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Los Juegos de Tokio 2020 consiguen finalizar desdibujados por la ausencia de público

Tener que celebrarse a puerta cerrada ha supuesto un golpe, sólo maquillado por las buenas audiencias obtenidas, en parte, por los nuevos deportes olímpicos.


M. L-E.

09 ago 2021 - 04:57

Los Juegos de Tokio 2020 consiguen finalizar desdibujados por la ausencia de público

 

 

Finalmente, se han disputado los Juegos Olímpicos. Los Juegos de Tokio 2020 se han celebrado un año después de lo previsto y con la pandemia del Covid-19 como principal amenaza durante todo el evento, poniéndolo contra las cuerdas en más de una ocasión. Además, se han tenido que disputar a puerta cerrada, lo que ha supuesto un golpe en todos los sentidos, sólo maquillado por las buenas audiencias obtenidas, en parte, por el acierto de añadir las modalidades de surf, el skateboarding, la escalada deportiva, la modalidad de kata de kárate, y el béisbol y el sóftbol, que han servido para que el público joven se acerque a la competición.

 

En este contexto, no tener espectadores le podría haber costado a la económica de país 146.800 millones de yenes (1.130,6 millones de euros), según Nomura Research Institute, aunque el gran golpe en las cuentas del evento se ha producido por la prohibición del acceso a los espectadores extranjeros que ha dejado Tokio con unas imágenes insólitas, sin público en los hoteles o en los restaurantes.

 

Además, los Juegos se han celebrado en un contexto en el que más de dos terceras partes de la población se oponía a su celebración, por el miedo al aumento de contagios, que finalmente se han producido. No obstante, pese a partir con estos malos números, al final, alrededor de un 73% de la población está a favor de los Juegos, en parte, por los buenos resultados que ha obtenido la delegación anfitriona.

 

La parte más positiva es que las audiencias se han disparado. La ausencia de espectadores en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no ha tenido ningún impacto en las cifras de audiencia en todo el mundo, según Timo Lumme, director gerente de Servicios de Televisión y Marketing del Comité Olímpico Internacional (COI). Según los últimos datos disponibles, a falta de que se conozcan las audiencias totales por parte de la organización, las audiencias se han disparado gracias, en parte, a la popularidad de eventos como el skate y el surf. 

 

 

 

 

Según datos publicados, un total de 113,5 millones de personas en Japón han visto al menos algún evento de los Juegos Olímpicos y la final masculina de los 100 metros lisos y las dos finales de bádminton han sido los eventos deportivos más vistos en China desde la final del Mundial de fútbol de 2018.

 

La audiencia de la ceremonia de apertura en la India ha multiplicado por seis la de Rio 2016 y un 56% de los canadienses han visto algún evento. En Estados Unidos, se ha conseguido una media de 17 millones de espectadores por noche y en Europa 275 millones de espectadores los vieron durante en su primera semana. El COI estima que habrá superado las audiencias de Rio 206, por encima de los 600 millones de espectadores.

 

Por otro lado, los Juegos Olímpicos de Tokio habrán pasado a la historia no sólo por haber sido los de la pandemia del Covid-19, sino también por ser los más caros, con un gasto récord que ha aumentado todavía más como consecuencia del aplazamiento de un año por el coronavirus, de acuerdo a un estudio presentado el pasado septiembre por la Universidad de Oxford.

 

 

 


Tokio habrá gastado 15.840 millones de dólares, superando a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, que fueron los Juegos de verano más caros hasta la fecha con 14.950 millones de dólares. Y más que duplicando los costes inicialmente previstos, ya que los responsables de Tokio aseguraron, cuando fue elegida en 2013, que el coste del evento sería de 7.300 millones de dólares. Además, han dejado de ingresar 800 millones de dólares por la venta de entradas.

 

Asimismo, la ausencia de espectadores habrá dejado de generar hasta 2,4 billones de yenes (casi 19.000 millones de euros) para Japón, según estimó el pasado enero Katsuhiro Miyamoto, profesor honorario de la Universidad de Kansai. Dicho de otro modo, la celebración de los Juegos de Tokio a puerta cerrada habrá provocado una pérdida de 381.000 millones de yenes (3.000 millones de euros) en gastos relacionados directamente con el evento, o el 90% de la proyección original de los eventos que forman parte de su calendario.  

 

Por otro lado, los ingresos de los eventos deportivos y culturales promocionales después de los Juegos también se reducirán a la mitad, hasta 851.400 millones de yenes (6.700 millones de euros).

 

Pero la cancelación hubiera sido una opción peor: el Instituto de Investigación Nomura (NRI, por sus siglas en japonés) advirtió a finales de mayo de que cancelar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio de este verano podría tener un coste para Japón de 1,81 billones de yenes (13.560 millones de euros).

 

 

 

 

Thomas Bach, presidente del COI, se refirió al impacto económico en Japón por no haber podido celebrar la cita con público y que haya tenido que soportar los costes debido al aplazamiento y la pérdida de ingresos por entradas durante una rueda de prensa celebrada el viernes. “La inversión en los Juegos Olímpicos se comparte equitativamente entre el Movimiento Olímpico y el anfitrión; en las inversiones, se realizan se incluyen nuevas sedes y otros lugares que los japoneses y los habitantes de Tokio se beneficiarán para las generaciones venideras”, puntualizó

 

El presidente del COI también dejó claro que para su organismo no habría supuesto ningún problema cancelar la cita por el coronavirus. “Habría sido la solución más fácil porque entonces podríamos haber recurrido al seguro que teníamos en ese momento, por lo que habríamos ahorrado dinero: decidimos no recurrir a este seguro e invertir aún más para hacer que los Juegos se celebrasen para los atletas”, remarcó, y aprovechó para elogiar los nuevos deportes que “han servido para atraer  nuevas audiencias y a nuevas comunidades”.

 

Deportivamente, Estados Unidos ha dado un golpe sobre la mesa y se ha impuesto a China en medallas por la mínima, con 39 medallas de oro, 41 de plata y 33 de bronce, sumando 113 metales. China ha sumado 88 medallas: 38 de oro, 32 de plata y 18 de bronce, mientras que la anfitriona ha brillado y se ha colocado en tercer lugar, con 27 medallas de oro, 14 de plata y 17 de bronce, sumando un total de 58 metales. Por otro lado, España ha terminado de vigesimosegunda posición, con 17 medallas (3 medallas de oro, 8 de plata y 6 de bronce). Dos de las medallas de oro han sido en los nuevos deportes olímpicos: Sandra Sánchez ha ganado el kata femenino y Alberto Ginés en escalada deportiva.