19 Ene 2022 | 15:02

Líder en información económica del deporte

Clubes

Del Barça al 'Lega': cómo ingresa, en qué gasta y cuánto debe cada club de La Liga

El análisis individual de las cuentas revela los mayores motores de cada club y sus principales losas, en una competición que rebasó los 3.000 millones de euros en 2015-2016.
Del Barça al 'Lega': cómo ingresa, en qué gasta y cuánto debe cada club de La Liga

Marc Menchén

10 abr 2017 - 05:00

Messi, en el partido entre Barça y Leganés en Butarque

 

El fútbol español rebasó por primera vez la frontera de los 3.000 millones de euros durante la temporada 2015-2016. El principal motor de la consecución de ese hito fue la entrada en vigor del nuevo contrato audiovisual, pero cada club a su manera también logró mejorar su negocio por otras fuentes como los abonados y los patrocinios, en un contexto de recuperación económica. No obstante, las diferencias entre clubs son importantes y no todos tienen la misma dependencia del negocio televisivo. ¿Cómo ingresan, en qué gastan y cuál es la rentabilidad de cada participante de la Liga Santander?

 

Los datos recopilados por Palco23 a partir de las cuentas anuales de la última campaña revelan que la mayor igualdad se da, sobre todo, en la partida de ingresos por las retransmisiones, una brecha que ha empezado a acortarse después de la centralización de los derechos y la instauración de un nuevo sistema de cálculo. FC Barcelona y Real Madrid rondan los 170 millones de euros, entre lo que cobran de La Liga y otros torneos como la International Champions Cup. Son los únicos que contabilizan tres dígitos, y el que más se les acerca es el Atlético de Madrid, mientras que los que menos percibieron se quedaron en unos 28 millones. En Segunda, como revelan los datos de los recién ascendidos CA Osasuna, Deportivo Alavés y CD Leganés, subieron a unos 5 millones de euros.

 

La brecha también es importante en la facturación por competiciones, ya que los equipos que disputan competiciones europeas no sólo obtienen una recaudación mayor por la venta de entradas, sino que también reciben importantes pagos de la Uefa por su rendimiento deportivo y en concepto de las retransmisiones. El mejor ejemplo es el Real Madrid, que se embolsó 82,12 millones tras levantar la Champions League y otros 23,9 millones de euros por su participación en partidos amistosos en Estados Unidos y Australia. En total, 167,4 millones por este concepto, casi el doble que el Barça, aunque porque los blaugrana incluyen los pagos de la Uefa en la partida comercial.

 

Dicho esto, la evolución de esta partida depende mucho de la implantación social de cada equipo y su política de precios. Lo mismo sucede con la recaudación por socios y abonados, cuya clasificación coincide más o menos con la de clubs por número de miembros, que ya rondan los 600.000 entre toda la competición. Muchos están limitados en este segmento por la capacidad de sus estadios, con escaso margen de poder crecer, como la SD Eibar o el CD Leganés.

 

En cambio, algunos de sus rivales como Deportivo Alavés, Real Sociedad, RC Celta, Real Betis o Valencia CF tienen ambiciosos planes para disponer de más asientos y optar a una mayor capacidad de ingresar. Barça y Madrid, que cuentan con los mayores estadios y base social, superan los 45 millones, mientras que el Athletic ha hecho bueno el cambio de San Mamés para rebasar los 25 millones y la consolidación del Atleti en la élite europea ya le permite obtener más de 22 millones. En el resto de la categoría, y salvo algunas excepciones, la media está en algo más de 4 millones de euros.

 

La brecha vuelve a ampliarse de forma considerable en el área comercial, donde la visibilidad global de El Clásico hace que la capacidad de ambos para generar ingresos por patrocinio sea mucho mayor. Con más de 200 millones cada uno y creciendo en la renegociación de sus equipaciones y sus patrocinios principales, ya quintuplican al conjunto colchonero, que en las últimas temporadas ya ha logrado negociar al alza varios de sus contratos. Muy lejos de la realidad de la categoría, donde la media comercial está en torno a los seis millones de euros. Se debe a la menor exposición global de los equipos, algo que La Liga está intentando enmendar, lo que ha provocado que muchos clubs no puedan ser capaces de seducir a marcas internacionales y dependan del patrocinio del empresariado local.

 

El resto de ingresos de explotación es una especie de cajón de sastre, en el que muchos clubs incluyeron en 2015-2016 el pago adicional que recibieron de La Liga por la centralización de varios contratos de televisión. El Barça asigna ahí la explotación del Camp Nou ajena a las operaciones del fútbol, mientras que otros únicamente colocan lo que perciben anualmente de la patronal por conceptos como La Quiniela o las subvenciones que tienen asignadas por parte de los respectivos consistorios. Un epígrafe muy dispar y que no tiene una evolución constante en muchos casos, al igual que sucede con las plusvalías por traspasos, una actividad que sólo el Sevilla FC ha sabido sistematizar en altos niveles.  En cambio, otros como el Madrid un año pueden anotarse más de 60 millones por este negocio y al siguiente nada, como le sucedió en 2015-2016. Esa temporada, Valencia CF y Málaga CF sí se anotaron importantes ingresos por jugadores, forzados por la necesidad de compensar la merma de ingresos.

 

Esta necesidad viene normalmente impuesta por la dificultad de rebajar los costes salariales de la plantilla cuando no se han cumplido objetivos, aún más ahora en un contexto inflacionista por la fuerte capacidad inversora de la Premier League y la evolución al alza del mercado audiovisual. La Liga lleva tiempo trabajando en mecanismos como el tope salarial que intenta evitar situaciones de riesgo, con un límite de gasto en base a la certeza sobre los ingresos. Ahora bien, lo que muchos incumplen es la norma no escrita de la industria de que el peso que debería representar la masa salarial (incluidas las amortizaciones) sobre los ingresos sea de un máximo del 70%.

 

Aún así, su peso ha ido disminuyendo de forma paulatina y, si en 2011-2012 los gastos de personal equivalían al 59,1% de los ingresos, en 2015-2016 ya bajó al 52,7%, sin incluir las amortizaciones derivadas de los fichajes. Este control, unido al estancamiento de la inversión en jugadores en la mayoría de clubs “se ha consolidado como uno de los principales inductores del saneamiento económico y reequilibrio financiero [del fútbol español]”, según explica La Liga en su última memoria. El que más invierte es el Barça, con 331 millones de euros, pero aquí se incluyen los salarios de todo el fútbol formativo y las secciones polideportivas, como la de baloncesto.

 

El fuerte peso de los blaugranas y el Madrid en este ámbito se replica también en lo que a personal administrativo se refiere, donde los clubs de La Liga están haciendo énfasis desde hace varios meses para profesionalizar la gestión y maximizar las fuentes de ingresos. En total, son más de 1.900 personas que se encarguen de que todo funcione y los números cuadren, especialmente a la hora de amortizar fichajes. Esta partida varía mucho en función del año, ya que hay clubs que salen puntualmente el mercado de fichajes y no siempre tienen una elevada carga. Después hay equipos modestos como la SD Eibar, CD Leganés o Sporting de Gijón, que, sea por filosofía o por apuros económicos, conforman su plantilla con futbolistas libres o cedidos que permiten optimizar los costes.

 

Para el conjunto asturiano, por ejemplo, ha sido la única manera posible para cumplir con sus obligaciones financieras y no comprometer del todo su rentabilidad. Atlético de Madrid, Valencia CF, RCD Espanyol y RC Deportivo son los clubs que mayor volumen de apalancamiento acumulan en comparación con sus ingresos, algo que en los tres primeros casos provocan costes financieros que rondan los diez millones al año. Colchoneros y pericos han logrado resolver las dudas de muchos gracias a la entrada de inversores, mientras que los ché han tenido el reciente revés de la Comisión Europea (han apelado la decisión) y los gallegos han perdido ante el Supremo una larga batalla con Hacienda.

 

Pese a todo, la tranquilidad en el fútbol español es importante y un argumento es la capacidad de prácticamente toda la categoría de cerrar los ejercicios en positivo. De los veinte equipos que disputan este año la Liga Santander, sólo dos sufrieron pérdidas durante 2015-2016. Uno es el Valencia CF, debido a las provisiones realizadas para registrar la devolución de ayudas de Estado impuesta por Bruselas, y el otro es el CD Leganés, confirmando el escenario habitual de que para lograr el ascenso hay que atreverse a registrar unas pérdidas moderadas, ya sea por una inversión extra en el equipo o para afrontar las primas de los jugadores. Un riesgo que, a buen seguro, les valió la pena.