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Viernes, 26 Abril 201914:01:25

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La carpeta blaugrana de las medias verdades

La carpeta blaugrana de las medias verdades

La sentencia dice que las cuentas están bien auditadas y que el mandato de Joan Laporta se cerró con pérdidas. “Mienten”. La sentencia dice que el periodo de 2003-2010 se cerró con beneficios y, por lo tanto, la junta de Josep Maria Bartomeu, ha perdido. “Mienten”. Y así, podríamos seguir con un largo etcétera de enunciados y medias verdades que en unos días habrán supuesto el último acto de una triste obra que arrancó en 2010 con la presentación de una acción social de responsabilidad por parte del FC Barcleona.

 

La complejidad del proceso judicial que ha finalizado en la Audiencia Provincial de Barcelona ha abierto una guerra mediática, en redes sociales, sobre quién miente y quién no a la hora de interpretar la sentencia. Y todos tienen razón y dicen la verdad, aunque a medias y no guste a la hora de expresarse en un momento de la sociedad en el que todo es negro o blanco y a muchos da pereza jugar con los grises y entenderlos.

 

En esencia, es cierto que el mandato de Joan Laporta sigue arrojando pérdidas a nivel contable, porque la sentencia sobre la acción social de responsabilidad no entra a valorar si la reformulación de cuentas fue correcta o no, esencialmente porque la denuncia no se refería a ese punto. Y también es cierto que el fallo del Juzgado de Primera Instancia considera que, a efectos de discernir la responsabilidad del expresidente y sus directivos, debe considerarse que el mandato arrojó un beneficio superior a los 4 millones de euros.

 

Pero es que también lo es que las únicas cuentas auditadas y válidas son las reformuladas y con unos altísimos números rojos. Y, oh sorpresa, también lo habrían sido las aprobadas por la junta de Laporta con un beneficio de 11 millones, aunque hubieran llegado con una retahíla más larga de lo habitual con salvedades y párrafos de énfasis de Deloitte, disconforme con algunos apuntes contables que no se estaban recogiendo y afectaban a la realidad del club.

 

¿Qué está pasando entonces? Sencillo, aunque complicado de condensar en un tuit. El juez debía determinar qué volumen de pérdidas podían atribuirse a la gestión de Laporta, y como que las provisiones son pérdidas a futuro que se contabilizan antes, quiso saber el importe exacto qué finalmente se perdió fruto de procesos como el concurso de acreedores de Mediapro o el litigio con Sogecable. Y ahí llegó el autogol de los abogados del Barça, que no acreditaron suficientemente el coste de las demandas cruzadas con la última de estas compañías.

 

Visto lo visto, cada una de las dos partes podrá seguir defendiendo ante los suyos que ellos tenían razón. Y muchos socios y aficionados, en medio, pensarán que lo único positivo es que se ha puesto punto y final a un proceso que se inició con una asamblea algo viciada en 2010 y que ha mantenido bajo una presión innecesaria a muchas personas que se unieron a la junta de Laporta para ayudar al Barça y no lastimarlo. Ese debería ser el deseo de cualquier directivo.

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