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La presión política en el Barça enciende el cronómetro económico de la junta de Bartomeu

La oposición presenta 20.731 firmas y supera cómodamente los requisitos impuestos por los estatutos, por lo que la moción de censura se encamina hacia finales de octubre o primeros de noviembre. La aprobación de las cuentas es ahora el punto de disputa entre las partes.

18 Sep 2020 — 04:42
Marc Romero
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La presión política en el Barça enciende el cronómetro económico de la junta de Bartomeu

 

 

El mandato de Josep Maria Bartomeu como presidente del Barça sigue caminando hacia su final. Los promotores de la moción de censura contra la directiva del club presentaron ayer más de 20.000 firmas válidas apoyando la iniciativa, con lo que activaron un cronómetro político y económico del club en el que la aprobación de las cuentas de la entidad es ahora el principal punto de disputa entre las partes.

 

Las 20.687 firmas presentadas son 4.166 más de las 16.521 que se necesitaban para tirar adelante una moción que podría votarse el 26 o el 27 de octubre, según fuente cercanas a la plataforma Més que una Moció, o el 1 de noviembre, según el precandidato a las elecciones de la entidad Jordi Farré, que fue quien registró legalmente la petición de la moción el pasado 26 de agosto.

 

Los próximos pasos de esta moción son ahora que el club constituya formalmente la mesa encargada de seguir todo el proceso, algo que podría alargarse hasta diez días hábiles, para que posteriormente, en un plazo que no puede superar otros diez días hábiles, se verifiquen cuantas de las firmas son válidas.  

 

 

Desde la plataforma se considera que no se debería, en absoluto, exprimir el plazo, teniendo en cuenta que habitualmente se suelen invalidar un cinco por ciento de las firmas por cuestiones formales, lo que dejaría a la moción con 19.934 firmas válidas, 3.413 más de las necesarias.

 

Por todo ello, desde el propio club se da por hecho que la moción tirará hacia adelante, siendo la tercera vez en la historia de la entidad que se deba votar una moción de censura contra un presidente (antes sólo Josep Lluís Núñez y Joan Laporta, en su primera etapa como presidente, tuvieron que hacer frente a dicho reto).

 

Presión política y económica sobre la junta

“Aquí lo que nos estamos jugando en realidad son las cuentas”, apuntó ayer Farré. Y es que entre los asuntos pendientes que la actual junta tiene encima de la mesa está la aprobación de las cuentas correspondientes al ejercicio 2019-2020 y la realización del presupuesto para la campaña 2020-2021.

 

La primera tarea, el cierre económico de la temporada, ya estaría listo sólo pendiente de aprobación por la asamblea de compromisarios, requisito indispensable según los estatutos del FC Barcelona. Sin embargo, el coronavirus pone en riesgo la realización de dicha asamblea, tal y como el club ya reflejó en el comunicado en el que anunció su celebración el 25 de octubre, avisando de que la celebración de dicha asamblea quedaba a expensas de la evolución de la pandemia.

 

Ante la caída del 30% de los ingresos anunciada por el club hace sólo una semana, lo que representa un agujero de cerca de 314 millones de euros menos de lo presupuestado, el tener control de las cuentas hasta su cierre es una prioridad para la actual junta. La junta informó la semana pasada de que aplicaría medidas para ajustarse a la nueva situación económica: por ejemplo, aunque todavía no se han concretado, fuentes del club explican a Palco23 una de estas medidas pasaría porque los trabajadores de la entidad no cobrarán parte de los pagos variables correspondientes a los objetivos de la temporada pasada.

 

Hay que tener en cuenta que el Barça, tal y como ocurre con Real Madrid, Athletic y Osasuna, están a la espera de conocer los detalles de una modificación legislativa que impulsa el Consejo Superior de Deportes (CSD) para adaptar, ante las circunstancias excepcionales del coronavirus, la norma financiera que regula a estos clubes deportivos profesionales que no son sociedad anónima deportiva (SAD). Hasta que ello se produzca, la junta de Bartomeu debe responder a título personal de parte de las eventuales pérdidas generadas por el club durante su mandato.

 

Una de las vías de escape de la junta para poder aprobar las cuentas está en el decreto de la Generalitat catalana del pasado día 8 que modifica la Ley Catalana del Deporte y que dota de poder a las juntas de las entidades deportivas para aprobar el cierre del ejercicio sin la necesidad de pasar por la aprobación de los compromisarios. Es decir, ante los riesgos sanitarios ligados a la celebración de una asamblea, la junta de Bartomeu podría aprobar las cuentas, aunque el club estaría obligado a ratificarlas por asamblea antes de enero de 2021.

 

 

La presión política en el Barça enciende el cronómetro económico de la junta de Bartomeu

 

 

Por otro lado, respecto a la realización del presupuesto, otras fuentes cercanas al club señalan que, hasta el cierre del mercado de fichajes, el próximo 5 de octubre, no se puede tener preparado. Al igual que el cierre del ejercicio, el presupuesto para la temporada 2020-2021 debe pasar por asamblea.

 

Con este panorama encima de la mesa, con lo complicado de celebrar una asamblea y la moción de censura en marcha, lo que preocupa en el club es la posibilidad de que no haya un presupuesto aprobado y que esto deje al club sin la capacidad de gastar, entrando entonces un bloqueo total por parte de la entidad.

 

En todo caso, la moción de censura es un proceso paralelo al del cierre y apertura del nuevo ejercicio. Es decir, sólo podría evitar que Bartomeu tuviera control de los números en el caso de que el coronavirus impidiera que la asamblea se celebre antes de que la aprobación de dicha moción, algo que por otro lado fuentes del club ven muy probable teniendo en cuenta la situación actual por el coronavirus.

 

 

Aunque se desconocen las intenciones de la junta en la cuestión de plazos, esta idea presupone que desde el club se buscará alargar lo máximo posible el proceso de moción de censura, estirando todos los plazos para ganar tiempo antes de la hipotética entrada de un nuevo presidente.

 

Ante todo esto, fuentes de la plataforma promotora de la moción avisan de que en las próximas semanas su principal objetivo será presionar al FC Barcelona para que no se aprueben dichas cuentas sin pasar antes por asamblea.

 

Un último escenario pasaría por que Bartomeu no espere a la moción de censura ni a las elecciones fijadas para el 20 y 21 de noviembre y que presente su dimisión en las próximas horas.

 

Fuentes del entorno del club apuntan que la debilidad de la actual junta, puesta en evidencia por el amplio apoyo a la moción de censura, podría precipitar los acontecimientos en este sentido. Sea cual sea el escenario que se acabe plasmando, el cronómetro político y económico ha empezado a correr.

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