexto, si hace unos meses las estaciones temían perder el 30% de la facturación del año que suponía el Puente de Diciembre y Navidad, ahora este es el mejor de los escenarios y la ambición es poder repetir los ingresos de la pasada Navidad. En el caso de Sierra Nevada, la estación tuvo 83.360 esquiadores y 17.060 visitantes en la Navidad 2020-2021 a causa del aforo máximo, cifra que supone 80.000 visitantes menos que la anterior y actualmente, mientras un lunes podría alcanzar los 9.000 esquiadores, esta cifra supera ligeramente los cincuenta. La Molina, por ejemplo, cerró la temporada 2019-2020 con 357.465 visitantes y la media de visitantes en Navidad, en sus mejores días fue de 924 personas. "Tenemos un 5% de la demanda habitual en esta época", señala el Grupo FGC a Palco23. 

 

 

 

 

El 76% de las estaciones de esquí están controladas por la administración pública, por lo que el desembolso que tendrán que hacer los respectivos propietarios será importable y, en este caso, no hay que descartar la posibilidad de que las mismas estaciones, a través de Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem) soliciten algún tipo de ayuda más allá de los actuales expedientes de regulación temporal de empleo (Erte).

 

La cifra de 118,75 millones de euros los y 4,7 millones de visitantes de 2019-2020  será imposible de repetir, y el sector está condenado a los números rojos, con graves afectaciones en sus cuentas aunque firmen una buena Semana Santa o incluso, opten por alegrar un poco la temporada, ya que, por ejemplo, en el caso de Sierra Nevada, está opción no está descartada.

 

En Cataluña, "nos mantenemos abiertos a esta posibilidad, siempre en funcion de lo que digan las autoridades señaladas y la que tengamos de nieve; cualquier fecha de cierre se consensuará con l'Associació Catalana d'Estacions d'Esquí i Activitats de Muntanya (Acem)", señala FGC. "Pero las condiciones meterológicas en estas fechas hacen que habitualmente no sea viable", añade. Para el grupo de estaciones de esquó propiedad de la Generalitat de Cataluña, Semana Santa supone un 2,5% de la facturación total del año en una época normal.

 

Este golpe implicará que con las pérdidas de este año no haya inversiones en instalaciones y sólo se limiten a mejorar algunas obras ya empezadas o a llevar cabo proyectos de digitalización. 

 

“La temporada no se podrá ni maquillar y más si no sabemos la gente que podrá acceder, es todo muy incierto”, comenta un directivo del sector, que recuerda que “nuestro trabajo es intentar pasar la temporada con el mínimo de pérdidas posibles para llegar con garantías de funcionamiento y q se reactive el turismo de invierno”. “Las ayuda, si existen serán bienvenidas y ayudarán a poder maquillar una temporada tan difícil”, asegura.

 

 

 

 

 

La afectación ha sido distinta por regiones de España. En el Pirineo catalán las estaciones han estado a merced de las restricciones impuestas por la Generalitat. Hasta pasado el día de Reyes había libre circulación, por lo que podían recibir público siempre cumpliendo los aforos, pero después se decretó un confinamiento municipal y, posteriormente, uno comarcal por lo que el público era local. Las estaciones abrieron al 50%.

 

En el Pirineo aragonés sólo Astún abrió, pero hubo varios confinamientos perimetrales que pusieron en jaque a las estaciones y, de hecho, el resto descartaron abrir por dichas restricciones. Mientras, en la Cordillera Cantábrica, donde ha habido varios confinamientos provinciales, la mitad (Alto Campoo, Fuentes de Invierno, San Isidro y Valgrande-Pajares) decidieron abrir. Asimismo, la mayoría de las estaciones del Sistema Ibérico y central permanecieron cerradas mientras que Sierra Nevada es quien más ventajas ha tenido frente al resto de estaciones ya fue posible saltarse el confinamiento perimetral con el forfait ya adquirido previamente para ir a esquiar. 

 

Las estaciones andorranas también han vivido su particular infierno este año. El Gobierno de Andorra permitió a las estaciones abrir el 3 de enero tras decidir no abrir por Navidad por no entrar en confrontación con Francia, país que pidió que no se abrieran las estaciones en Europa y con el que el país pirenaico comparte jefe de estado.

 

Después, el ejecutivo andorrano permitió abrir pero sólo para los residentes, hecho que implicó que se hayan producido múltiples casos de reventa de forfaits, a veces promovidos desde los mismos hoteles. 

 

“La pérdida de ingresos está siendo demoledora, necesitaremos ayudas para seguir abiertos”, afirmó hace unos días Juan Ramón Moreno, director de Grandvalira. En el país, las estaciones han pedido un rescate de 19 millones de euros al Gobierno ya que, por ejemplo, Vallnord Pal Arinsal, ha perdido el 95% de sus visitantes. De momento, aún no han podido abrir al turismo. En Portugal, por su parte, Serra da Estrela, sigue cerrada.

 

Sin embargo, España aún habrá podido salvar una pequeña parte de su negocio, no como en otros países. Italia, que no ha podido abrir estaciones, ya ha puesto una cifra al cierre por la pandèmia: 10.000 y 12.000 millones de euros en impacto directo e indirecto.