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Ariana Martín (Rcgp): “Las mujeres aún no tienen el mismo gusto por competir que los hombres”

La directora general del Real Club de Golf de El Prat defiende que por motivos culturales las mujeres aún no gozan del mismo interés competitivo que los hombres. “Si asumimos ese reto emocional, llegarán más sponsors”, asegura.

Ariana Martín (Rcgp): “Las mujeres aún no tienen el mismo gusto por competir que los hombres”
“En España hay buena labor para iniciar a las jugadoras, pero falta más desarrollo y accesibilidad a todos los públicos”

Albert Martinez

18 jul 2022 - 05:00

El golf femenino crecerá si las deportistas se sacuden los complejos y aumentan su interés en competir. Así lo considera Ariana Martín, directora general del Real Club de Golf de El Prat (Rcgep), quien cree que por motivos culturales las mujeres aún no gozan del mismo interés competitivo que los hombres. “Si asumimos ese reto emocional, llegarán más sponsors y podremos incrementar la profesionalización del sector”, asegura la directiva.

 

Pregunta: Con 79.000 federadas, el golf es el tercer deporte con más presencia femenina en España. Pese a ello, solo representan el 30% de las licencias. ¿Cómo se puede aumentar la base?

Respuesta: La motivación para jugar al golf tiene tres causas: social, familiar y competitiva. Donde más recorrido de crecimiento hay es en esta última, porque por motivos culturales las mujeres aún no tenemos el mismo interés competitivo que los hombres. Hay que coger el gusto por la competición, en todos los deportes: asumir ese reto emocional, sólo así llegarán sponsors y podemos incrementar la profesionalización.

 

 

P.: ¿Y en la práctica familiar y social del golf la mujer está representada?

R.: Bastante más que en el apartado competitivo. En el apartado social, está bastante aceptada la idea de que el golf puede ser una práctica para reunirte con amigos, charlar, encontrarse… Y eso es igual para mujeres y hombres. Y en cuanto a la práctica familiar, es donde mayor peso tiene la mujer… Tras el Covid-19, los deportes al aire libre han crecido y muchas familias nuevas han venido a nuestro club. El golf es un deporte familiar, pueden practicarlo padres, hijos, madres, abuelas… El hándicap permite igualar los niveles del juego.

 

 

P.: España es el tercer país en Europa con más mujeres golfistas, pero lejos aún de Francia o Reino Unido. ¿Qué se puede aprender de esos países?

R.: Podemos fijarnos en cómo enfocan estos dos países la captación de nuevas jugadoras y de nuevas federadas, con programas públicos e inversiones. Claro que Inglaterra es la cuna del golf, lo extraño sería que no invirtieran en él. Sin embargo, creo que en España también se hacen cosas bien: hay buena labor para iniciar a las jugadoras, pero falta más desarrollo y accesibilidad a todos los públicos.

 

 

 

 

P.: Se dice que el golf, junto al tenis, es uno de los deportes donde las secciones femeninas y masculinas están más parejas en cuanto a competitividad.

R.: Puede ser, aunque la diferencia de negocio es notable. Al menos en España, las competiciones son las mismas, los mismos torneos, los mismos delegados encargándose del masculino que del femenino… En ese sentido, la igualdad es absoluta. Ahora bien, hay muchos factores que aún deben equilibrarse.

 

 

P.: ¿Y qué pueden aprender del golf otras secciones femeninas?

R.: Cada deporte funciona y se desarrolla de un modo distinto. Sin embargo, podrían apostar por promocionar a las referentes, como hacemos en el golf y ofrecer apoyo a las deportistas que quieran competir y profesionalizarse. Además, deben hacer más accesible sus respectivos deportes, con programas de iniciación y divulgación.

 

 

P.: ¿Cómo se puede reducir la diferencia de sueldos entre golfistas masculinos y femeninos?

R.: Ese es uno de los grandes temas. La diferencia del prize money medio por torneo es diez veces mayor en hombres que en mujeres. Si quieres viajar a los torneos, costear los gastos de las jugadoras y que las golfistas puedan vivir de esto, tienes que aumentar la repercusión del golf femenino, sólo así llegarán sponsors. No puede ser que haya grandes golfistas que tengan que compaginar el deporte con otros ingresos, porque pierdes el foco de la preparación que los golfistas masculinos sí tienen. Hay que hacer un esfuerzo por preguntarse qué necesitan las golfistas para crecer. Por ejemplo, en el tema maternidad. ¿Qué ayudas vas a dar? ¿Cómo se pude compaginar ser madre y jugadora de golf?

 

 

 

 

P.: ¿Por qué hay pocas mujeres dirigiendo clubes de golf como El Prat?

R.: No hay pocas, ¡hay poquísimas! Un 13% de los clubes de golf están dirigidos por mujeres. Creo en España la media de mujeres al frente de empresas se sitúa en torno al 25%, por lo que estamos incluso por debajo de la media. Para las mujeres, acceder a puestos directivos supone superar unas barreras enormes. Hay que fomentar políticas de conciliación, como ya hacen muchas compañías. A las empresas más pequeñas, como pueden ser los clubes de golf, no ha llegado del todo ese proceso. Queda tanto por hacer… Tenemos que formar y dar oportunidades a las mujeres que quieran acceder a temas de liderazgo, porque esto se aprende con la experiencia.

 

 

P.: ¿Cómo debe ser el managment de un club de golf importante como el Prat?

R.: Los directores tenemos que preguntarnos: ¿por qué la gente se ha hecho socio de mi club? Cuando lo tengas claro, pregúntate si sus necesidades están satisfechas, si sus experiencias se ven culminadas. Esto no deja de ser un centro de servicios, de hospitality. Vemos cada día a los clientes que pasan por aquí, y muchas veces se sienten propietarios de una pequeña parte del club. Ese sentimiento de pertenencia hay que cuidarlo, porque la parte más emocional es la más importante.

 

 

P.: ¿Y el equipo gestor?

R.: Debe ser un equipo, así de sencillo. Un grupo de personas que comparta los valores del club, los objetivos y los retos. Sin un equipo coordinado, ¿qué servicio vas a dar?

 

 

 

 

P.: ¿Cómo puede un deporte tan pausado y silencioso como el golf competir con las nuevas audiencias, que buscan que todo el rato sucedan cosas?

R.: Yo creo que eso es una oportunidad. En este mundo de locos, donde todo es inmediato, aquí damos paz. Ese es uno de los motivos por los que mucha gente viene aquí… El golf puede aportar esa tranquilidad, esa evasión. Te da el aislamiento, el huir de los problemas. ¿Dónde más puedes andar durante metros y metros, rodeado de pinos y robles, mientras oyes el piar de los mirlos?

 

 

P.: ¿El golf es un deporte elitista?

R.: Yo creo que no. No es tan barato como correr, que con unas zapatillas ya basta, pero es más asequible, por ejemplo, que el esquí o el tenis, o tantos otros deportes. En el golf también existen campos públicos y abiertos, o clubes con diferente filosofía de tarifas. Por lo que te cuesta un green-fee, que está en torno a los 30 euros, eso está en línea con muchos otros deportes, o con algunos centros de fitness. Si conoces la historia del golf, puedes creer que muchos clubs están desarrollados por la burguesía o la nobleza, pero esto ha evolucionado mucho. Una partida de golf dura cuatro horas, divida el coste por las horas que pasas ahí y verá que no es un deporte tan caro.