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El decano del golf en España ultima un ‘masterplan’ a 25 años para amarrar su futuro

El Real Club de Golf Las Palmas, que cuenta con un presupuesto de alrededor de dos millones de euros, está trabajando con el arquitecto David Williams para definir las líneas estratégicas del campo de golf. También esperan proyectar unas dependencias para los usuarios de la hípica.

El decano del golf en España ultima un ‘masterplan’ a 25 años para amarrar su futuro

Guillermo G. Recio

18 jul 2018 - 04:59

El Real Club de Golf de Las Palmas decidió en 2013 renunciar a la concesión de los terrenos del campo, propiedad del Cabildo

 

 

“Sin prisa pero sin pausa”, así define el futuro del Real Club de Golf de Las Palmas su presidente, Salvador Cuyás. El club decano de este deporte en España fue fundado en 1891, y desde entonces ha tenido que superar muchas barreras, aunque la mayoría de ellas en los últimos años. Tras varios ejercicios sobreviviendo, ahora, la junta que lidera Cuyás ultima un masterplan del campo de golf para los próximos 25 años.

 

El presidente de la entidad desde 2016 pretende “proteger el campo de futuras decisiones erróneas” que puedan afectar al diseño y al desarrollo de su principal instalación. “Estamos trabajando con el arquitecto David Williams, que también ha diseñado el PGA Catalunya y el Real Golf de Pedreña”, un proyecto que espera tener finalizado antes de 2020 cuando acabe su mandato.

 

El club, que actualmente cuenta con 900 familias socias, también tiene previsto dar más importancia a la hípica. “Uno de los proyectos importantes es tener unas dependencias para los usuarios de la hípica y mejorar las pistas”, destaca Cuyás, que considera este segmento como igual de importante que el golf y menos que el tenis, disciplina para la que cuentan con dos pistas de forma complementaria.

 

El directivo, que en 2008 empezó a tomar importancia en la entidad siendo secretario de la junta de entonces, detalla que “ahora mismo todo son planes a largo plazo, ya que después de la crisis es difícil hacer grandes inversiones”. “Tras la crisis, los modelos de club social estaban prácticamente muertos y tuvimos que acudir a entidades financieras para no aprobar una derrama y entonces perder aún más socios”, explica, en relación a la dificultad de encontrar nuevas familias que realicen un pago de entrada de 6.000 euros.

 

 

 

 

“Hemos tenido reconvertir la membresía, ya que los socios antes venían por ser un club social y ahora las personas valoran más los servicios que se ofrecen”, argumenta sobre la necesidad de “hacer más atractivo un club social” con nuevas instalaciones. Su idea es abrir cada vez más la institución, pues hace diez años no contaban con gimnasio y todos los miembros pagaban lo mismo, mientras que ahora hay un porcentaje del pago que se define según el uso de las instalaciones y “es más justo”.

 

Otra de las claves para seguir adelante en estos últimos años ha sido la apertura al turismo. Aunque siempre han sido un club que combinaba dar servicio a los socios y el pay & play, “antes no había muchas personas de fuera que lo utilizaran”. “Captar green fees en temporada alta es clave, queremos que el turismo represente el 25% de nuestro presupuesto, y ahora estamos sobre el 20%”, comenta Cuyás, sobre una cifra total que se sitúa alrededor de los dos millones.

 

Como muestra del elevado gasto que deben soportar, el presidente del Real Club de Golf de Las Palmas apunta que emplean a 50 trabajadores y que los costes de mantenimiento sólo del campo de golf ascienden a 1,6 millones de euros. Por este motivo, en 2013 decidieron renunciar a la concesión pública de los terrenos del campo de golf, propiedad del Cabildo de Gran Canaria.

 

“Entre 2006 y 2013 pagábamos 360.000 euros al año y era inasumible”, añade Cuyás, que sigue negociando el uso del campo con el gobierno provincial mientras el club cuenta con el compromiso documentado que se garantiza el mantenimiento. Con su lema de “sin prisa pero sin pausa”, el directivo espera convertir la entidad en una empresa del Siglo XXI”, pero con el ADN de “unos benditos locos ingleses que empezaron a jugar a golf en Canarias en 1891”.