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Valencia abre la puerta a nuevas ciudades para exprimir la fórmula de los ‘SuperHalfs’

La organización del maratón valenciano se ha asociado a cuatro capitales europeas para hacer de la media distancia un nuevo activo turístico y dotar de personalidad propia a una prueba que aún vive a la sombra de la reina.  

Álvaro Carretero

02 oct 2019 - 04:57

La organización del maratón valenciano se ha asociado a cuatro capitales europeas para hacer de la media distancia un nuevo activo turístico y dotar de personalidad propia a una prueba que aún vive a la sombra de la reina.

 

 

Correr uno de los grandes maratones es uno de esos logros de los que alardear. El medio maratón, en cambio, tiene un cariz diferente. Es una modalidad no apta para cualquiera, pero que aún no tiene el potencial suficiente como para generar el mismo impacto económico que la prueba reina, que en el caso de Valencia superó 42,3 millones de euros en 2018. Ahora la organización valenciana se ha asociado a otras cuatro ciudades para crear el circuito SuperHalfs, con el que esperan dotarle de una nueva identidad, además de abrir la puerta a más recorridos.

 

“No hay un minuto cero del proyecto, pero siempre estaba ese runrún”, asegura a Palco23 Juan Miguel Gómez, director de proyectos de la Fundación Trinidad Alfonso, la entidad que gestiona el Maratón de Valencia. Finalmente, la propuesta llegó tras el Mundial, de la mano de Paco Borao, presidente de la Asociación Internacional de Maratones y Carreras de Distancia (Aims, por sus siglas en inglés).

 

El circuito, que arrancará en 2020, pretende “dotar al medio maratón de una identidad propia, algo de lo que hasta ahora adolece, y convertirlo en un nuevo motor que impulse el turismo deportivo”, explica el directivo. En el caso de Valencia, para la edición de 2019 se esperan un total de 17.500 inscritos en esta modalidad, de los que un 16% serán extranjeros. Este dato aún está lejos de las cifras que mueve la carrera de 42 kilómetros, donde se esperan más de 25.000 inscritos, un tercio de los cuales se desplazarán desde otros países y comunidades autónomas.

 

 

 

 

Por ahora, el reto es convencer al corredor de disputar las cinco pruebas, aunque iremos paso a paso, y hemos dado un plazo de tres años para completarlas y ganar la certificación oficial”, indica Gómez. Sin embargo, el circuito SuperHalfs es una iniciativa que no sólo va enfocada a estimular el binomio turismo-deporte, sino que también aspira a poner en valor a un nuevo perfil de runner que no sólo utiliza estas citas para preparar los maratones, sino que ve en estas distancias un reto más asequible.

 

Es una apuesta que responde a la necesidad de ofrecer nuevos incentivos para frenar la tendencia recesiva del segmento. Pese a que el Maratón de Valencia sigue aumentando anualmente el número de inscritos, la participación en este tipo de pruebas ha caído un 13% a nivel global desde 2016, hasta 7,9 millones de corredores. ¿Los motivos? “Hace diez años era la meta de cualquier atleta, pero hoy ya no atrae de igual forma a la audiencia potencial, que prefiere explorar nuevas disciplinas como el trail running o los Ironman”, señala la Federación Internacional de Atletismo (Iaaf) en su último informe.

 

Por ahora son cinco las ciudades que se han sumado al proyecto, Valencia, Praga, Lisboa, Cardiff y Copnhague, aunque “nunca le cerramos la puerta a que siga creciendo”, apunta el ejecutivo, que confirma que “ya se han iniciado reuniones con otras localidades”. Por ahora, las cinco pruebas cuentan con el distintivo de oro de la Iaaf, y este será el requisito indispensable para las futuras candidatas, de forma que se evite una saturación del calendario y sea inabordable a nivel de preparación y logística para los corredores.

 

 

 

 

“Mira los majors, Tokio fue la última en incorporarse y quizá alguna ciudad china lo intente próximamente, por lo que será imposible plantearse hacerlos en uno o dos años”, indica Gómez, que insiste en apostar por un crecimiento sostenido en este proyecto. “La ventaja competitiva que dan los medios maratones es que puedes culminar todos en un año, no supone el mismo desgaste de preparación y, si conseguimos que tengan identidad y sean atractivos, serán un gran distintivo en el running”, señala.

 

Por ahora, será cada ciudad la que dicte el precio del dorsal, el límite de inscritos y gestione sus propios patrocinadores, aunque en un futuro también se podrían contemplar acciones conjuntas que refuercen la imagen del circuito, al estilo de otras competiciones como las Rolex Series de golf.

 

La Iaaf ha encontrado en el circuito el escaparate ideal para descongestionar la cantidad de solicitudes que se reciben para pruebas como Londres, Nueva York o Berlín. Entre tanto, se apuesta por un nuevo perfil de corredor que, hasta ahora, ha vivido a la sombra de los 42,2 kilómetros, pero que en los últimos años ha pedido paso y también demanda sus propias carreras.