Uso de cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información sobre nuestra: Política de cookies

Uso de cookies Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información sobre nuestra Política de cookies.

Líder en información
económica del negocio
del deporte

Miércoles, 24 Mayo 201706:10:02

Buscador

Menu
Blog

Bartomeu y el necesario poder para los ejecutivos del Camp Nou

Josep Maria Bartomeu quiere que su mandato concluya en el verano de 2021 con un FC Barcelona que sea capaz de facturar más de 1.000 millones de euros. El presidente, ratificado por las urnas el pasado 18 de julio, sabía que ese objetivo sólo pasaba por una estructura ejecutiva fuerte, capaz de permitir que los miembros de la junta directiva sólo actúen como un consejo de administración que marque líneas estratégicas y sólo supervise periódicamente el día a día.

 

Esa entrega de poderes a los profesionales que trabajan en las oficinas del Camp Nou se produjo ayer, con la creación de un comité de dirección que se ha visto reforzado con la incorporación de profesionales externos, como el hasta ahora director de negocio de la Juventus FC. Si los miembros de la junta saben cumplir con su cometido, ahora no deberán estar tan encima de las negociaciones ni asumir personalmente gestiones del día a día, como sucedía hasta ahora.

 

No era un paso sencillo, pero el hecho de que los miembros de la nueva junta no hayan tenido que avalar con su patrimonio para acompañar a Bartomeu habría ayudado. Y es que uno de los problemas endémicos derivados de la actual Ley del Deporte es que, al tener que aportar garantías personales para optar a estar en la directiva de un club, todos buscaban su cuota de protagonismo, a menudo sin actuar de manera coordinada y a veces pensando en el beneficio propio.

 

Pero eso se acabó. Aquí ya apuntamos que Bartomeu no tenía un liderazgo innato, pero que había sabido suplir esa carencia con su capacidad para formar equipos y saber imponer sus ideas desde el diálogo. Y he aquí una muestra. Los miembros de la junta ahora actuarán como el máximo órgano de gobierno de una empresa, con reuniones cada dos semanas que arrancarán al mediodía y servirán para supervisar la gestión diaria de los distintos departamentos del club.

 

Todos estos cambios, que no dejan de ser un vuelco al método de gestión aplicado hasta ahora, no son baladíes. Por primera vez, desde la directiva se está promoviendo la construcción de una verdadera estructura profesional, similar a la de cualquier empresa, para que los éxitos deportivos también puedan producirse en el plano económico y operativo. Un comité de dirección que, a priori, no provoque una desbandada de profesionales cada vez que se celebren elecciones.

...