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¿Qué es el Big Ten? La cantera del fútbol americano vuelve al campo

Las mejores universidades del país, de donde han salido estrellas de la NFL, han decidido echar atrás la decisión de suspender la temporada por el coronavirus.

Marc Romero

21 sep 2020 - 04:54

¿Qué es el Big Ten? La cantera del fútbol americano de EEUU vuelve al campo¿Qué es el Big Ten? La cantera del fútbol americano de EEUU vuelve al campo

 

 

 

Está en boca de todos. Incluso Donald Trump ha expresado su opinión. La cuna de Tom Brady, el mejor jugador de la historia del deporte rey en Estados Unidos, el fútbol americano, vuelve. El Big Ten, el club que agrupa a las mejores universidades del país, sí tendrá temporada en otoño de 2020. 

 

Tras la decisión de suspender la temporada, los presidentes de las universidades que conforman este conglomerado de equipos de la liga anunciaron el pasado jueves que, finalmente, sí que habrá competición. La decisión inicial abrió un debate en el país, que se quedaba huérfano de uno de sus mayores entretenimientos nacionales, con estadios universitarios que tienen capacidad para más de 100.000 personas e impacto económico en cada una de sus ciudades.

 

Los comunicados, primero para suspender y después para reanudar, del Big Ten han sido seguidos al minuto por el fútbol americano. El Big Ten es la denominación que tiene una de las conferencias más importantes de la máxima división de la National Collegiate Athletic Association (Ncaa). Esta asociación es la que se encarga de organizar todo el deporte universitario, algo que en el país de los perritos calientes y de los refrescos es de suma importancia, pues la única vía que tienen muchos jóvenes para llegar a la universidad es mediante una beca deportiva.

 

La Ncaa, fundada en 1910, no sólo organiza el fútbol americano o el baloncesto universitario en el país, sino que cuenta con una lista interminable de deportes que van desde el béisbol, pasando por el hockey hielo o la gimnasia, hasta el lacrosse o los bolos.

 

 

 

Para entender qué es una conferencia, es imprescindible conocer el sistema de competición americano. En la gran mayoría de competiciones, las ligas de todos contra todos que rigen el deporte en Europa se sustituyen por competiciones divididas en dos fases, la liga regular y la postemporada.

 

En la primera ronda, los equipos se suelen dividir en conferencias (termino que utiliza la NFL, la NBA o la NHL). A su vez, estas conferencias se fragmentan en divisiones (en el caso de la NFL, se divide entre norte, sur, este y oeste). Este reparto permite estructurar el calendario, el cual está conformado por una serie de encuentros entre equipos de la propia división, entre equipos de la misma conferencia, pero diferente división, y entre conjuntos de diferentes conferencias. Generando así un calendario diferente para cada equipo y que, año tras año, se modifica de forma aleatoria.

 

Así pues, el Big Ten es una de las conferencias que conforman el más alto nivel del deporte universitario y, aunque no sólo compite en fútbol americano, es el deporte que le da mayor repercusión, pues es de donde han salido las grandes estrellas del deporte rey del país.

Tras la entrada en 2014 de la Universidad de Maryland, la conferencia de los Big Ten la conforman un total de catorce universidades: Illinois, Indiana, Iowa, Míchigan (con dos universidades), Minnesota, Nebraska, la Universidad del Noroeste, Ohio, Pensilvania, Prudue, Rutgers y Wisconsin.

 

 

La importancia del Big Ten

Entonces, si hay tantas conferencias, ¿por qué el Big Ten es tan relevante? En primer lugar, porque fue fundada en 1896, siendo una de las pioneras del deporte universitario en el país. Por otro lado, de estos equipos han salido grandes estrellas de la NFL, entre ellas el quarterback Tom Brady, que suma seis anillos de campeón. Además, el Big Ten fue quien dio nombre al primer gran partido de fútbol americano del país y que, años más tarde, dio origen a la Super Bowl.

 

Todavía hoy, la Rose Bowl, que se disputó por primera vez en 1902, se juega anualmente para decidir al campeón de liga. Su nombre hace referencia a la forma del estadio donde se disputa esta final desde 1923, el Estadio Rose Bowl, construido en 1922 en Pasadena, con capacidad para más de 92.000 personas y con forma de tazón. De ahí, que hoy la final de la NFL se denomine la Super Bowl.

 

Ahora bien, el factor determinante para que estos equipos sean los mejores de todo el país es la inversión de la Ncaa en sus programas deportivos. En 2018, la Ncaa aportó 707 millones dólares al Big Ten, que fue capaz de generar 1.808 millones de dólares esa temporada. Según recoge la Fundación Knight, especializada en auditar los programas deportivos de la Ncaa, se ingresaron 370 millones en entradas, 298 millones en donaciones de particulares, así como 180 millones de dólares por patrocinios, entre otros ingresos.

 

En el capítulo de gastos, los entrenadores se llevaron 306 millones de dólares en 2018, mientras que los jugadores, quienes no pueden recibir un sueldo como tal, sino que lo deben percibir en forma de beca o ayudas para pagar la estancia o su transporte, se repartieron unos 250 millones de dólares. 

 

 

 

Esta inversión es la que permite que jugadores que son promesas cuando están en la universidad puedan empezar a apuntar hacia los grandes equipos de la NFL. De hecho, las principales ligas profesionales de todos los deportes americanos se nutren, esencialmente, de las ligas universitarias, de donde salen la mayor parte de los jugadores que son seleccionados en el draft anualmente. 

 

Que la conferencia más importante de la Ncaa anunciara a principios de agosto que decidía suspender la temporada fue algo que se convirtió en una cuestión de estado. Primero, porque las franquicias de la NFL se quedaban sin una de las fuentes principales para conseguir nuevos jugadores a un coste mucho más económico que estrellas ya consolidadas. En segundo lugar, porque las universidades, no sólo las del Big Ten, perdían una fuente de ingresos esencial para mantener su prestigio. Y, en tercer lugar, porque los aficionados se quedaban sin uno de los grandes entretenimientos del mundo estudiantil y las ciudades, sin el impacto económico que genera la competición.

 

Incluso el presidente Donald Trump llegó a intervenir a principios de septiembre considerando que los ejecutivos del Big Ten estaban siendo demasiado precavidos. Una visión que Kevin Warren, el nuevo comisionado del Big Ten, no compartía, pues tras anunciar la decisión de cancelar la temporada declaró que “con el paso del tiempo, se hizo claro que había demasiada incertidumbre respecto a los riesgos para nuestros estudiantes atletas para competir este otoño”. 

 

Según Forbes, el programa de fútbol americano de la Ncaa es el que más recursos genera en el país norteamericano, con ingresos de 2.700 millones de dólares. Algunas estimaciones apuntaban a que el impacto de la pandemia en la conferencia, que incluye otros deportes además del fútbol americano, podría haber sido de mil millones de dólares por la caída de ingresos, en el caso de que no se jugara. Ahora, el deporte en Estados Unidos respira un poco más tranquilo. No porqué la pandemia haya frenado su avance, sino porque el Big Ten volverá en noviembre.