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Londres y Valencia, los dos únicos maratones del mundo que aguantan la carrera del coronavirus

La mayoría de las carreras consideraron que no se podía garantizar la seguridad de sus participantes y algunas optaron por celebrar una edición virtual. En España, el Maratón de Valencia resistió gracias a la aportación del empresario Juan Roig, quien aumentó su aportación para mantener el evento en la ciudad.

24 Dic 2020 — 04:53
Miquel López-Egea
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Como cada año, Palco23.com realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

Valencia y Londres han sido los dos únicos maratones de categoría platino que resistieron en 2020 el golpe del coronavirus, aunque se celebraron en categoría élite y con grandes burbujas de seguridad. Las carreras de fondo, que suelen tener grandes cifras de participantes amateurs han desaparecido y no sólo en los maratones, también carreras como Ironman oSpartan Race. El desafío en 2020 fue para las empresas, teniendo que correr una carrera de fondo para poder sobrevivir a un curso casi sin actividad.

 

Muchos eventos tuvieron que posponerse, en primer lugar, por la situación sanitaria era imposible mantenerse y, en segundo lugar porque estaban altamente expuestos a los participantes internacionales, de manera que con las restricciones de viaje resultaba imposible ser rentables.

 

 

En ámbito internacional, después de que los maratones de Berlín, Chicago, Boston, Nueva York o París se cancelaran al considerar que no se podía garantizar la seguridad de la organización y de los participantes, el de Londres fue el primero de la época post-Covid-19 en disputarse. La anterior prueba había sido el Maratón de Tokio, antes de estallar la pandemia pero sólo para élites.

 

Solo los corredores élite, 45 hombres y 28 mujeres, pudieron disputar la emblemática carrera londinenses el domingo 4 de octubre, en un circuito totalmente alternativo y dentro de una burbuja que implicó un estricto protocolo de seguridad.

 

 

La mayoría de los maratones dependen de los corredores populares para sufragar los costes, por lo que las suspensiones han supuesto un gran golpe económico para las organizaciones y los territorios. Las carreras populares generaron ingresos directos e indirectos por 4.000 millones de euros en 2019. En 2020, los 40.000 corredores habituales de 109 países no pudieron autosuperarse en la carrera de la capital del Reino Unido de la manera tradicional, ya que se celebró una edición virtual.

Valencia resiste

En Valencia tanto de lo mismo. En este caso, la prueba se pudo celebrar el 6 de diciembre porque la Fundación Trinidad Alfonso, que el empresario Juan Roig preside, aportó 4,6 millones de euros de los 5,3 millones presupuestados por la SD Correcaminos, organizador del Maratón y el Medio Maratón de Valencia. Roig seguirá apoyando económicamente la competición hasta 2024.

 

En 2020, el importe de mecenazgo se incrementó un 43% para compensar la ausencia de los ingresos de los corredores populares, pero era especialmente importante conseguir las mínimas para obtener un billete para los  los Juegos Olímpicos de Tokio.

Para 2021, la organización prevé volver a organizar la carrera con 30.000 participantes y estima volver a tener un presupuesto de 5,6 millones de euros, como el de la pasada edición.

RPM, ambiciosa

En este contexto, las empresas organizadoras de eventos que cuentan con carreras de fondo han sufrido un golpe considerable. RPM-Mktg y ASO, optaron por cancelar definitivamente la edición de 2020 del Maratón de Barcelona tras haber aplazado inicialmente la carrera hasta el 25 de septiembre, habitualmente celebrada en marzo.

 

 

 

“Después de haber estudiado las múltiples opciones de forma incansable, hasta el último momento, con las autoridades locales y las instituciones sanitarias competentes, se hace inviable que los corredores puedan vivir una experiencia mágica en Barcelona, prioridad para la organización”, aseguró en aquel momento la organización. La edición de 2021 se llevará a cabo el domingo 7 de noviembre, mientras que la Mitja Marató, que tradicionalmente tiene lugar en febrero, se desplazará al 17 de octubre.

 

No obstante, RPM Events no se encogió de hombros y ha planeado un plan ambicioso para 2021. La empresa, controlada por el grupo japonés Dentsu Aegis Network, prepara un salto adelante en el mercado para enero de 2021, tanto en la creación de nuevos eventos como en la adquisición de otros.

 

De hecho, Juan Porcar, presidente de la compañía ya adelantó que “la crisis actual puede abrir nuevas oportunidades y debemos estar atentos”. Además a compañía, que lleva desde 2006 explotando el Maratón de Barcelona, ganó al Grupo Ironman el concurso del Ironman de Barcelona para seguir gestionando la cita entre 2021 y 2023, con opción a prorrogar el contrato hasta 2025.

 

La propuesta de RPM recibió una mayor puntuación por parte de la mesa de contratación, tanto en los criterios objetivos, que puntúan la oferta económica, como en los subjetivos, vinculados a la organización del evento, la experiencia en la organización o el tipo de activación del evento y los patrocinios. El contrato está valorado en 11,2 millones de euros.

 

 

 

La principal gestora de triatlones del mundo tenía y tiene como objetivo crecer en España con uno de los maratones más relevantes del país. Su estrategia pasaba por presentar una propuesta que superara a la de RPM-Mktg.


Ironman se presentó al concurso alegando una amplia experiencia en la organización de este tipo de eventos, con el Maratón de Madrid y, fuera de España, el de Las Vegas y el de Singapur, que reciben cada año 40.000 corredores y 50.000 participantes, respectivamente.

Ironman sufre

Ironman ha notado el impacto del Covid-19 en sus planes para el curso 2020-2021. Ha sido precisamente en el año en el que el grupo chino Wanda Sports vendió la compañía al grupo estadounidense de entretenimiento Advance, dueño de Condé Nast y accionista de referencia de Discovery Communications, entre otros, para hacer caja. La operación valoró el 100% de la gestora de pruebas de resistencia en 730 millones de dólares.

 

En España, Ironman no pudo celebrar ninguna competición a causa de la pandemia, pasando de los siete triatlones celebrados en 2019 en España a ninguno en 2020. Sin embargo, en 2021 Ironman prevé crecer en esta región, pasando de 17 eventos organizados (ocho en España), a 25 en 2021.

 

Entre estos nuevos planes de futuro, destaca la apertura de la sede en Andorra, que se encargará de organizar cinco eventos en el país pirenaico, con los que ingresará 1,5 millones de euros anualmente del Gobierno de Andorra, y tres Ironman 70.3 en Venecia, Emilia Romagna y Cerdeña.

 


Aunque las cifras del golpe no trascendieron, el presidente de la compañía en España, Agustí Pérez, reconoció que “no nos regulamos hasta 2023”. Por suerte para la compañía, se han mantenido la mayoría de las inscripciones.

 

Para el Ironman Lanzarote, que opera a parte a través de Club La Santa, la situación fue la misma y no pudo celebrar la carrera. En 2021 la prueba se podrá celebrar pero los participantes se tendrán que limitar.

 

Mundialmente, Ironman anunció a finales de noviembre que dejaría de organizar pruebas en Estados Unidos hasta 2021 a causa de la segunda ola de coronavirus. Todas las empresas se han visto afectadas. Por ejemplo, Win Sports Factory tuvo que suspender los triatlones de Madrid y Barcelona y la empresa de eventos Last Lap perdió la mitad de su negocio, pasando de veinte millones de euros a diez millones de euros de facturación en 2020, reduciendo los eventos de 200 a 100.

 

Sin embargo, la compañía organizadora de la San Silvestre  ha sido pionera en la celebración de eventos en la nueva normalidad, menos masivos y más virtuales, además de celbrarse durante más días.


Spartan Race, ante un muro

Asimismo, Spartan Race España, que explota la marca en el país, estimó unas pérdidas de 300.000 euros en 2020, frente a unos beneficios de 350.000 euros en 2019, ante una reducción de ingresos cercana al 60%.


De las cinco carreras previstas para 2020, Mallorca, Madrid, Andorra, Barcelona y Córdoba, se cancelaron las dos últimas.  No obstante, el organizador de pruebas deportivas logró añadir una carrera en su calendario: Tenerife.

 

Ángel Sanz, director general de Spartan Race España, explicó que “la caída de ventas se explica porque las limitaciones impuestas por las autoridades para luchar contra la pandemia hacen inviable celebrar una carrera de este tipo con el número de participantes necesarios para garantizar su rentabilidad económica”.

 


Para que un evento sea viable se necesitan al menos 4.200 participantes, aunque la media es de 5.500 participantes, o un patrocinio fuerte que aporte un 60% del coste de la carrera.
Además, otro obstáculo al negocio de Spartan Race España es que el 50% de los participantes proceden de fuera de España, en un momento en el que para muchos participantes fue imposible poder viajar.

 

La facturación media anual de la empresa se sitúa entre 1,8 millones de euros y dos millones de euros. Atendiendo al impacto del Covid-19, el grupo revisó sus previsiones de facturación para 2020 y las situó en 800.000 euros. Este importe supuso una caída de en torno al 60% respecto a la facturación de 2019.

 

Todos los eventos coinciden en que será muy difícil resistir otro año de parón como el de 2020, por lo que están a la expectativa de la evolución de la situación sanitaria, de las medidas impuestas por las administraciones y de las restricciones en los viajes para establecer su calendario de carreras definitivo en 2021. Además, disponer de una vacuna daría la posibilidad de volver a celebrar eventos masivos.

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