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Especial 2021: Un año para volver

2021: Tokio 2020, los juegos más caros de la historia, a través de la pequeña pantalla

Tras haber pospuesto la cita olímpica un año a causa del coronavirus, la organización del evento decidió seguir adelante con la competición con un cambio relevante: tuvo lugar sin la presencia de público en las gradas.  

2021: Tokio 2020, los juegos más caros de la historia, a través de la pequeña pantalla
A finales de junio, se levantó el estado de emergencia, aunque se mantuvieron restricciones en Tokio y otras regiones para evitar un repunte a poco más de un mes para los Juegos Olímpicos.

Albert Ferrer

27 dic 2021 - 05:00

Especial 2021: un año para volver

 

Tokio 2020 han pasado a la historia como unos Juegos Olímpicos anómalos en todos los sentidos. La pandemia del coronavirus fue el elemento que rodeó de principio a fin la celebración del evento, si bien otros factores como la inclusión de nuevos deportes, la celebración del mayor evento deportivo mundial sin espectadores en las gradas o ser los juegos con mayor repercusión mediática de la historia también coparon la atención del gran público, expectante para ver qué potencia mundial domina el medallero olímpico.

 

Pese a la prohibición de la presencia de público en el evento, un total de 3.050 millones de espectadores se sentaron delante de sus televisores y plataformas digitales para ver competir a sus respectivas naciones.

 

El aplazamiento, un sobrecoste

En 2020, el Covid-19 provocó que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no se pudieran disputar, aunque, tras muchas reuniones, se decidió seguir adelante con medidas de seguridad excepcionales. Suspender los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio hubiera podido costar a Japón 1,81 billones de yenes (13.560 millones de euros), según estimaciones del Instituto de Investigación Nomura. Finalmente, y a pesar de las dudas derivadas de la situación sanitaria, el aplazamiento de un año de Tokio 2020 tuvo un coste más que relevante: 2.800 millones de euros es lo que supuso posponer unos Juegos Olímpicos en pleno siglo XXI, según el comité organizador.

 

Es una cantidad muy por encima de la que habían calculado los expertos antes de concluir el coste definitivo, que se situaba en 1.605 millones de euros. Los costes adicionales derivados del aplazamiento fueron compartidos entre el comité organizador de Tokio 2020, el Gobierno metropolitano de Tokio y el Gobierno japonés. A pesar del sobrecoste, los organizadores propusieron al COI más de cincuenta medidas para simplificar los gastos del evento en un 2% del presupuesto o, lo que es lo mismo, un ahorro de 238 millones de euros.

 

En una era totalmente digitalizada donde hay una inmensa cantidad de fuentes audiovisuales de entretenimiento, los Juegos Olímpicos destacan por encima de cualquier competición deportiva. Así, su negocio se ha duplicado en prácticamente veinte años, pasando de 3.000 millones de euros entre el ciclo 2001-2004 a los 6.000 millones de euros previstos para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Este crecimiento ha provenido de la revalorización de los derechos audiovisuales, que representan un 73% del negocio olímpico.

 

Los juegos, sin público en las gradas

En marzo, Tokio 2020 cerró la puerta a los espectadores extranjeros de manera definitiva. Tal y como había anticipado la presidenta del comité organizador de Tokio 2020, Seiko Hashimoto, y había propuesto el ministro de Japón a cargo de las medidas contra el coronavirus, se permitía un máximo de 10.000 espectadores en las competiciones olímpicas.

 

A mediados de junio, a pocas semanas para la inauguración de los Juegos Olímpicos en Tokio, el Gobierno de Japón empezó a relajar las restricciones. A finales de junio, se levantó el estado de emergencia, aunque se mantuvieron restricciones en Tokio y otras regiones para evitar un repunte a poco más de un mes para los Juegos Olímpicos.

 

Finalmente, después de numerosos intentos por parte del Gobierno japonés y el COI para mantener la presencia de aficionados en las gradas de los Juegos Olímpicos, se tomó la decisión de prohibir la comparecencia de espectadores en los distintos eventos.

 

 

“En respuesta al estado de emergencia, las tres autoridades japonesas han decidido medidas más estrictas con respecto a los Juegos Olímpicos”, señaló el COI tras la decisión, que fue apoyada por el primer ministro de Japón, Yoshihide Suga. “Teniendo en cuenta el efecto de las variantes del coronavirus y la necesidad de evitar que las infecciones se propaguen nuevamente al resto de la nación, debemos fortalecer nuestras contramedidas”, añadía el ejecutivo. Según las estimaciones del Nomura NRI, al celebrarse sin público de la competición deportiva generaría unos ingresos de 1,66 billones de yenes (15.240 millones de euros), unos 146.800 millones de yenes (1.350 millones de euros) menos que si se hubiese terminado llevando a cabo con la presencia de espectadores del país.

 

Tokio 2020, un evento de gran repercusión mediática

“Van a ser los Juegos más mediáticos de la historia”, anticipó Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE). Aunque no lo fuesen, dejaron el listón más que alto, puesto que, Tokio 2020 cerró sus dos semanas de competición con 3.050 millones de espectadores entre televisión y plataformas digitales. La emisión en streaming de las competiciones contabilizó 28.000 millones de visualizaciones, el doble que en la anterior cita olímpica, la de Río de Janeiro 2016.“Estamos ante un momento en el que los deportes se siguen de formas distintas debido al incremento de medios de comunicación”, señalaba el COI en un informe tras la celebración del evento.

 

En Tokio, la cobertura aumentó un 33% respecto a Río 2016, mientras que la producción digital se incrementó en 34% respecto a los últimos juegos. Los datos contrastan con el seguimiento que obtuvo el evento en España, donde la cita olímpica fue la menos vista de los últimas ocho ediciones de los Juegos Olímpicos, con una audiencia acumulada de 30,3 millones de espectadores. En el país, cinco operadores retransmitieron el evento deportivo.

 

Los juegos más caros de la historia

Los Juegos Olímpicos de Tokio pasarán a la historia por ser los de la pandemia del Covid-19, pero también por ser los más caros, con un gasto récord que aumentó todavía más como consecuencia del aplazamiento de un año por el coronavirus. Tokio gastó 15.840 millones de dólares, superando a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, que fueron los Juegos de verano más caros hasta la fecha con 14.950 millones de dólares. Los responsables de Tokio preveía, cuando fue elegida en 2013, que el coste del evento sería de 7.300 millones de dólares.