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Cataluña, epicentro de la petanca: una pasión de la que aún no se puede vivir

El 35% de las 20.000 licencias de España pertenecen a menores de 18 años y el 40% de los federados se encuentran en Cataluña. La base catalana de petanca empuja a un deporte al que, actualmente, nadie se dedica con exclusividad.

Cataluña, epicentro de la petanca: una pasión de la que aún no se puede vivir
“Ni el mejor deportista de la historia de la petanca española podría vivir profesionalmente”

Albert Martínez

18 abr 2022 - 05:00

Cataluña continúa siendo la referencia española en petanca. Este juego milenario busca su sitio entre los jóvenes, que empujan la tradición de un deporte que hoy en día no da ingresos suficientes para dedicarse a él en exclusiva y que sin embargo, congrega a casi un millón de practicantes amateurs en España, la mayoría en la comunidad catalana.

 

La comunidad catalana copa más del 40% de las licencias homologadas en España, ya que 8.000 practicantes federados de los 20.000 que hay en el total del territorio español se reparten entre los 182 clubes de la región catalana.

 

Con 600 clubes de petanca y un presupuesto de 500.000 euros para todo el país, la Federación española de petanca ha cerrado el año en superávit. La FEP tiene unos ingresos de 100.000 euros en publicidad, gracias al acuerdo que mantiene con la marca francesa de bolas de petanca Obut, un gigante del sector que factura 25 millones de euros al año, según declara Antonio Pérez Arcas, presidente de la Federación Española de Petanca (FEP), a Palco23.

 

La base de la petanca, lejos de los prejuicios que acompañan a este deporte, está al alza, ya que el 35% de todas las licencias federadas están copadas por menores de 18 años. Los deportistas de entre 18 y 55 años representan otro 35% y el 30% restante pertenece a la categoría de los veteranos.

 

 

La estrategia que siguen los clubes y la Federación para acercarse al público más joven es presentar a la petanca como un deporte familiar.

El 80% de los jóvenes que practican petanca en España lo hacen porque lo han aprendido de sus padres y abuelos, y hoy en día muchas familias vienen juntas a las competiciones” declara Pérez Arcas. “La ventaja de la petanca sobre otros deportes es que no margina por edad, físico o sexo, aquí todo el mundo es bienvenido”, ha afirmado Arcas.

 

En los últimos años, la petanca ha aumentado su presencia en la televisión. LaLigaSportsTV, plataforma over-the-top (OTT) de LaLiga ultimó un acuerdo con la Federación para poder emitir el mundial de petanca a escala internacional, tras un desembolso de 60.000 euros.

 

El Mundial de Petanca 2021, que se celebró en la localidad barcelonesa de Santa Susanna, congregó a más de 2.000 jugadores y jugadoras de más de cincuenta países. Entre ellos, veinte eran españoles. LaLigaSportsTV acumuló una media de 5.000 visitas por cada directo en España, cifras que se encuentran muy lejos aún de las 200.000 personas que de media vieron el mundial desde Tailandia o los 100.000 espectadores franceses.

 

Pero la petanca conserva todavía un gran hándicap: ni los más grandes deportistas pueden vivir de ella. Ni los 20.000 federados españoles, ni el millón de aficionados no profesionales que estima la Federación que practican el deporte en España obtienen beneficios suficientes como para poder dedicarse profesionalmente a la petanca. Los medallistas mundiales, que reciben 7.000 euros de beca, también son empujados al amateurismo. “Ni el mejor deportista de la historia de la petanca española podría vivir profesionalmente”, declara, con contundencia, Pérez Arcas.

 

 

Dylan Rocher, el francés que es considerado el mejor jugador del mundo de petanca, sobrevive gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento de Draguignan (Provenza), donde trabaja como empleado por la mañana para poder entrenar por las tardes. Admite recibir 4.000 euros al año de ayudas, que junto a los premios por sus victorias en competiciones nacionales e internacionales le permite acumular una media de 16.000 euros anuales.

 

El club de petanca de El Prat, una de las entidades punteras de la petanca nacional desde hace 55 años, sobrevive gracias a una subvención de 17.500 euros del Ayuntamiento de El Prat, junto a los ingresos por patrocinios y restauración. “Nuestro club cuenta con 60 jugadores federados, pero sólo dos de ellos son menores de 18 años” ha declarado Juan Antonio Garcia, vicepresidente de la entidad.

 

“Sobrevivimos gracias a la subvención del Ayuntamiento y a nuestro torneo Potablava, que congrega a más de 2.000 deportistas y nos permite tener acuerdos de patrocinio y convenios con empresas como Decathlon”, ha afirmado García. “Si nosotros sufrimos para llegar a final de año, imagínate los demás clubes”, ha concluido.

 

 

La Federación reclama una financiación pública adecuada que ayude a este deporte a despegar, ya que actualmente sólo recibe financiación del Consejo Superior de Deportes (CSD) y de los distintos ayuntamientos donde organiza los eventos la Federación. En 2020, en España había 41 deportistas de alto nivel (DAN) que se dedicaban a la petanca, de los cuales 24 eran hombres y 17 mujeres.

 

El origen de la petanca se remonta al siglo VI a.C., cuando los pueblos griegos jugaban lanzando piedras redondas. Los marinos helenos lo exportaron a la región de la Galia y ahí se fue perfeccionando y profesionalizando con el paso del tiempo, hasta convertirse en uno de los deportes más practicados en Francia. La tradición de la petanca llegó a Cataluña tras los flujos migratorios entre el norte de España y el sur de Francia en la segunda mitad del siglo XX. Poco a poco, se fue introduciendo en el país, especialmente en la costa mediterránea, desde Girona hasta Andalucía, pasando por Murcia, Baleares o la zona levantina.