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Domingo, 23 Septiembre 201803:00:06

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El 50+1, una suma que sobre todo pone en riesgo a la ACB

El 50+1, una suma que sobre todo pone en riesgo a la ACB

La conversión de los clubes en sociedades anónimas deportivas (SAD) seguramente no fue modélica. La Justicia ha revelado en más de una ocasión que muchos empresarios se hicieron con la propiedad de equipos sin desembolsar efectivamente el dinero, pero la propuesta del Gobierno de limitar al 50% la participación máxima en una entidad puede que no sea la única solución. Es más, puede ser un verdadero freno a la llegada de la inversión que muchas organizaciones necesitan para apuntalar sus proyectos a nivel patrimonial.

 

En Alemania existe hoy un importante debate sobre las limitaciones que revela la norma del 50+1 que en su día creó la Bundesliga para blindarse de inversores foráneos. Adidas, que es accionista del Bayern de Múnich, considera que frena la competitividad del fútbol germano, mientras que importantes empresarios no han podido aumentar su apoyo al equipo al que han patrocinado toda su vida por esas mismas restricciones. El último caso, el del Hannover96.

 

En un momento en el que la industria del fútbol converge cada vez más con la del entretenimiento, la propuesta del Gobierno debería contemplar el gol en propia meta que puede suponer de cara a la competitividad de equipos pequeños y medianos. Porque muy pocos inversores estarán dispuestos a pagar varios millones de euros si no puede tener un control efectivo sobre la gestión. Lo mismo sucede con la ACB o la Asobal, donde claramente el apoyo de empresas y empresarios locales es determinante para cuadrar las cuentas cada año. ¿Juan Roig mantendría su apoyo al Valencia Basket si no pudiera ser determinante en su gestión?

 

Ahora bien, el debate abierto por el anuncio de José Ramón Lete, secretario de Estado para el Deporte, sí que debería incluir medidas que eviten el problema de desarraigo que se ha producido en muchas entidades. Los socios minoritarios deben tener un papel más protagonista y se les debe contemplar como el nexo de unión entre la propiedad y la afición. Ejemplos los hay, como la decisión del Girona FC de crear un consejo asesor con personalidades de la ciudad. Al final, el problema no lo resolverá impedir que alguien tenga una mayoría de control, sino conseguir que ese alguien no la utilice para dar la espalda a quienes hacen que ese club tenga valor.

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