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2019: un año de mucha marca ACB sin cambios de formato

En 2019 se modificaron los estatutos de la asociación para limitar el bloqueo de las mayorías y se relanzó la marca con una nueva imagen. Sin embargo, hay cuestiones de calado que están pendientes de abordar, y que los clubes esperan que se resuelvan en un futuro cercano: la reducción de equipos de la Liga Endesa, para la que no hay consenso en la organización.

Patricia López

27 dic 2019 - 04:59

En 2019 se modificaron los estatutos de la asociación para limitar el bloqueo de las mayorías y se relanzó la marca con una nueva imagen. Sin embargo, hay cuestiones de calado que están pendientes de abordar, y que los clubes esperan que se resuelvan en un futuro cercano: la reducción de equipos de la Liga Endesa, para la que no hay consenso en la organización.

 

 

Lejos quedan los partidos en que la ACB lograba superar el millón de espectadores de audiencia media por temporada. Hay que remontarse a los años noventa, cuando Epi militaba en el FC Barcelona y se disputaba la liga con el RAM Joventut de Jordi Villacampa y el Real Madrid de Arvydas Sabonis. Han pasado cerca de treinta años desde ese momento al que la ACB mira con nostalgia, deseando volver a tener el impacto mediático y el número de espectadores que entonces conseguía.

 

Lograrlo en un entorno digital y repleto de ofertas de entretenimiento no es fácil, y en ello se ha centrado la asociación de clubes de baloncesto durante 2019: renovar su marca, incrementar su impacto e intentar seducir al espectador del futuro. Todo ello, en un año de transición en que el equipo ejecutivo elegido en 2018 no ha tratado una de las reformas de calado que marcarán su futuro, como es la reducción de equipos de la ACB y un nuevo formato.

 

La posible limitación de participantes es una cuestión que ya en 2008 se trataba en las reuniones de la patronal y la Federación Española de Baloncesto (FEB), pero una década después no ha habido avances. Antonio Martín fue elegido presidente por unanimidad en 2018 y numerosos directivos esperaban que bajo su liderazgo se acometan las medidas por las que votaron a favor su elección para relevar a Francisco Roca.

 

 


 

Él precisamente abandonó la ACB tras no recibir los apoyos suficientes para reducir a 16 el número de equipos. “Esperábamos que el cambio de presidencia supusiera un avance en esta cuestión, pero de momento no lo ha habido”, explica el directivo de un club de la Liga Endesa. Quizás no en esta dirección, pero la ACB sí que ha dado pasos adelante en otros derroteros. El abril, la asociación aprobó unos nuevos estatutos para facilitar la aprobación y el rechazo de propuestas y, sobre todo, evitar el bloqueo que durante años ha sufrido la patronal ante reformas trascendentales.

 

La aprobación del nuevo artículo supone que, a partir de ahora, se necesitan dos terceras partes de la asamblea para sacar adelante proyectos, en lugar de tres cuartas partes como era necesario antes. Hasta la temporada pasada, bastaba un 25% de los votos para bloquear una iniciativa sujeta a votación, y con la nueva norma se precisa un 33%.

 

En definitiva, se ha elevado de cuatro a seis el número de equipos que pueden rechazar una medida. Desde los clubes afirman que confían en el papel de Martín como presidente, una realidad que debería confirmarse en cuanto el directivo empiece a promover cambios que afecten al formato de competición.

 

 

 

 

Nueva imagen y nueva estrategia de comunicación

 

En 2019 la ACB focalizó sus esfuerzos en diseñar y aplicar una nueva estrategia de comunicación en el ámbito digital, lo que le llevó a cambiar su imagen corporativa, lanzar una nueva web y crear una app con la que conocer más al usuario e interactuar con él. “Estamos en plena reconquista de un público que teníamos y que, por nuestra culpa, estaba un poco abandonado”, reconoció Martín en la segunda edición del Sport Business Meeting organizado por Palco23 en junio de 2019.

 

Como parte de esa estrategia, la organización ha sumado fuerzas con cómicos como David Broncano, ha colaborado con el rapero Arkano y ha creado perfil en TikTok. El objetivo es hacer que “la ACB sea tan conocida como en los años ochenta adaptándose a los nuevos tiempos y comunicados de manera transgresora y fresca”, afirma el director general, José Miguel Calleja.

 

De la notoriedad depende el negocio de una competición que espera alcanzar ingresos récord en 2019-2020, con 32,9 millones de euros. Según los últimos datos disponibles, en 2017-2018 los clubes de la Liga Endesa tuvieron unas pérdidas agregadas de 80 millones de euros, de los cuales 50 millones correspondieron a Barça y Real Madrid. El año pasado, el club culé hizo un esfuerzo económico para conformar un equipo aún más competitivo alrededor de Nikola Mirotic, el jugador con el que espera relanzar su proyecto y la asistencia al Palau Blaugrana.

 

 

 

 

La capacidad de alcance de la Liga Endesa es fundamental, en tanto que a mayor reach mayor posibilidad de firmar buenos acuerdos comerciales y de televisión, dos líneas de negocio que hoy día generan el 87,7% del negocio de la ACB. “Sabemos que el valor de marca que generamos a los patrocinadores es a través de las redes sociales”, recuerda el director general.

 

Los resultados no se han hecho esperar, puesto que número de visualizaciones de vídeo en las redes sociales de la ACB creció un 61,8% interanual, hasta 142,5 millones, durante 2018-2019. En clave televisiva, la ACB y la Copa del Rey también mejoraron sus métricas, con una audiencia acumulada en directo de 8,3 millones de personas en 2018-2019, un 24,5% más según Kantar Media.

 

En cuanto a la asistencia, hasta noviembre la competición había mejorado su registro un 7% interanual, y en ese incremento está teniendo un impacto notable el regreso de Bilbao Basket a la categoría de oro, así como las aficiones de San Pablo Burgos y Casademont Zaragoza.

Pero si hay un equipo reconocido por su afición, ese es el Movistar Estudiantes, que al igual que el conjunto vizcaíno, no está pasando por su mejor momento en términos económicos.  Son dos equipos que fueron noticia en 2019 por proyectar dos ampliaciones de capital.

 

 

 

 

Movistar Estudiantes y Bilbao Basket buscan recursos entre sus accionistas

 

El club bilbaíno pactó en junio un convenio de pagos con sus acreedores que le permitió salir del concuso en el que se hallaba desde hacía un año. En paralelo, inició una ampliación de capital de 1,2 millones en la que sólo pueden participar los accionistas actuales. La situación de Movistar Estudiantes también es complicada, a pesar de que en 2011 salió del concurso de acreedores en el que entró un año.

 

Desde entonces, la entidad defiende haber cumplido con el calendario de pagos con la Agencia Tributaria, pero no por ello está atravesando un buen momento. A la crisis deportiva que le ha llevado a ser colista y que se ha agudizado por la marcha de uno de sus canteranos, Darío Brizuela, se suma la falta de estabilidad económica que ha llevado al club a lanzar una ampliación de capital de cinco millones de euros entre particulares, empresas e incluso administraciones públicas.

 

Es un proceso que empezó en diciembre y que espera cerrar en febrero de 2020, justo un año después de que levantara cerca de un millón de euros en otra ampliación de capital en la que se apoyó en sus accionistas y dio entrada a nuevos socio. “La continuidad de esta temporada está asegurada, pero si no somos capaces de conseguir esta ampliación, quizás la próxima temporada no podemos continuar o tenemos que cerrar la cantera”, advirtió Fernando Galindo, presidente del club.

 

Herbalife Gran Canaria es otro equipo que protagonizó titulares en 2019, ya que estuvo a punto de cambiar de manos con la entrada de un fondo de inversión estadounidense, una operación que finalmente frenó la firma de inversión. Desde el club defienden que quizás ha llegado el momento de dar entrada al capital privado, tras más de veinte años en manos del Cabildo de Gran Canaria.

 

Estas son algunas de las cuestiones que 2019 dejó pendientes de resolver, junto a la reducción de equipos de la ACB, una carta que algunos clubes están deseando lanzar al tapete y otros quieren descartar a toda costa, conscientes de que su continuidad en la élite del baloncesto español podría estar en peligro. Afrontar esta cuestión será uno de los retos de Antonio Martín en 2020.