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Camino a Pekín 2022

El juego de China en los Juegos: mejorar relaciones internacionales y ser más verde

El país quiere aprovechar el evento para mostrar sus credenciales ecológicas. El país se comprometió a usar solo energía eólica, hídrica y solar para desarrollar el evento, aunque dos tercios de su economía aún depende del carbón.

El juego de China en los Juegos: mejorar relaciones internacionales y ser más verde
China desea un evento simple y que se celebre en absoluta seguridad, pero los boicots diplomáticos y las variantes de Covid-19 complican este deseo

M.L.E.

18 ene 2022 - 05:00

China se juega su imagen. El presidente chino, Xi Jinping, tiene los Juegos Olímpicos de Invierno, que se celebrarán del 4 al 20 de febrero, marcados en rojo en el calendario, pues es una fecha en la que el país se debe emplear a fondo para mostrar su mejor imagen. Por este motivo, el país está empeñado en que sea un evento verde y seguro en un entorno de plena normalidad, independientemente de los boicots diplomáticos de varios países a la competición.

 

El gigante asiático llega al evento con varios deberes por hacer y con el objetivo de revertir varias problemáticas. Primero de todo, los Juegos se producen en un momento en el que país cuenta con una baja productividad, con una población envejecida, con un alto endeudamiento y, sobre todo, en un proceso de transformación hacia un modelo más sostenible en un momento de desaceleración económica.

 

Por lo tanto, en pleno proceso de transformación económica, uno de sus objetivos es mostrar que su plan de descarbonización es efectivo. El gigante asiático quiere aprovechar los Juegos para mostrar sus credenciales verdes: el país se comprometió a usar solo energía eólica, hídrica y solar para desarrollar el evento, aunque dos tercios de su economía aún dependen del carbón.

 

Para el evento, la ciudad de Zhangjiakou, una de las tres sedes olímpicas, instaló plantas eólicas en cientos de hectáreas para producir catorce millones de kilovatios de electricidad y se cubrieron laderas de montañas con paneles solaras para generar otros siete millones de kilovatios, según datos ofrecidos por el comité organizador del evento.

 

En este contexto, el comité organizador de los Juegos también aseguró que se ha construido una planta energética que utiliza energía de fuentes renovables y la almacena y distribuye entre todas las sedes. Asimismo, en un intento de despejar el cielo, el año pasado se sustituyeron los hornos de carbón de 25 millones de casas en el norte del país por gas y electricidad y miles de fábricas fueron multadas por exceder los límites de emisiones. Además, las plantas de acero de alrededor de Pekín han sido obligadas a reducir su producción a la mitad de cara al evento.

 

 

 

 

Pero el país no sólo quiere tener un cielo azul para los juegos. Alrededor de 650 autobuses de hidrógeno serán utilizados para transportar atletas y autoridades, de manera que, según la organización, el 85% de los vehículos usarán electricidad y hidrógeno para reducir la contaminación.

 

Otra duda generada por los Juegos es la procedencia de la nieve, puesto que los eventos exteriores en las montañas de Zhangjiakou y Yanqing, al norte de Pekín, dependerán enteramente de nieve artificial, por lo que se necesitarán 185 millones de litros de agua para producir la nieve requerida, algo sólo representará menos de un 1% del abastecimiento de agua de las dos ciudades, según la organización. Sin embargo, esta nieve se producirá en un país que tiene una capital que sufre falta de agua.

 

Por otro lado, el país, en plena mutación de su estructura productiva hacia un modelo menos dependiente de la inversión pública y de las exportaciones, quiere demostrar que su sistema político sigue funcionando. Por lo tanto, la transformación política se orienta a una mayor centralización, control y poder del partido y su presidente Xi Jimping.

 

Políticamente, la hoja de ruta de Jimping pasa por ejercer más presión sobre las grandes fortunas y establecer nuevas medidas de control sobre los monopolios y oligopolios, así como impulsar una mayor redistribución de la riqueza restringiendo los denominados “ingresos irracionales”, aumentando los salarios y ampliando la clase media del país. Asimismo, en la agenda del mandatario chino también está la apuesta por la tecnología y la innovación en la lucha por una mejora de la competitividad en el panorama internacional, por lo que los Juegos también son una buena oportunidad para mostrar estos puntos de su agenda.

 

 

Boicots diplomáticos y cero Covid-19

China desea un evento simple y que se celebre en absoluta seguridad, pero los boicots diplomáticos y las variantes de Covid-19 complican este deseo en un país que tiene una estricta política de Cero Covid y que implica estrictos confinamientos cuando surgen pocos casos en una región del país, afectando a millones de habitantes. Pese a esto, para el evento, el país, previsiblemente será partidario de evitar las polémicas.

 

Pero no sólo hay que demostrar que se es un país verde y sin Covid-19, también se tiene que mejorar en relaciones internacionales. El país se ha marcado ese objetivo después de que su historial en derechos humanos, afectado recientemente por la sombra de los abusos de musulmanes uigures en la región de Sinkiang y la supresión de las protestas a favor de la democracia en Hong Kong, hayan implicado tensiones con varias potencias mundiales y que se hayan alzado numerosos voces a favor del boicot de los Juegos. La situación se complicó aún más después de la desaparición de la vida pública de la tenista Peng Shuai, que acusó a un alto cargo del país de abuso sexual.

 

En este contexto, los funcionarios gubernamentales de Estados Unidos, Australia, Reino Unido o Canadá no asistirán ni a ceremonias o eventos de la competición.