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El Tenis Barcelona ficha talento en el sector del ‘fitness’ para su dirección general

El club fundado en 1899 ha encontrado relevo a Idoya Sierra, gerente de la entidad durante los últimos siete años, y ha vuelto a apostar por talento femenino al contratar a María Rosa Cruells como directora general.

P. López

23 abr 2019 - 04:58

El Tenis de Barcelona planea explotar el patrocinio de la equipación para incrementar los ingresos del club

 

 

Josep Jordi Cambra asumió la presidencia del Real Club de Tenis de Barcelona (Rctb) con la ambición de mejorar la gestión del club, y la primera decisión ha sido fichar a una directora general que lidere ese camino. La entidad, que durante los últimos siete años estuvo dirigida por Idoya Sierra, ha incorporado a María Rosa Cruells, a la que ha dado más poder para dirigir el día a día del club.

 

De ahí que su cargo sea el de directora general, y no el de gerente, que es el que ocupaba su predecesora, que dejó el cargo antes de las elecciones. Cruells llega procedente de la dirección del Club Junior de Sant Cugat del Vallés (Barcelona), se incorporó al equipo hace aproximadamente un mes, y será la encargada de dirigir la entidad en un momento de cambio.

 

Anteriormente, trabajó en DiR, Fitness First y las cadenas premium Arsenal y Holmes Place. “Queremos modernizar la gestión, y Cruells es un perfil joven y con experiencia, a la que hemos dado más cargo porque necesitábamos a una persona que liderara al equipo”, explica a Palco23 Josep Jordi Cambra.

 

 

 

 

Equipo es una de las palabras más repetida por el presidente del club durante la entrevista. “Es nuestro principal activo, y debemos tenerlo motivado, implicado y formado”, señala. El presidente detalla que este proceso pasa por enfatizar en el estilo del club y en sus valores. “Queremos hacer hincapié en la salud, el deporte, el respeto, la sostenibilidad, la fidelidad e implicación del personal, y su colaboración en la mejora marca Barcelona”, afirma, sobre una estrategia centrada en los públicos internos.

 

El plan de modernización del club pivota en tres pilares formados por el equipo humano, las instalaciones y las herramientas de gestión, que pasa por agilizar la gestión y la comunicación hacia los socios. “Necesitamos que se sientan más informados de todo lo que ocurre”, admite, sobre la política de comunicación de una entidad que cuenta con 2.500 asociados.

 

“Debemos tener un trato de excelencia a todos los niveles”, reconoce el directivo, que asegura que en la etapa anterior el equipo “hizo un gran trabajo”. Con todo, Cambra apunta que “aunque tenemos un buena posición financiera, la tendencia económica no era positiva en el largo plazo”.

 

 

 

 

De ahí que se haya trazado un plan para controlar el gasto, que se basará en negociar con proveedores, corregir el déficit del restaurante y dejar de realizar grandes inversiones, ya que en los últimos diez años se ha invertido 14 millones de euros en mejorar el club y ampliar las instalaciones.

 

De hecho, la idea de construir más pistas de tenis se plantea como un proyecto a tres años vista. “En el corto plazo no vamos a hacer más inversiones de calado, y la construcción de pistas debe pasar por asamblea; si se construyen serán fuera del club, pero en un entorno cercano”, asegura.

 

El presidente también sostiene que hay margen para incrementar los ingresos, y la oferta de nuevos servicios a los socios y el patrocinio del club emergen como un recurso clave. Entre los espónsors están Land Motors, Estrella Damm, CaixaBank, Lenovo y Mapfre, entre otras. “Tenemos margen para conseguir mejores patrocinadores, aunque los que tenemos ya son excelentes”, comenta. “Todo hay que estudiarlo, pero se podría explotar el patrocinio en las equipaciones, y tenemos ciertas marcas que pueden estar interesadas en vincularse con nosotros”, detalla.

 

Son activos que suponen una parte importante del presupuesto del club, que supera los ocho millones de euros. La oferta de nuevos servicios podría venir a través del Sport Center, el club de fitness que Cambra planea transformar en un centro de wellness. “No exigirá una gran inversión, sino una reubicación de espacios y la formación de los técnicos para ofrecer un abanico más amplio de preparación física y mental”, afirma. Este camino podría animar al club a contratar la prestación de servicios de empresas externas para incorporar nuevas metodologías de entrenamiento. “Es algo que estamos estudiando, y que planteamos sumar”, dilucida.