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Impacto del Covid-19 en el deporte

Impacto del Covid-19 en el deporte

Estamos viviendo la peor crisis de salud de nuestros tiempos. El Covid-19 está ocasionando un terrible coste de vidas en todo el mundo y está poniendo al límite los sistemas de salud de muchos países que se enfrentan a un exceso de demanda de pacientes con necesidad de tratamiento hospitalario y cuidados intensivos. Exceso de demanda para el que el sistema sanitario de la mayoría de los países no estaba preparado.

 

Frente a una situación como la que estamos viviendo las autoridades de los estados pueden adoptar dos posibles políticas de actuación contra la propagación del virus, antitéticas entre sí (con algunas otras posibles a caballo entre las dos): políticas de contención de la propagación del virus y políticas de supresión de la propagación.

 

Las primeras se dirigen a contener moderadamente la propagación del virus, tratando de generar que la población se inmunice frente al virus, de modo que a largo plazo sea más difícil una recaída masiva, al haber en la población menos gente susceptible de ser contagiada y contagiar. Estas políticas tienen a corto plazo una repercusión muy fuerte en el sistema de salud, que debido a su limitada capacidad de atención se puede ver desbordado, lo cual puede redundar en una elevada tasa de mortalidad a corto plazo.

 

Las segundas tratan de eliminar o reducir al máximo la posibilidad de propagación del virus con medidas duras en términos de restricción de derechos a la libertad de movimiento e interacción de la población. Estas medidas a corto plazo pueden permitir al sistema sanitario absorber la demanda de cuidados intensivos, reduciendo por tanto el número de muertes a corto plazo. Sin embargo, a largo plazo estas medidas habrán impedido generar una gran inmunidad en la población por lo que se corre el riesgo de que la epidemia se pueda reproducir con un impacto similar a medio plazo.

 

 

 

 

No obstante, estas segundas medidas permiten “comprar tiempo” para estudiar mejor la enfermedad, sus vías de propagación, eventualmente desarrollar vacunas y en cualquier caso dotar al sistema sanitario de mejores medios de tratamiento de la enfermedad y dotarle de mayor resiliencia.

 

En la actualidad, tras diversos titubeos y probablemente la tardanza del que no se acaba de creer lo que está pasando, las autoridades de la mayoría de estados han optado por las políticas de supresión. China, origen del foco, optó por ellas, como así lo hizo Corea del Sur, con resultados que se están probando positivos. Con más tardanza Italia o España también se han decantado por ellas, como finalmente parece que lo harán el Reino Unido y Estados Unidos.

 

Las consecuencias económicas de esta situación evidentemente van a ser duras. La mayoría de los expertos prevén una recesión económica, y todos los sectores económicos se van a ver afectados. Según un informe de la consultora McKinsey (McKinsey Global Report de 9 de marzo de 2020) los sectores más afectados a largo plazo en orden decreciente serán i) el turístico y hotelero, que se prevé que pueda estar afectado hasta el cuarto trimestre del año, ii) el de la aviación, que se prevé pueda estar afectado hasta el tercer o cuarto trimestre, iii) el del automóvil, con un impacto fuerte estimado hasta finales del segundo trimestre y principios del tercero, y iv) el del consumo de productos que se prevé esté muy afectado hasta la conclusión del segundo trimestre.

 

A pesar de la gravedad de la situación, las medidas de aislamiento social adoptadas se han detectado como una oportunidad en determinados aspectos, como la capacidad del trabajo en remoto en determinados sectores de actividad, o la capacidad de aprendizaje digital y educación a distancia o incluso para el análisis del propio modelo de consumo privado tanto de bienes y servicios como de contenidos audiovisuales.

 

El informe The Economics of a Pandemic: the case of Covid-19 de los profesores Paolo Surico y Andrea Galleoti de la London Business School, prevé que la recesión global es inevitable, incluso en los mercados emergentes. La incertidumbre, el pánico y las medidas de paralización de la actividad para frenar la pandemia conducirán inevitablemente a una caída importante de la demanda. La inversión de muchas compañías medianas y pequeñas o de negocios jóvenes, así como el gasto de muchas familias depende del cash flow, de la financiación.

 

Una gran caída en la demanda puede generar que esas compañías tengan que cerrar o reducir su actividad, lo cual puede generar despidos o reestructuraciones de plantilla que determinen una mayor caída de la demanda.

 

 

 

 

De acuerdo con el citado informe, los objetivos macroeconómicos para combatir o prevenir esa situación deben ir enfocados a asegurar que las compañías en general, pero principalmente las pequeñas y medianas o los negocios más jóvenes, gocen de un adecuado acceso a la financiación de modo que se pueda evitar que tengan que cerrar o acometer despidos o reestructuraciones.

 

Desde el punto de vista de las familias, es necesario que los trabajadores aislados o que se han visto afectados por reestructuraciones de plantilla aun temporales puedan tener acceso a financiación o ayudas económicas y adicionalmente, y no menos importante, es necesario dotar al sistema financiero del suficiente soporte de modo que la crisis derivada de la pandemia no termine convirtiéndose en una crisis financiera.

 

Algunas medidas a adoptar por las autoridades para prevenir la situación en la dirección que se apunta son: i) incrementar el gasto en el sistema público de salud a fin de tratar de combatir con toda intensidad y rapidez el virus, ii) incentivos fiscales, iii) garantizar la financiación de familias y empresas, iv) reducción de los tipos de interés y establecimiento de programas específicos de préstamo.

 

Cualesquiera que sean las medidas deben establecerse ahora y deben ser masivas, empezando por destinar dinero a potenciar el sistema de salud y combatir la pandemia y siguiendo por la financiación a las empresas y a las familias, incluyendo importantes rebajas e incentivos fiscales. Debe establecerse unacoordinación entre las medidas económicas y fiscales y el adecuado soporte al sistema financiero y todas las medidas requieren una coordinación a nivel global.

 

Concluye el supra-citado informe de la London Business School que los bancos centrales deben respaldar a los gobiernos no sólo a través de sus propias reservas sino a través de la inyección de dinero nuevo en el mercado si es necesario. Una sacudida global, necesita una respuesta global y no individual de cada estado.

 

Como apuntan los expertos, desde el punto de vista económico, las medidas de supresión del virus adoptadas, pudiendo ser las más adecuadas desde el punto de vista del freno de la pandemia, pueden ser las más costosas desde el punto de vista económico, por ello no pueden prolongarse en el tiempo, debiendo devolverse la situación de manera paulatina, lo antes posible, a la existente con anterioridad a la aplicación de las medidas.

 

Por lo que atañe a la industria del deporte, esta obviamente no ha escapado a la situación. La buena noticia es que gran parte de la demanda del deporte como elemento de entretenimiento se consume desde las casas.

 

Por ello, las medidas de liberalización que paulatinamente se vayan estableciendo determinarán que se puedan volver por ejemplo a celebrar eventos deportivos, aunque quizás en unas primeras fases puedan celebrarse a puerta cerrada por motivos de seguridad. Pero ello no impedirá su celebración y la generación de la corriente de ingresos necesaria para la reactivación en el corto plazo de la mayor parte del sector con una gran dependencia en la explotación de derechos audiovisuales.

 

Obviamente, será necesario mantener por todos los medios cierta capacidad de demanda al final de la cadena, a través de las medidas señaladas, pero se puede producir una gran dinamización del sector en el corto plazo en cuanto las medidas más rigurosas impuestas se vayan flexibilizando, lo cual deberá hacerse en el muy corto plazo, tan pronto se haya conseguido paralizar el nivel de diseminación de la enfermedad y establecer los mecanismos adecuados para prevenir nuevos picos de contagio.

 

La vuelta de las competiciones, aun a puerta cerrada, determinarán un rápido relanzamiento de la industria y previsiblemente permitirán al sector transitar por la situación de recesión con más resortes para salir de ella de una manera más rápida.

 

Vivimos una situación sin precedentes recientes, pero una situación que sin duda nos hará más fuertes como individuos y como sociedad, que nos está demostrando la inmensa capacidad de solidaridad de las personas cuando esta es necesaria, que nos enseña cómo sigue habiendo personas que están dispuestas a arriesgar sus propias vidas por ayudar a los demás cuando ello es necesario. Todos los miembros del sistema sanitario, fuerzas y cuerpos de seguridad, trabajadores que permiten que sigamos abastecidos en nuestras necesidades. Todos ellos hacen nuestra sociedad mejor y nos hacen mejores como personas. A todos ellos gracias.

 

Y desde el deporte, que siempre ha sido garante y transmisor de todos los valores que tienen que ver con la solidaridad, el esfuerzo, el trabajo en equipo, la igualdad y la unidad sólo nos queda, cada uno desde sus responsabilidades, tratar de devolver a la sociedad algo de la positividad, de la pasión, de la energía y de las ganas de lucha que sólo el deporte es capaz de transmitir. En eso tenemos ahora más que nunca que afanarnos.

 

 

Félix Plaza Romero, 
Socio de Garrigues

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