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Lunes, 23 Septiembre 201905:00:07

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En el presente y futuro, lo primero son las personas

En el presente y futuro, lo primero son las personas

Siempre resulta difícil contestar a la pregunta “¿por qué dicen adiós los miembros de una compañía?” Pero resulta mucho más complejo hacerlo en aquellos casos en los que quienes abandonan su posición en una empresa son excelentes profesionales. Profesionales que, durante una parte importante de su vida, lucharon con humildad, lealtad y compromiso para hacer crecer y mejorar un determinado proyecto u organización.

 

Sin duda, estamos ante una de las decisiones más complejas y trascendentes en el proyecto de vida de una persona. Y además, en muchos de estos casos, estamos ante el primer síntoma o anuncio de lo que será un posterior declive de fantásticos proyectos empresariales. La responsabilidad de los equipos directivos es trabajar en identificar estas situaciones, porque la pérdida de grandes profesionales suele ser el inicio de un problema para una compañía, por muy fuerte que en ese momento esté, o se sienta.

 

Lo creamos o no, estos procesos también afectan al sector deportivo. Por tanto, conviene que empecemos a pensar cuáles son los posibles condicionantes que hacen que esto suceda. Causas tales como: el tiempo que lleva trabajando en la compañía, las relaciones que haya construido en ella, las posibilidades de aprendizaje activo, la tipología y volumen salarial, el balance entre la vida laboral-familiar-ocio, las necesidades, las motivaciones para seguir… Todas esas variables, y muchas más, juegan un papel fundamental a la hora de tomar esta difícil, dura y compleja decisión.

 

Debemos tener presente y recurrir a la humildad, para asumir desde la dirección de cualquier empresa  que, por mucho que trabajemos e intentemos tener sistemas de alerta y diálogo para que no sea así, no estamos ante algo muy íntimo, relacionado con la estructura de cada personalidad, carácter y prioridades. Siendo esto así, los pesos que cada asunto o indicador puedan tener en este tipo de situación serán acordes a cada persona, de forma absolutamente distinta.

 

Esto no justifica que nos quedemos de brazos cruzados. Hay señales clave, que hablan claramente de cuándo un cambio profesional es urgente en un miembro de la organización. Y debemos estar atentos. No podemos fijar el foco sólo en el salario, que en algunas circunstancias tiene un peso fundamental en la renuncia a un determinado puesto de trabajo. En la mayoría de las ocasiones, y normalmente de forma proporcional al valor que aporta esa persona a la organización, se cruzan otras razones que inclinan la balanza, como la capacidad de implicación que la dirección sea capaz de articular entre el proyecto de compañía y los proyectos vitales de sus componentes, la empatía, el respeto y la seriedad con la que se cumplen los acuerdos pasados, presentes y futuros, etcétera.

 

En un momento tan esencial, de profunda transformación del sector del ejercicio físico y el deporte como en el que estamos inmersos, debemos prestar atención a elementos que resultan fundamentales para reforzar los modelos culturales de las organizaciones y en consecuencia, trabajar los aspectos que refuercen el sentido de pertenencia. Si no gestionamos bien este pilar de la empresa, podemos perder parte del principal activo, o la posibilidad del aumento posible de potencial de la compañía o lo que es lo mismo, parte de la inversión estratégica de la organización. Quisiera remarcar que para hablar de la buena gestión de una organización, hoy, ésta, debe estar sustentada en una correcta utilización de la inteligencia emocional, es decir del correcto manejo de su herramienta más estratégica, el continuo dialogo con sus componentes. Solo así puede evitar que las personas que articulan la creación de valor y el crecimiento del proyecto, decidan abandonarlo.

 

Es cierto que todos los sectores de actividad, incluido el deportivo, están en la era de la revolución digital, pero los desarrollos tecnológicos y los datos, siendo hoy trascendentes en la configuración presente y el futuro de nuestros servicios, ni necesitan encaje personalizado, ni relaciones consistentes y empáticas, ni nos dirán adiós. Las personas, sí. Cuidemos de ellas. Pongámoslas en valor. Nadie busca una compañía donde los mejores la abandonan.

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