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Viernes, 26 Mayo 201716:48:00

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El fútbol a juicio

Cada vez son más las noticias que sitúan a renombrados futbolistas cerca de sentarse en el banquillo, pero no en uno de esos cómodos sillones de diseño que vemos junto a la banda de los terrenos de juego, sino en los más incómodos que los tribunales de justicia disponen para los acusados. Sin embargo, los casos de Messi, Mascherano, Xabi Alonso, Adriano o Neymar, por citar algunos que tienen problemas con el fisco, no son los únicos que asocian al fútbol con escándalos fiscales y de corrupción económica. También son conocidos los asuntos donde los clubes y sus dirigentes se enfrentan a acusaciones en los tribunales por diversas operaciones sospechosas de irregularidades de diferente índole.

 

Ahora, y para que no falte de nada, los casos de Blatter y Platini extienden también la plaga a los máximos rectores de la FIFA y la UEFA, instituciones que gobiernan el considerado deporte rey.

 

Guste más o menos el fútbol, además de deporte y espectáculo, lo cierto es que es un fenómeno de masas que suscita pasiones entre millones de seguidores e incide en la sociedad actual, ocupando un gran espacio en la industria del ocio y del entretenimiento. Por ello, la situación invita a reflexionar sobre esas sombras que ponen en cuestión la ética de quienes aparecen como principales actores de este star system.

 

Precisamente es en la magnitud de la economía del fútbol y en las grandes sumas de dinero que se mueven en torno a él, demasiadas veces con bastante alegría, donde podemos encontrar el origen de estos problemas. Donde hay dinero y movimientos generosos del mismo, es fácil que haya tendencias al cumplimiento poco escrupuloso de las obligaciones fiscales, así como terreno abonado a impulsos quizá irrefrenables cuando la codicia se encuentra instalada cómodamente en nuestra sociedad. Pero ¿es el fútbol un mundo corrupto y nido de delincuentes económicos, que necesite de una purga ejemplar para evitar la alarma social?

 

Sería exagerar y en cierto modo pueril pensar que los futbolistas y la gente del fútbol en general tienen para con la sociedad un compromiso de ejemplaridad mayor del que pueden tener los integrantes de otras industrias, artes u oficios. Como tampoco me parece acertado plantear que la justicia haya de actuar de manera ejemplarizante en el fútbol ni en ninguna actividad o sector económico.

 

Sería poco gratificante ver a la justicia convertida en un espectáculo en el que, para dar aviso a navegantes, los inspectores tributarios, fiscales y jueces aparezcan como aguerridos represores del futbolista que está en fuera de juego.

 

Si es así, si hay acción punible (como dice Andújar Oliver), sanciónese con equidad y sin aspavientos. No como esos árbitros que más que jueces -a veces- parecen (con perdón) guardias de la porra. Dicho con otras palabras, la Justicia -con mayúscula-, lo que debe ser es justa, y los futbolistas y sus entornos, al igual que el resto de los ciudadanos, deben hacer bien las cosas si no quieren tener problemas.

 

Por último y al hilo de lo anterior, reparemos en las recientes declaraciones del presidente de la Liga de Fútbol Profesional Javier Tebas: “Espero y deseo que Messi quede absuelto de cualquier delito fiscal”. Tebas decía esto a la vez que manifestaba su desconocimiento del caso y apuntaba a la complejidad de las normas fiscales y las dificultades para su aplicación.

 

Sin desmerecer la bonhomía que se desprende de tales afirmaciones, no debemos perder de vista que en el problema, con independencia de la intención dolosa o simplemente descuidada del genial futbolista argentino, se da un complejo trasfondo de acciones, omisiones, agentes, representantes, padre, asesores, etc., que en aras a la justicia y la equidad, convendría que quedase aclarado. Y como éste, todos los demás casos, cuyo seguimiento resultará interesante.

 

Las últimas noticias en los medios, los comentarios en la calle, dentro de los clubes, entre los propios futbolistas…lo cierto es que el futbol está siendo juzgado –literalmente- y quizás sea un síntoma más de su vulnerabilidad. ¿Quién dijo que fuera diferente?, quién dijo que fuera inmune?

 

Post de Pablo Picazo, socio de Auren

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