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Pickleball, el deporte de raqueta que quiere coger el testigo del pádel

Sólo en Estados Unidos, el deporte que combina tenis, bádminton y tenis de mesa es practicado por más de tres millones de personas.

Albert Ferrer

18 ago 2021 - 05:00

Pickleball, el deporte de raqueta que quiere coger el testigo del pádel

 

 

El pickleball va camino de convertirse en el próximo deporte que sufra un boom, tras el pádel y el ciclismo. La disciplina que combina tenis, bádminton y tenis de mesa, ha crecido un 35% en número de practicantes en Estados Unidos en los últimos cinco años, hasta 3,3 millones de personas y busca expandirse en Europa en países como España, Francia o Italia.

 

La disciplina deportiva tiene su origen en Estados Unidos a mitades de los años sesenta, y no se instauró en España hasta 2012, cuando Michael Hesp, un jugador estadounidense, fundó la Asociación Española de Pickleball, que actualmente engloba todas las federaciones territoriales.

 

Los partidos se juegan en una pista del tamaño de las de bádminton, la pala de madera tiene un tamaño inferior a la de tenis y la pelota, que está perforada, permite que vaya más lenta y los intercambios sean más largos. “Todos los factores que engloban el pickleball hacen que sea sencillo de practicar y llame la atención de los más jóvenes y de los no tan jóvenes”, destaca el presidente de la Asociación Española de Pickleball, Roberto Pérez.

 

 

 

 

Desde 2014, en Estados Unidos se han abierto una media de casi 200 pistas de pickleball de forma mensual. El fenómeno ha sido impulsado por la sencillez para llevar a cabo la instalación, pues solo necesita de una superficie lisa y la delimitación del campo, ya que los propios jugadores suelen llevar las redes, que son portátiles.

 

La Federación Internacional de Pickleball cuenta actualmente con 57 países miembros. En Estados Unidos, donde la Usapa es la federación que rige el pickleball, cuenta con más de 30.000 federados y hasta ha construido un circuito profesional que recorre el país e incluso disputa torneos internacionales, como es el Spanish Open.

 

“Desde 2015 se congregan durante tres días en Madrid los mejores jugadores del mundo de pickleball, y eso nos ayuda a captar a nuevos jugadores en España”, comenta el ejecutivo. La edición del año pasado no se llevó a cabo por la pandemia del Covid-19, pero, para este curso, se espera que se den cita más de cien jugadores de todo el mundo. Organizado por la asociación española, el evento formará parte del APP Tour a partir de 2022 y, como consecuencia, deberá tener una bolsa de premios de, como mínimo, 15.000 euros.

 

 

 

 

Por el momento, la masa de jugadores de pickleball en España (que supera el millar), se concentra en las comunidades autónomas del País Vasco, Canarias, Cataluña y Madrid. El propio consistorio madrileño ha invertido para la creación de pistas de esta disciplina en distintos lugares de la ciudad para incluirlo dentro de su oferta deportiva.

 

La asociación se encuentra actualmente en conversaciones con el Consejo Superior de Deportes (CSD) para que el deporte sea catalogado como federado, si bien antes debe cumplir unos requisitos de entrada (practicantes, clubes y asociaciones) que esperan poder cumplir pronto y optar a subvenciones para ampliar el alcance de este deporte, que quiere tomar el testigo del pádel.

 

El precio medio de una pala se sitúa alrededor de cincuenta euros, y cuenta con marcas especializadas como Onix, Engage, Paddletek o Z-Zebra, de la cual la asociación es distribuidora en España. Debido al crecimiento que el deporte ha experimentado sobre todo en Estados Unidos, algunas marcas con un posicionamiento notable en tenis y pádel como Head, Wilson o Drop Shot, ya han comenzado a fabricar sus propias palas de pickleball.