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Nuevos formatos y audiencias: la alta competición se renueva para no perder relevancia

Desde la NBA hasta la Copa Davis, pasando por la futura liga europea de fútbol o el atletismo, están remodelando sus sistemas de competición para atraer al nuevo consumidor y a los socios audiovisuales que, cada vez más, demandan un producto más dinámico.

02 Dic 2019 — 04:59
M. M. / P. L. / A. C.
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Desde la NBA hasta la Copa Davis, pasando por la futura liga europea de fútbol o el atletismo, están remodelando sus sistemas de competición para atraer al nuevo consumidor y a los socios audiovisuales que, cada vez más, demandan un producto más dinámico.

 

 

El deporte hace muchos años que dejó de ser un producto pensado para el aficionado tradicional. La televisión ha convertido a la grada virtual en una de sus principales fuentes de ingresos, pero mantener su atractivo frente a otros productos de entretenimiento como series y películas ha obligado a repensar los históricos formatos de competición. Ya no sólo por la creciente carga de actividad asumida por los atletas, sino porque en la economía de la atención y las multipantallas, mantener la tensión del aficionado es un reto mayor. Y ni siquiera los productos estrella escapan a esa obligación.

 

La NBA es la liga estadounidense más internacional, pero no por ello ha optado por caer en la autocomplacencia. De entre las cuatro grandes ligas estadounidenses, hasta ahora ha sido la única que se ha aventurado a realizar una reestructuración profunda de su formato. Las ligas norteamericanas han apostado por un modelo que se mantiene prácticamente intacto desde hace décadas, casi desde su fundación, algo que podría cambiar en el baloncesto si la junta de propietarios da luz verde a las propuestas, que incluyen la creación de una copa invernal, la eliminación del formato de play-off por conferencias a partir de semifinales, y un torneo previo como acceso a la postemporada entre el séptimo y décimo clasificado de cada conferencia.

 

“Nosotros y los jugadores tenemos un interés común en maximizar la audiencia y maximizar el interés”, admitía en abril su comisionado, Adam Silver, antes de que trascendiera toda esta batería de cambios. “Soy tradicionalista por un lado, pero por otro lado tiene 50 años más o menos, presentando una temporada de 82 juegos, y no tiene nada de mágico”, añadió, sobre una mentalidad que también ha calado en el mundo de la canasta al otro lado del Atlántico, si cabe con más necesidad.

 

 

 

 

La Euroliga tiene un largo camino para capturar parte de la atención mediática que hoy monopoliza el fútbol en Europa, para lo que ha apostado fuertemente por una gran liga continental. Con esa ambición, y para lamento de los torneos domésticos, no sólo se ha trabajado para agilizar los partidos (reducción del tiempo de posesión tras rebote ofensivo, de 24 a 14 segundos, por ejemplo), sino también en un formato más compacto. En 2016-2017, la Euroliga revolucionó su estructura, reduciendo a 16 el número de equipos que participan en una liga de todos contra todos, en lugar de en varios grupos de cuatro equipos.

 

La respuesta ha sido positiva, ya que los operadores audiovisuales en 2017-2018 pagaban el doble por los derechos que en 2014. En tres temporadas, el torneo duplicó sus ingresos y, por ende, el reparto económico entre los clubes se dobló hasta entre 30 y 35 millones de euros. El objetivo, en un plan de negocio elaborado con IMG, era ofrecer un producto deportivo de mayor calidad, ya que sólo así se lograría que los aficionados, los socios audiovisuales y los patrocinadores pagaran más por ese producto.

 

El fútbol tampoco está siendo ajeno a la redefinición de modelos para no perder atractivo ante las nuevas audiencias y las actuales, si bien la lucha de poder entre clubes, ligas nacionales y entes supranacionales es mucho más intensa. El gran foco de tensión ha sido la propuesta de la Asociación Europea de Clubes (ECA), que propuso a la Uefa un modelo cerrado de Champions League, con un mecanismo de ascensos y descensos con la Europa League y la nueva Europa Conference League, que se estrenará en 2021.

 

 

 

 

 

La idea se encuentra en standby ante el rechazo de las grandes competiciones, como LaLiga o la Premier League, que temen una fuerte devaluación de sus respectivos negocios si dejan de ser puerta de acceso a Europa y se blinda la Champions a los clubes históricos y con mayor tirón mediático. En el caso del fútbol profesional español, un estudio elaborado por Kpmg cifra la devaluación de sus derechos audiovisuales en un 41,5% y la posibilidad de que fueran nulos en un plazo de cinco años.

 

La Uefa busca hacerse fuerte con sus torneos históricos frente a la Fifa, que ya ha aprobado la eliminación del actual Mundial de Clubes de invierno por un campeonato estival cada cuatro años con muchos más equipos y una sede rotatoria. Su estreno se producirá en 2021 en China, con ocho equipos europeos y seis latinoamericanos como principal atractivo. Previamente, ya cambió los clasificatorios por torneos más atractivos para eliminar los aburridos partidos amistosos que cubrían las ventanas de partidos de selecciones y apenas daban dinero.

 

El deporte rey no se plantea tanto un cambio de formato, pues nada ha demostrado que el core fan no se adapte a los noventa minutos de partido y las ligas de un máximo de 38 jornadas por curso. Eso sí, donde se está innovando es con torneos de recorrido más corto, como puede ser la Supercopa de España, que pasará de final de ida y vuelta en verano a un concepto de final four en invierno y en el extranjero. La idea ha sido comprada por Arabia Saudí, que pagará 20 millones a la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) por cada edición.

 

 

 

Tenis y atletismo siguen los pasos de la Ryder Cup

 

Esa hora y media máxima es un sueño en otras disciplinas donde la duración del evento es más impredecible y urge agilizar las competiciones. Ese objetivo es el que también ha perseguido la Federación Internacional de Tenis (ITF) encomendándose a Kosmos Tennis para relanzar la Copa Davis. El torneo, uno de los más longevos de la historia del deporte, ha decidido reducir de cuatro a dos el número de semanas de competición: una para clasificarse para las finales y otra para ganarlas. Para aligerar la carga de partidos, cada encuentro se juega al mejor de tres sets, en lugar de al mejor de cinco.

 

 

 

 

La ATP, por su parte, no ha aprobado cambios en el formato de competición, pero sí que ha reducido hasta 25 segundos el tiempo entre punto y punto, y el calentamiento ha pasado a ser de cinco minutos, en lugar de quince. El torneo de jóvenes ATP Next Gen ha ido más allá, y se ha convertido en el banco de pruebas del circuito profesional al introducir normas para dinamizar los partidos, como limitar a cuatro minutos el tiempo de calentamiento, eliminar los jueces de línea y ceder esa función al ojo de halcón.

 

Considerado uno de los mejores tenistas de la historia, Roger Federer también ha querido innovar en este ámbito con la creación de la Laver Cup, un torneo que recuerda a la Ryder Cup de golf, en el que los jugadores europeos más destacados se miden a los mejores del resto del mundo. El sistema es completamente distinto al tradicional: en la Laver Cup, gana el primer equipo que llega a 13 puntos, valiendo un punto los partidos del viernes, dos los del sábado y tres los del domingo.

 

Esta idea de torneo que mide a un país o continente contra el resto del mundo también ha llegado al atletismo a través de The Match, una competición que mide a Estados Unidos contra el resto de países, y que se ha estrenado en 2019. La federación internacional (Iaaf), de la mano del exatleta Sebastian Coe, ha modernizado su competición estrella, la Diamond League, para hacerla más atractiva a ojos del espectador y de los operadores audiovisuales. La duración de los meetings se ha reducido de dos horas a 90 minutos, se celebran en doce sedes en lugar de en catorce ciudades y ninguna prueba supera los 3.000 metros de distancia.

 

 

 

 

El mundo del triatlón también está evolucionando en este sentido, y se prevé que en la olimpiada de París 2024 se materialicen los cambios. “Es probable que para París 2024 salgamos con otro formato más dinámico, que pueda tener semifinales y finales como el resto de los deportes, y que al final el total no pase de la hora; es algo que nos recomiendan los medios de comunicación”, aseguró a este diario la presidenta de la Unión Internacional de Triatlón, Marisol Casado.

 

Pero uno de los cambios de formato más agresivos se ha producido en el ciclismo. La Unión Ciclista Internacional (UCI), necesitada de encontrar soluciones para revitalizar sus competiciones, ha planteado un nuevo Mundial multidisciplinar. Era la gran apuesta de David Lappartient para ganar las elecciones a la presidencia de la federación internacional.

 

La competición tendrá lugar un año antes de los Juegos Olímpicos de París 2024 y se celebrará cada cuatro años, aunque cada disciplina seguirá manteniendo su propio mundial, que tiene carácter anual, tal y como sucedía hasta ahora. El objetivo es que el impacto económico que ahora generan las pruebas de forma aislada en diferentes localizaciones se unifique en un único territorio y capitalizar la visibilidad que otorga el ciclismo en ruta, que hará de tractor.

 

 

 

 

 

Eso, e ir a rueda del ciclismo en carretera, la modalidad reina de este deporte, que aporta casi tres cuartas partes del impacto económico que generaron los cuatro Mundiales principales, que se situó en 57,8 millones de euros en 2018. De esta forma, se intentará aprovechar el despliegue mediático que esta genera para dinamizar el resto de competiciones.

 

Y si el ciclismo ha tenido que enfrentarse a una profunda remodelación de su estructura en la élite, el golf no se queda atrás. Durante los últimos años ha experimentado con nuevos formatos de torneos y saltos constantes en el calendario para buscar el mejor hueco disponible. El European Tour creó las Rolex Series para captar mejores golfistas y más patrocinadores, mientras que el PGA Tour se hizo con el Tour de Latinoamérica en 2012 y reorganizó su estructura para integrarlo en su calendario.

 

Otra de las fórmulas ha sido involucrar a deportistas de otras disciplinas o personajes del mundo de la música y el cine, en el AT&T Pebble Beach Pro-Am. Otro ejemplo es el Hero Challenge del European Tour, que se disputa de noche y en un único hoyo, o el de Abu Dhabi, que, en vez de repartir una gran bolsa de premios, paga a los jugadores una cuantía fija y otra variable por participar. 

 

La lucha contra el aburrimiento también ha obligado a mover ficha a la Fórmula 1, que ha emulado a otras competiciones con el establecimiento de límites al gasto de las escuderías. “Es un momento decisivo y ayudará a ofrecer carreras más emocionantes”, ha defendido el consejero delegado de la F-1, Chase Carey. “Actualmente, el gasto total de un equipo de Fórmula 1 varía enormemente, con un abismo de millones de dólares entre los equipos más ricos y el resto”, recuerda la gestora del Mundial.

 

 

Las ligas americanas, las más conservadoras


La NBA no es la única liga estadounidense que se ha planteado dar un giro a su sistema de competición. También lo ha hecho la NHL, aunque la revolución no ha prosperado ya que votó en contra de modificar su sistema de clasificación a los play-off, al menos, hasta 2020-2021. La liga de hockey hielo, que en 2013 reestructuró su calendario y su sistema de divisiones, ha permanecido inalterable desde entonces. Durante estos años sí que se habían producido cambios menores en aspectos relativos al juego o, al igual que la NBA y la MLB, se han realizado cambios menores en los All-Star Games, un evento sin trascendencia en el devenir de las temporadas.

 

 

 

 

Un caso diferente se da en la NFL, que este año también ha abierto el debate sobre una posible modificación de su calendario. En este caso, la propuesta de la liga consistía en acortar la temporada a 17 partidos a cambio de que las franquicias aceptasen jugar más partidos internacionales en nuevos mercados. De esta forma, se atendería la principal reivindicación de la asociación de jugadores de restar carga de partidos a la par que se expande el negocio, aunque por ahora no se ha votado ninguna resolución.

 

La única que sí ha apostado por dar un nuevo rumbo a su formato competitivo ha sido la MLS, que se encuentra en pleno proceso de expansión para competir con las cuatro grandes ligas estadounidenses. La competición de fútbol recortó un mes a la temporada regular y fijó que los playoff se jugarían a partido único, para dar más emoción a las eliminatorias.

 

Era una propuesta que ya había sido planteada por el anterior comisionado, Jurgen Klinsmann, despedido en 2016, y que nunca se pudo llevar a cabo. Sin embargo, el despegue económico y la proliferación de nuevas franquicias (ya son 24 equipos y espera alcanzar la treintena) cambiaron la percepción sobre el formato competitivo. Además, para 2022 se tendrá que negociar un nuevo contrato televisivo que se espera que multiplique exponencialmente el actual, valorado en 90 millones de dólares por temporada. 

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