Le informamos que en esta Web utilizamos cookies propias y de terceros para recabar información sobre su uso, mejorar nuestros servicios y, en su caso, mostrar publicidad mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Puede aceptar expresamente su uso pulsando el botón de “ACEPTAR” o bien configurarlas y seleccionar las cookies que desea aceptar o rechazar en los ajustes. Asimismo, puede obtener más información sobre nuestra política de cookies aquí.

Líder en información
económica del negocio
del deporte

Martes, 02 Junio 202012:45:22

Buscador

;Menu
Blog

El día después

El día después

Apodado el Gran Confinamiento (Great Lockdown) es, según el Fondo Monetario Internacional, la peor recesión económica en casi un siglo y se llevará por delante el 3% del producto interno bruto global, afectando los pronósticos de crecimiento de 170 países, afectando principalmente a los países y regiones más desarrollados.

 

En la industria del deporte, estamos expectantes de los desarrollos diarios de lo que sucederá con las diferentes competiciones que se han suspendido. Pero, con un impacto económico devastador y una transformación radical del comportamiento social de las personas, la pregunta que también deberíamos considerar es “¿Cómo será el día después?”

 

Una industria transnacional que suma más de 500 billones de dólares anuales, la industria del deporte depende principalmente de tres pilares: ventas de derechos de retransmisión, ventas de activos de publicidad y marketing, e ingresos relacionados con eventos. Todos ellos, 100% dependientes de los comportamientos de consumo del aficionado.

 

Si algo se ha demostrado desde mediados de marzo, cuando todas las competiciones deportivas en el mundo se han suspendido, pospuesto o cancelado, es que no hay sustituto para una experiencia deportiva en directo. Podemos mitigar y buscar compensar de alguna manera la falta de contenido para los socios televisivos, y la plataforma para la promoción publicitaria de los patrocinadores, pero la realidad es que sin fanáticos en las gradas y ni espectadores mirando contenido nuevo en sus pantallas, el escenario más optimista deja sobre la mesa 75 -80% de los ingresos totales.

 

 

 

 

Se necesitará mucha claridad legal y grandes dosis de buena voluntad negociadora para salvar cualquier obligación contractual pendiente. Pero el estado de alarma y emergencia está dominando el corto plazo, y se está planeando poco para el día después de la pandemia, en la que el ingreso disponible de los consumidores estará en su punto más bajo, y el distanciamiento social será la norma.

 

El resurgimiento de grandes proyectos de infraestructura deportiva y lúdica, cuyo objetivo era masificar experiencias premium en eventos en directo, se pone en tela de juicio. La capacidad de asientos será cuestionada bajo las recomendaciones de distanciamiento de las autoridades sanitarias; la densidad de la multitud de pie y el análisis del movimiento de la multitud serán críticos no solo para controlar el distanciamiento, sino también para nuevos parámetros como la temperatura corporal; las comodidades y servicios en el recinto deben ser recalibrados y redefinidos para satisfacer una realidad distante y sin contacto.

 

El traslado al recinto el día de partido, el estrés al que dicho día de partido somete al transporte público y la gestión de multitudes en el perímetro exterior por parte de las autoridades, locales deben ser revisados. Es justo decir que cualquier plan de desarrollo de estadios existente, para un lugar en activo o para el futuro, tendrá que ser revisado y los parámetros de viabilidad comercial recalculados. Esto también es pertinente para configuraciones y eventos efímeros. Debemos prepararnos para una nueva era de eventos deportivos con menos densidad, y lo que eso implica en términos de modelos económicos y de rentabilidad.

 

Mientras estamos en confinamiento, los niveles generales de consumo de contenido aumentan, lo que no significa buenas noticias para la industria del deporte necesariamente. Excepto por los pocos momentos deportivos nostálgicos que podemos revivir, lo que los consumidores están descubriendo es una multitud de fuentes y formatos de contenido diferentes, al margen de los deportes en directo. Se dice que solo se necesitan 21 días para solidificar un nuevo hábito... Los fanáticos y los consumidores en general descubrieron ya a estas alturas que pueden vivir sin deportes en directo.

 

Entonces, el desafío para la vuelta a la acción deportiva es descubrir cuánto más, y especialmente cuán enormemente diferente y enriquecido tendrá que ser el contenido deportivo, para que conserve el valor y continúe el camino de crecimiento anterior a la Covid-19.

 

 

 

 

Los patrocinadores, que representan un tercio del total de los ingresos de eventos deportivos, ligas y competiciones, se enfrentan a un dilema existencial que se puede dividir en dos realidades:

 

1)      ¿Cómo sobrevivir a una recesión económica aguda, que en el mejor de los casos ha impedido que sus clientes compren sus productos y servicios debido a un ingreso disponible disminuido, mientras que para algunos ha significado ingresos absolutamente cero, por el momento?

 

2) ¿Cuándo, ¿qué y cómo han de comunicar con los consumidores para volver a dinamizar sus negocios, y cuándo lograrán nuevamente ingresos operativos mínimos que garanticen su viabilidad?

 

Al igual que con cualquier crisis económica, ya sea cíclica o inesperada, hay industrias que se sientan en el lado de ganadores y otras en el de perdedores. Como es el caso y la naturaleza del “Gran Confinamiento”, las industrias de viajes, los eventos y el alojamiento son los negocios más afectados negativamente ante la pandemia, mientras que los servicios/software para conexiones remotas, el entrenamiento en el hogar, las plataformas de retransmisión de contenido, los juegos de azar en línea, la entrega a domicilio de alimentos, y las empresas de educación a distancia están incrementando su negocio. Es importante recordar que todo esto está sucediendo en un momento en que la mayoría de esas industrias afectadas, que son patrocinadores tradicionales de eventos deportivos, estaban siendo desafiadas por la crisis climática y la elección consciente de los consumidores.

 

Al igual que con cualquiera de las crisis anteriores, mirando la disparidad entre el destino de las actividades económicas e industriales, las situaciones adversas siempre presentan oportunidades. Pero me temo que el cambio de patrocinadores y de mensaje no serán suficientes, ya que los cambios de comportamiento profundos a partir de este estado actual de alarma, sin duda transformarán la psique y el comportamiento social de los consumidores. Independientemente de que las industrias de primera línea estén actualmente en el lado ganador o perdedor, cuando todo termine todavía estarán allí ... pero lo que debe transformarse es el contenedor de las oportunidades de conexión con los consumidores, que antes dependían únicamente del alcance en masa, y construir experiencias en directo que encajen con las nuevas normas sociales.

 

Se debe prestar atención a las tecnologías que de repente han pasado de ser "la última APP de moda" a “herramienta imprescindible”, en todos los niveles de interacción humana. El gran espacio por descubrir es el de las empresas que crean dichas herramientas, y a otras de marcas emergentes que proponen una forma diferente de interactuar entre individuos y con el entorno.

 

Ciertamente, no hay nada “más nuevo” que la nueva normalidad que se avecina, y esta transformación accidental se materializará el día después de que se declare por terminada la pandemia, y las cosas nunca volverán a ser lo mismo. Lo que la industria del deporte debe hacer es estar preparada para volver a jugar.

 

 

Rayde Luis Baez - Fundador de The Connect

...