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De Ibernieve Aragón a FGC, quién se lleva el oro de Pirineos 2030

Las estaciones de los Pirineos ya conocen qué deportes acogerán si al final el COE consigue traer otros Juegos al país. Las pruebas de saltos de esquí, combinada nórdica, bobsleigh, skeleton y luge se realizarán fuera.  

De Ibernieve Aragón a FGC, quién se lleva el oro de Pirineos 2030
Las estaciones del grupo venden alrededor de 800.000 días de esquí en un año normal.

M. L-E.

29 mar 2022 - 05:00

La candidatura para albergar unos Juegos Olímpicos de Invierno en los Pirineos en 2030 toma forma. Las estaciones de los Pirineos ya conocen qué deportes acogerán si, al final, el Comité Olímpico Español (COE) consigue traer otros Juegos al país. Y, en esta línea, el sector privado desempeñará un papel fundamental para el desarrollo del evento. La candidatura, que aún no tiene nombre oficial y no ha desarrollado un presupuesto, anunció ayer el acuerdo técnico entre el Gobierno de Cataluña y de Aragón.

 

Sin embargo, no todos los cabos están atados: hay algunos deportes que aún no tienen sede puesto que España no cuenta con instalaciones para poder hacer las pruebas de saltos de esquí, combinada nórdica, bobsleigh, skeleton y luge, que se tendrán que disputar en una subsede fuera del país después de que se haya descartado la posibilidad de construir nuevas infraestructuras.

 

Las estaciones públicas de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), de capital público,  tendrán un papel protagonista en esta candidatura, ya que sus estaciones se han quedado la parte más significativa de los Juegos Olímpicos: algunas de las pruebas de esquí alpino se realizarán en La Molina, mientras que el esquí de montaña (olímpico a partir de 2036) se realizará, previsiblemente, en Boí Taüll.

 

FGC es el gestor de capital público de las estaciones de esquí La Molina, Espot, Port Ainé, Vallter 2000, Vall de Núria y Boí Taüll y espera terminar la temporada 2021-2022 con una facturación de 28 millones de euros, tras haber terminado la última temporada con un negocio de doce millones de euros. Las estaciones del grupo venden alrededor de 800.000 días de esquí en un año normal. Para esta temporada, la inversión en sus estaciones fue de 6,5 millones de euros, copando La Molina una inversión de 1,8 millones de euros.

 

 

 

 

Por su parte, La Masella, propiedad del Grupo Bosch Aymerich, también tendrá una parte de las pruebas de invierno. La estación es propiedad del Grupo Bosch Aymerich y la sociedad es Telesquis de la Tossa de Alp, Das y Urus. Fue fundada en 1966 por el empresario y arquitecto José María Bosch Aymerich y dispone de 74 kilómetros trazados. La estación espera cerrar 2021-2022 con un negocio de más de diez millones de euros, con entre 400.000 y 500.000 días de esquí vendidos. La estación invirtió 1,2 millones de euros para hacer frente al presente curso.

 

La Masella, que recibe subvenciones públicas, desarrolla su actividad en terrenos de su propiedad en la base de la estación de esquí de Masella y para el resto de los terrenos dispone de concesiones administrativas en los municipios de Alp, Das y Urús, que vencen en 2044, 2025 y 2049, respectivamente, pero ampliables hasta quince años más.

 

En este contexto, aún no se ha detallado que estación se hará cargo de las pruebas técnicas y quién albergará las pruebas de velocidad, aunque la pista de descenso y supergigante deben tener unas características muy concretas.

 

Se realizarán en Baqueira Beret, controlada por la familia Serra y la aseguradora Catalana Occidente, las pruebas de snowboard y freestyle. Concretamente, Serusan Gestión tiene el 53% del capital de la estación, Seguros Catalana Occidente el 12,1% e Inoc, el 14,7%. La estación terminó 2020-2021 con facturación de 12,77 millones de euros y unas pérdidas consolidadas de 8,81 millones y tiene previsto volver en 2021-2022 a cifras pre-Covid. En la temporada anterior, la compañía tuvo una facturación de 46,4 millones de euros y un beneficio de 6,1 millones de euros. En una temporada normal la estación recibe 750.000 esquiadores y, de cara a la presente temporada, invirtió ocho millones de euros.

 

Por otro lado, en Catalunya, el Palau Sant Jordi, con capacidad para 17.000 personas y propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, sería la sede del hockey y se podría buscar pabellones más pequeños, de 6.000 personas, para acoger las pruebas. Uno de ellos podría ser el del FC Barcelona. Las instalaciones permiten montar una pista de 30 metros por 60 metros, medidas necesarias para albergar la competición.

 

Por su parte, en Zaragoza, se celebraría patinaje de velocidad en pista larga y pista corta, previsiblemente en el Pabellón multiusos Príncipe Felipe, de titularidad pública y con capacidad para 10.744 personas. Por otro lado, el Pabellón de Hielo de Jaca, con capacidad para 2.000 personas, construido en 2007 con motivo de la celebración del Festival Olímpico de la Juventud Europea (Foje), sería la sede del curling.

 

 

 

 

Finalmente, la estación de Candanchú acogería el biatlón y el esquí de fondo, por lo que el Grupo Aramón, que controla las principales estaciones de esquí de la comunidad autónoma, se quedaría sin pruebas olímpicas oficiales.

 

Candanchú es propiedad del grupo privado Ibernieve Aragón (que encabezan César Alierta y las familias Yarza (Heraldo de Aragón) y Forcén, que, desde 2016, posee el 73,8% de las acciones de la sociedad Explotaciones Turísticas de Candanchú. La estación cerró 2019-2020 con un resultado de 4,6 millones de euros y un resultado neto de 36.678 euros. En el año anterior, el resultado neto fue de 252.021 euros. En 2020-2021, la estación optó por no abrir por lo que estuvo a punto de cerrar de manera definitiva tras registrar unas pérdidas de dos millones de euros.

 

Candanchú logró salvarse esta temporada y abrió gracias a la concesión de un préstamo de dos millones de euros por parte del Gobierno aragonés. Para esta temporada las expectativas no son muy positivas y finalmente cerrará el 3 de abril a causa de la baja calidad de la nieve, la caída de la afluencia de esquiadores además del elevado precio de la electricidad.

 

 

 

 

Por otro lado, la candidatura aún no ha elegido las sedes de las pruebas de saltos de esquí, combinada nórdica, bobsleigh, skeleton y luge puesto que no cuenta con las instalaciones necesarias (un trampolín y un circuito de deslizamiento). En esta línea, la principal opción de la organización pasa por trasladar las pruebas a Sarajevo (Bosnia y Herzegovina), por su relación histórica con Barcelona, aunque las instalaciones de la ciudad se tendrían que modernizar.

 

Esta decisión significa que, finalmente, Andorra y el sur de Francia se quedarán sin ser sede de alguna prueba olímpica, aunque la candidatura catalano aragonesa cuenta con su infraestructura hotelera para hacer frente a la ocupación durante la prueba. Por ahora, la única opción de Andorra para ser sede olímpica pasa por realizar la inversión de una de las estructuras de las que no dispone el Pirineo catalán y aragonés.

 

El ejecutivo del país pirenaico se ha ofrecido en reiteradas ocasiones a entrar en la candidatura. Sin embargo, el ejecutivo andorrano debería justificar una inversión de este tipo y ver su recorrido más allá de la competición, según la normativa del Comité Olímpico Internacional (COI).

 

El Gobierno de Andorra, en 2017, invirtió 24 millones de euros en una plataforma en Soldeu (Grandvalira) para poder ser sede de las Finales de Esquí Alpino en 2019 y 2023 y espera poder acoger los Mundiales de Esquí Alpino en 2027 o 2029.

 

Según las previsiones, Cataluña albergaría alrededor de 2.600 deportistas técnicos y Aragón, 2.100. El coste de organización puede alcanzar alrededor de 1.300 millones de euros, de los que 900 millones proceden del COI y el resto de patrocinio y ticketing. Por otro lado, no se ha establecido que inversión pública se tendría que hacer, aunque el Ejecutivo catalán ya ha avanzado la necesidad de remodelar la línea de Renfe R3.