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Maria Teixidor: “Hay que dar espacio al fútbol femenino y generar la inversión suficiente”

La exsecretaria de la junta directiva del FC Barcelona y exresponsable del fútbol femenino del conjunto azulgrana analiza los retos de presente y futuro a los que se enfrenta el fútbol femenino.

20 May 2021 — 04:57
Javier Trullols
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Maria Teixidor: “Hay que dar espacio al fútbol femenino y generar la inversión suficiente”

 

Maria Teixidor, empresaria y abogada, fue miembro de la junta directiva, secretaria del FC Barcelona y responsable del fútbol femenino, formando parte del club desde julio de 2015 hasta abril de 2020, cuando presentó su dimisión. Tras un breve paso por el Circuit de Catalunya, la ejecutiva explica las claves para el desarrollo del fútbol femenino, que requiere de inversión y de la generación de un contexto que le permita caminar hacia la profesionalización. “El fútbol femenino debe construir un ecosistema garantizando la sostenibilidad”, señala la ejecutiva.

 

Pregunta: A colación del éxito del FC Barcelona en la Champions femenina, y como una de las artífices del proyecto, ¿qué conclusiones aplicables a otros clubes se pueden extraer para promocionar el fútbol femenino?

Respuesta: El fútbol femenino para ser relevante y ocupar el lugar que merece necesita una oportunidad, y eso pasa obviamente por proporcionarle recursos de todo tipo, económicos pero también todo lo ligado a la profesionalización, incluyendo campos de entrenamiento, de juego, instalaciones deportivas como vestuarios o centro médico, una estructura de staff que dé apoyo vinculada con la práctica deportiva (entrenadores, analistas, médicos, fisioterapeutas, psicólogos), porque es lo que necesita un equipo profesional para funcionar. Para mí es una muestra del poder y del potencial del trabajo en equipo bien hecho, donde cada integrante se ha elegido por la función que debe desempeñar y donde cada uno ha desempeñado de manera sublime su labor sin pisar el terreno de nadie más.

 

P.: ¿Qué pasos se debe dar hacia la profesionalización en España?

R.: El paso que toca y del que estamos todos pendientes es en el seno del Gobierno. Como sabemos todos, tenemos fútbol profesional, en su categoría primera y segunda, y baloncesto profesional por decisión del Gobierno. Lo que primero debe producirse este hecho, el de constituirlo y dotarlo de esta calificación, y a partir de ahí, desgranar todo lo que esta profesionalización va a suponer para los clubes que quieran competir en una liga profesional. A partir de ahí estos clubes van a tener que hacer las adaptaciones a este formato que se decida establecer. Esto significan recursos, que deberán asignarse marcando unos tempos para que todo el mundo pueda elaborar su plan, buscar sus apoyos y adecuarse a la norma. Se trata también de una cuestión de generar un contexto que acompañe a toda la dimensión de la profesionalización del fútbol y que implica a muchos actores que no estarán regulados pero que tienen que ser partícipes de todo este movimiento, y ahí incluyo a los medios de comunicación, a los patrocinadores, a la sociedad civil o a los fans. Es tarea de todos, y para ejecutarlo correctamente deberá haber una implicación global. 

 

 

P.: ¿A qué retos se enfrenta el fútbol femenino?

R.: A todos. De momento tiene muchos retos. La distancia entre la práctica deportiva femenina y masculina en la mayoría de los deportes es abismal. Hay retos fundamentales como el de las instalaciones donde juegan los equipos femeninos y donde se desarrollan las competiciones femeninas, algunos de los cuales no están al nivel deseable para una competición de alto nivel. Esta victoria del FC Barcelona en Champions sitúa a la Liga en el punto de mira y con un interés creciente a nivel internacional y debemos dotarla de recursos para explotar todo su potencial. 

 

P.: ¿Llegará el fútbol femenino a tener la misma importancia que el masculino?

R.: Estamos en un momento histórico dentro de la historia de la humanidad de reivindicación de un espacio que las mujeres hemos tenido vetado durante siglos. Nuestras conquistas han costado, y muchas de ellas, aunque no lo creamos, son muy recientes. Somos seres humanos, personas con los mismos derechos formales reconocidos en las normas que nos gobiernan y va siendo hora de que estas igualdades proclamadas en los textos legales se conviertan en realidades. Este es el paso que tenemos que completar para hablar de sociedades justas y equilibradas, porque la mujer no ha venido a quitarle nada al hombre sino a convivir y sumar en igualdad de condiciones. Y tenemos que garantizar que pueda hacerlo. El fútbol femenino puede llegar donde quiera, es un fútbol que ofrece un gran espectáculo y tiene todos los ingredientes para captar la atención del público. Sólo hay que tomar la decisión consciente de darle apoyo.

 

 

P.: ¿Qué se puede hacer para promoverlo como espectáculo?

R.: Se tiene que acompañar el momento. Es obvio que el deporte profesionalizado y de élite tiene el componente de espectáculo y el necesario de mercantilización para hacerlo sostenible. Simplemente hay que buscar un buen equilibrio entre todos estos elementos. El fútbol femenino debe hacer un esfuerzo de construir correctamente el ecosistema garantizando la sostenibilidad que necesitamos en todos los ámbitos. Si somos capaces de generarlo tendremos un deporte profesional y un espectáculo que combine los elementos necesarios para triunfar. Un punto a destacar de cosas que aún tiene el femenino, y que igual se han perdido un poco en el masculino, es el contacto próximo con la afición.

 

P.: ¿Cómo se puede aprovechar el boom actual para promocionar el fútbol femenino?

R.: Dándole la repercusión mediática que por fin estamos viendo. Que una Champions ocupe portadas es lo esperado. Hay que empezar a hablar de ellas como hablamos de ellos, tomándolas en serio, valorando su actuación profesional, entrando en lo que parece obvio y debería ser, pero hemos vivido demasiado tiempo refiriéndonos a las deportistas femeninas por su estética o relaciones sentimentales, o por detalles ajenos al deporte. Valorar su aportación deportiva debería ser una palanca de interés en medios escritos, televisiones o programas de tertulia deportiva; tenemos que empezar a darle espacio en todas partes. Esto es lo que va a garantizar que este boom impacte en las jóvenes generaciones, que cada día más perciben esta realidad con naturalidad, lo que constituye el objetivo máximo: que ningún niño ni ninguna niña vean limitadas sus posibilidades de futuro, porque al final ellos son los adultos del mañana y si han normalizado esta visualización del fútbol femenino ya no tendremos que hablar de muchas cosas porque nos vendrán de serie, ya aprendidas. Me emociona ver cómo niños piden camisetas con los nombres de ellas, o que las emulan, se disfrazan de ellas o las tienen como referentes independientemente de su sexo. 

 

P.: ¿Cuál es la respuesta de los patrocinadores ante el fútbol femenino?

R.: Mi experiencia cuando he estado en puestos de responsabilidad en el FC Barcelona, con todo el auge de nuestro primer equipo femenino de fútbol, ha sido extraordinaria. El retorno que tienen es brutal, ahí están los ejemplos de Stanley o Naulover, que han apostado por una visibilidad junto a futbolistas que han roto esquemas, que se han plantado en una final de la Champions y luego en otra y que la han ganado. Rentabilizan la inversión, que de momento es mucho más asequible que en el fútbol masculino. Además, alinea a las marcas con una historia de futuro, de sana ambición y de superación que es la que encarnan todas y cada una de estas mujeres. 

 

 

P.: ¿El fútbol femenino es rentable?, ¿Qué falta para que lo sea?

R.: El fútbol femenino, igual que cualquier deporte, lo que necesita es que todo esté hecho en proporción a lo que se quiere conseguir, empezando por las partidas que se asignan a los premios. Estos días se han estado publicando las grandes diferencias entre lo que se invierte desde las propias instituciones en fútbol femenino y masculino y ahí está la primera brecha. Ganar la Champions u otras competiciones debería empezar a ser dotado de más recursos y ahí empezar a girar la rueda. Si se convierte en un deporte seguido de forma más masiva habrá un retorno para los patrocinadores: eso es cómo circula el dinero en todo este esquema. Hay que dar espacio y generar la inversión suficiente. 

 

P.: El salario mínimo actual de 16.000 euros con una parcialidad del 75%, ¿es un sueldo justo?

R.: Tuvimos una charla en el colegio de abogados con una laboralista que precisamente criticaba esto: no estamos en el salario mínimo interprofesional. Son datos demasiado objetivos como para obviarlos, se puede contrastar perfectamente. No garantizar sueldos que sean de un estándar que permitan que las futbolistas vivan de su trabajo es una situación injusta de base. Quiero llamar la atención sobre que muchas deportistas han estado ganando competiciones y compitiendo sin recursos, teniendo ellas que sufragar esta pasión y a pesar de esto han logrado hitos históricos. Hay mucho trabajo detrás en condiciones que no son las óptimas y no deberíamos estar orgullosos como sociedad de que esto sea así. Es una cosa colectiva, por el bien de todos, que todas las personas tengan condiciones dignas de participación en sociedad. 

 

P.: La AFE denunció el convenio el pasado 28 de enero, ¿qué debería cambiar?

R.: Que haya un convenio es algo que celebrar. Hubo huelgas y quejas, las futbolistas se hicieron escuchar y consiguieron sentar a la patronal a la mesa y hablar de cuestiones relevantes. Pero hay temas del convenio que no están suficientemente bien trabajadas o no lo están a satisfacción de todas las partes. Además, es un convenio en el que no entraron todos los clubes y por tanto sigue habiendo disparidades de situaciones para las futbolistas en función del club en el que están. Se tiene que asegurar la participación de todo el mundo y que estos que satisfagan estos mínimos que son irrenunciables en una sociedad del siglo XXI. 

 

P.: El pasado diciembre, la Fifa anunció medidas de protección para las futbolistas embarazadas, con 14 semanas de baja remunerada y la prohibición de ser despedidas. ¿Un primer paso?

R.: Celebro todos los pasos que se van dando. En mi época en el Barça trabajamos de forma estrecha con la Uefa en el diseño de la nueva Champions. Es un buen momento al existir concienciación para cambiar las cosas, y aunque probablemente no se pueda hacer todo de la noche a la mañana hay que empezar a dar pasos, con lo cual son bienvenidas todas las medidas que ayuden a reconocer derechos y a proteger a la mujer, y no la hagan elegir entre su vida personal y profesional sino que le permitan hacer compatibles ambas.  

 

 

P.: Hasta hace relativamente poco, los niños querían jugar a fútbol y las niñas tenían problemas para hacerlo. ¿Cómo se debe promover la cantera?

R.: Las niñas quieren jugar a fútbol pero hay a veces una presión social para que no lo hagan por aquella frase que aún se escucha de que “ni esto es fútbol ni es femenino”. Hay que normalizar determinadas situaciones y para ello es muy importante la visibilización de las jugadoras de los primeros equipos y su visualización como modelos, como referentes a seguir porque marcan un camino demostrando que es fútbol y es femenino, porque no hay una sola manera de feminidad en el mundo. Se fomenta el fútbol base dotándolo de recursos, no puede ser que las chicas lo tengan peor que ellos para encontrar equipo, que tengan peores campos o que se queden sin compañeras cuando llegan a una edad determinada por renuncias y dificultades. Cuando hablamos de igualdad lo hacemos a todos los niveles. Hay que trabajar toda esta estructura a todos los niveles, también desde la base y desde el inicio. Insisto en la inversión y la toma de conciencia en la toma de decisión. Lo mismo diría en el caso de un chico que quiere se patinador artístico o cualquier otro deporte que culturalmente hemos asociado a un sexo. Se necesitan referentes y espacios.

 

 P.: La Champions League se transforma en 2022 multiplicando por cuatro su inversión y estrenando formato, ¿un cambio necesario y suficiente?

R.: Es un cambio necesario para el impulso del fútbol femenino y para dar más opciones a la competición de implantarse y crecer. Si será suficiente se verá. Uno de los puntos en que insistimos mucho y la Uefa consideró es la flexibilidad, un diseño de competición que vaya aprendiendo a cada paso que da. Hay que ver también cómo van creciendo los clubes alrededor de todo esto, y no hay que tener miedo a hacer ajustes o adaptarse si acaba no siendo suficiente. A veces las realidades nos superan y es bueno reconocerlo. 

 

P.: ¿Qué importancia tiene para el fútbol femenino que haya clubes sólo femeninos?

R.: Tiene una importancia histórica a reconocer, son clubes que tienen mucho éxito. La mayoría tienen una amplia tradición, conocen muy bien el sector y la realidad de lo que es la apuesta por el femenino; han trabajado mucho a veces con pocos recursos para estar donde están y luchando por los títulos por los que luchan. No tienen las ventajas de clubes a la sombra de un club masculino, que aprovechan sus recursos, instalaciones y equipamientos. Todo el respeto hacia ellos. Merecen ser escuchados porque pueden aportar mucho por la experiencia vivida y hay que darles apoyo para construirse como clubes cada vez más profesionalizados para afrontar los retos que este deporte tiene.

 

 P.: ¿El fútbol femenino puede tirar de otros deportes?

R.: Sí, indudablemente. El fútbol a nivel mundial tiene un seguimiento de 4.000 millones de personas. Es un altavoz espectacular para cambiar muchas realidades. Los valores del deporte en un momento social en el que estamos hablando cada vez más de competencias soft son muy importantes, aportando valores como liderazgo, esfuerzo o trabajo en equipo. Lo que enseña la práctica deportiva es trasladable a otros sectores. Para otros deportes que puedan seguirle en importancia, como baloncesto o balonmano, que se construya correctamente una vertiente femenina del deporte tiene un efecto llamada muy importante. Además, hay otros deportes de los que se puede aprender, como el tenis, que hace tiempo que ha avanzado más en igualdad y se ha ido construyendo de una forma más equilibrada en su vertiente femenina y masculina. Probablemente, todo esto sean conversaciones que hay que ir tejiendo para garantizar que todo el deporte avance hacia el equilibrio social que reclamamos.

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