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Martes, 17 Julio 201819:34:01

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Supercopa en Tánger, ¿contigo regresó todo (el fútbol antiguo)?

Supercopa en Tánger, ¿contigo regresó todo (el fútbol antiguo)?

En los últimos años se ha producido una profunda profesionalización de la industria del fútbol en España, donde ya abundaban buenos gestores pero faltaba un marco que acelerara la equiparación de los modelos de gestión a los habituales en una empresa. Sin embargo, ayer, en uno de aquellos momentos que demuestran la grandeza de la radio como medio, parecimos vivir una regresión al pasado, en la que los dirigentes se abroncaban públicamente como si de tronistas de la televisión se tratara.

 

En una acalorada discusión pública se dieron a conocer detalles que deberían corresponder a la esfera privada, como que LaLiga reclamaría ocho millones de euros a la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) si ponía la vuelta de la Supercopa de España un 19 de agosto, o que el Sevilla FC sólo aceptaría jugar en Tánger y a partido único esta competición si se le abonaba el millón de euros que debería devolver a los socios porque se les incluyó en el abono, además del viaje pagado. Hubo amagos incluso de hacer públicos los mensajes de WhatsApp…

 

La negociación sobre el futuro de la Supercopa ha entrado en una dimensión que recuerda más a la época de puñetazos a las puertas de la sede de LaLiga que a la de un deporte que aspira a ser una alternativa sólida dentro de la creciente oferta de entretenimiento. Y no, ni tiene sentido que ambos equipos tuvieran programados partidos amistosos en una fecha probable para que se jugara una competición oficial, y no parece de recibo que el cambio de formato de una competición se haga deprisa y corriendo, sin analizar cuál es la mejor fórmula para el futuro.

 

"El Sevilla no tiene culpa que el presidente no haya sido capaz de encontrar una fecha”, aireaba ayer noche su presidente, José Castro. “Que hagamos esto por los clubes y que un club, para quedar bien con la afición, le eche las culpas a la Federación no nos parece serio ni riguroso”, le contestaba Luis Rubiales, presidente federativo. Y hoy, a menos de un mes para el encuentro, lo que está claro es que ni se sabe el estadio, ni cuánto valdrán las entradas, ni quién retransmitirá el partido. Y ahora, eso sí, carguen contra el fútbol moderno.

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