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Especial 2020: El negocio del deporte en el año del Covid-19

El golf, ante su hoyo más complicado: sin público y con cancelaciones históricas

Pese a disputarse al aire libre y sin contacto directo entre contrincantes, el golf también ha sufrido los estragos económicos del Covid-19. El sector se posiciona como un motor turístico, aunque que poco más del 50% de los clubes son rentables. El Covid-19 ha obligado a cancelar el Open de Australia y el Open Británico por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.

Adrià Fernández

29 dic 2020 - 04:54

 

 

Como cada año, Palco23 realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

La cancelación del Open de Australia y del Open Británico por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial son las imágenes que mejor definen el 2020 para el golf. La que debería haber sido la edición número 105 del torneo australiano deberá esperar, en principio, a febrero de 2021 debido al severo confinamiento del país para paliar los efectos del Covid-19, que hacía prácticamente imposible para los extranjeros acceder al país. Inicialmente, la organización valoró celebrar el torneo en una burbuja y restringir el aforo, pero finalmente decidió que era inviable.

 

Por lo que respecta al torneo británico, regresará en su 149ª edición del 11 al 18 de julio de 2021 en el Royal St. George, de modo que el emblemático 150º Open se celebrará del 10 al 17 de julio de 2022 en Saint Andrews.

 

Los otros tres grandes torneos del golf se han mantenido en 2020, pero con fechas aplazadas. El Máster de Augusta, que debería haberse celebrado entre el 9 y el 12 de abril, lo hizo entre el 12 y el 15 de noviembre. El Campeonato de la Professional Golfer’s Association (PGA) lo hizo entre el 6 y el 9 de agosto en vez de entre el 14 y el 17 de mayo. Por último, el Abierto de los Estados Unidos, que debería haberse celebrado entre el 18 y el 21 de junio, pasó a disputarse entre el 17 y el 20 de septiembre.

 

 

El PGA Tour anunció en septiembre el calendario completo para su temporada 2020-2021, la cual contará con 50 torneos oficiales puntuables para la FedExCup. Entre estos se incluyen catorce torneos que fueron pospuestos o cancelados a raíz de la pandemia del Covid-19. La campaña culminará el 5 de septiembre de 2021 con la coronación de un nuevo campeón de la FedExCup.

 

Reflejando un incremento con respecto a lo originalmente anunciado para 2019-2020, el calendario cuenta con la mayor cantidad de torneos desde la temporada 1975, en la cual se jugaron 51. Adicionalmente, con la posposición de los Juegos Olímpicos de verano en Tokio en 2020, la competición Olímpica de golf masculino se realizará entre el 26 de julio y el 1 de agosto de 2021, programado por primera vez como el único evento en dicha fecha.

 

Por otra parte, una de las buenas noticias que deja el 2020 a los amantes del golf en España es que el país albergará por primera vez la Solheim Cup 2023. Ladies European Tour anunció en octubre que España organizará la Solheim Cup de 2023 en el recorrido de Finca Cortesín, en Casares (Málaga). Las fechas aún no se han concretado. La edición de 2021 tendrá lugar en Toledo, Ohio, del 4 al 6 de septiembre. Estados Unidos y Europa se verán las caras en España por primera vez en la historia del torneo. España se estrena en la organización de esta competición internacional femenina por equipos y se convierte en el sexto país europeo que la hospeda después de Escocia, Gales, Suecia, Irlanda y Alemania.

 

 

Escauriaza, seguirá al frente de la Rfeg

En España, Gonzaga Escauriaza fue reelegido en diciembre como presidente de la Real Federación Española de Golf (Rfeg) tras ser el único candidato que se presentó a una presidencia que ostenta desde 2008.

 

El presupuesto para 2020 de la Rfeg era de récord: 10,22 millones de euros, aunque las previsiones en junio indicaban una caída de entre el 60% y el 75% para 2021 por la falta de visitantes a los campos. Aun así, el 82,5% de los ingresos de la Rfeg continúan procediendo de las licencias federativas, que aportan 8,44 millones de euros, tratándose del mayor importe de los últimos cinco años y que pone fin a una tendencia a la baja de esta disciplina.

Concretamente, fue en 2018 cuando el golf frenó la caída de licencias, dejándolas en 270.996.

 

Otro de los aspectos importantes dentro del capítulo de ingresos son las subvenciones oficiales. Para 2020, la federación presupuestó 1,17 millones de euros en ese concepto. De estos, el Consejo Superior de Deportes (CSD) aportó 489.000 euros, un 2,2% más que en 2019 (ligeramente por encima de lo que la misma Rfeg había presupuestado). Otro medio millón de euros llegó gracias a las ayudas procedentes del uno por ciento de los derechos televisivos del fútbol que el CSD reparte para la profesionalización de deportistas. Destacan también los 50.000 euros en concepto de patrocinio de Banco Santander, entidad que pone nombre al tour nacional de este deporte.

 

 

Según datos de la Rfeg, a 31 de marzo de 2020 la federación ya se había asegurado el 77% de sus ingresos, siendo su principal partida los 8,75 millones de euros en concepto de licencias. Queda entonces saber cuál ha sido el impacto del coronavirus en el 13% restante, así como los costes que supuso el parón en los clubes y federación, teniendo en cuenta que se trata de un deporte donde el turismo también tiene un fuerte impacto.

 

Un sector estratégico en el turismo

La contribución económica de la industria del golf en España es de 12.769 millones de euros, atendiendo al impacto directo e indirecto, según el estudio El golf como catalizador de la actividad económica en España, realizado por IE University con la colaboración de la Asociación Española de Campos de Golf (Aech) y la Real Federación Española de Golf (Rfeg).

Los campos de golf generaron 777 millones de euros en ingresos directos, mientras que 4.640 millones correspondieron al gasto del turista de golf. Asimismo, de manera directa, indirecta o inducida, el sector del golf generó 121.393 empleos en 2019.

 

Estas son las dos caras de la moneda para un sector que atrae al año a 11,2 millones de turistas extranjeros que juegan al golf pero, a la vez, esto no se traduce en rentabilidad para las sociedades que gestionan campos de golf. El sector atrae a España a 1,2 millones de turistas extranjeros que juegan al golf al año, el 98,6% de los cuales son europeos.

 

El golf es un motor turístico y un generador de riqueza neto, pero sólo el 57,3% de los clubes son rentables, según el estudio de IE. Además, el coronavirus ha lastrado buena parte de los ingresos de los clubes, particularmente aquellos cuyo modelo está basado en el turismo, y las estimaciones del sector a mitad de 2020 señalaban que, si la actividad turística no lograba recuperarse en la segunda mitad del año (como finalmente no ocurrió, con unas cifras de turistas muy inferiores a las del año anterior), el sector podría dejar de ingresar hasta 1.000 millones de euros.

 

 

La mayor contribución en términos de ingresos, del 52,3%, corresponde a las cuotas de socios. La vertiente social de los clubes de golf permitió que, en muchos casos, el número de cancelaciones de abonos fuera inferior a la que se produjo en otros deportes. No obstante, muchos clubes aplicaron cuotas reducidas a causa de la inactividad y el confinamiento y las posteriores restricciones provocaron que se perdiera buena parte de los ingresos ligados a actividades vinculadas, como clases, alquiler de equipo o tienda, que suponen aproximadamente el 11% de la facturación total.

 

Para los clubes turísticos, en cambio, la masa social sólo aporta entre el 20% y el 30% de los ingresos de la instalación, por lo que el cierre supuso para estas instalaciones un golpe mayor que la media. Además, el estado de alarma llegó al sector en un momento, que para los clubes del arco mediterráneo, se encontraban a las puertas de la temporada alta, en abril y mayo.

La media de ingresos por sociedad que explota el campo de golf es de 1,9 millones de euros. Ante el estado de alarma, la gran mayoría de clubes aplicaron expediente de regulación temporal de empleo (Erte) y se vieron abocados a negociar sus contratos con los proveedores y las entidades bancarias con las que hubieran contraído deuda.

 

Los gastos de mantenimiento de las instalaciones no pudieron reducirse a cero: de los entre 1,5 millones y 3 millones de euros que destinan cada año los clubes a los gastos generales y de mantenimiento, durante la cuarentena estas partidas se recortaron entre un 30% y un 50%.

Uno de los pocos espaldarazos a la industria española del golf llegó ya a finales de año, en mitad de la segunda ola (en la que varias comunidades autónomas impidieron abrir los campos pese a ser actividades al aire libre): la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, explicó en octubre que el Gobierno está trabajando en una bajada del IVA del 21% al 10% de los campos de golf para paliar los efectos del coronavirus.

 

 

Callaway y Topgolf alumbran un nuevo gigante en la industria del golf

El año 2020 deja un nuevo gigante empresarial en la industria internacional del golf, nacido de la fusión de Callaway Golf y Topgolf Entertainment Group. Las dos compañías estadounidenses acordaron en octubre una fusión con el objetivo de crear un gigante en el sector con la unión de uno de los mayores productores de palos de golf de Estados Unidos y la empresa especializada en la gestión de instalaciones para entrenar y en productos de entretenimiento.

 

TopGolf facturó 1.100 millones de dólares en 2019. Callaway, por su parte, cerró 2019 con unos ingresos de 1.701 millones de dólares. Se espera que la nueva compañía genere unos ingresos de 3.200 millones de dólares en 2022 y un resultado bruto de explotación (ebitda) de 360 millones de dólares. Callaway asumirá la deuda de Topgolf, que se sitúa en 555 millones de dólares. La operación valora la empresa en 2.500 millones de dólares.

Callaway entró en el capital de Topgolf en 2006 y hasta ahora controlaba un 14% de la cadena.

 

Tras la fusión, Callaway pasará a controlar un 51,5% de la empresa resultante y los otros accionistas de Topgolf (que incluyen Providence Equity Partners, Fidelity Research y Thomas Dundon) controlarán el resto. En el reparto accionarial, Callaway tendrá el 51,5% de la empresa y Topgolf el 48,5%. La nueva empresa prevé un resultado bruto de explotación (ebitda) de 270 millones de dólares, que se elevará hasta 350 millones de dólares en 2022.

 

Callaway Golf echó a andar en 1984 de la mano de Ely Callaway. En 1982, el empresario se hizo con la mitad de la mitad de la Hickory Sticks y en 1984 compró el resto por 400.000 dólares y la renombro como Callaway. En 1992, cuando la facturación de la compañía llegaba a 132 millones de dólares, la empresa dio el salto a la bolsa de Nueva York. Al año siguiente la facturación se disparó hasta 255 millones.

 

Callaway, que falleció en 2001, se mantuvo como consejero delegado y presidente de la empresa hasta 1996. Actualmente, la compañía está liderada por Oliver G. Brewer.

Topgolf, con sede en Dallas, fue creada en el año 2000 por los hermanos Steve y Davie Jolliffe. Decidieron introducir un microchip a una pelota de golf con el objetivo de mejorar su juego. De ahí surgió la idea empresarial que se basó en el diseño de un juego denominado Topgolf. En 2015 Topgolf ya tenía 28 ubicaciones entre Estados Unidos y Reino Unido, que atrajeron a ocho millones de clientes.